Así que, ¿por qué desarrollar su genio financiero? Sólo usted puede responder a esa pregunta. Puedo decirle porqué yo he estado desarrollando este área de mi inteligencia. Lo hago porque quiero ganar dinero rápidamente. No porque lo necesite, sino porque quiero. Es un procese de aprendizaje fascinante. Desarrollo mi coeficiente intelectual financiero porque quiero participar en el juego más grande y fascinante del mundo. Y a mi propia y humilde manera, me gustaría ser parte de esta evolución sin precedentes de la humanidad, la era en la cual los seres humanos trabajan únicamente con sus mentes, y no con sus cuerpos. Además, es donde está la acción. Es lo que está sucediendo. Es atrapante. Es impresionante. Y es divertido.
Es por eso que invierto en mi inteligencia financiera, desarrollando el activo más poderoso que poseo. Quiero estar con las personas que se están moviendo audazmente hacia adelante. No quiero estar con los que se vayan quedando atrás.
Les voy a dar un ejemplo sencillo sobre crear dinero. En los primeros años de la década del 90, la economía de Phoenix estaba terrible. Yo estaba mirando el show televisivo Buenos días América (Good Morning América), cuando apareció un planificador financiero y comenzó a pronosticar fatalidades con pesimismo. Su consejo era "ahorrar dinero. Guardar 100 dólares por mes", decía, "y en 40 años usted será multimillonario".
Bueno, guardar dinero todos los meses no es mala idea. Es una opción -a la que adhiere la mayoría de las personas. El problema es éste: las enceguece en relación a lo que realmente está sucediendo. De esa manera pierden mejores oportunidades de un crecimiento mucho más significativo de su dinero. El mundo les pasa desapercibido.
Como ya he dicho, la economía estaba terrible en esa época. Para los inversores, esta es la condición perfecta del mercado. Una porción de mi dinero se hallaba en el mercado de valores y en casas de apartamentos. Yo me encontraba corto de efectivo. Como todo el mundo estaba vendiendo, yo compraba. No estaba ahorrando dinero, estaba invirtiendo. Mi esposa y yo teníamos más de un millón de dólares en efectivo trabajando en un mercado que iba velozmente en alza. Era la mejor oportunidad para invertir. La economía estaba terrible. Yo simplemente no podía dejar pasar estas pequeñas transacciones.
Las casas que alguna vez estuvieron a u$s 100.000, ahora estaban a u$s 75.000. Pero en lugar de comprar en la oficina inmobiliaria, comencé a comprar en la oficina de quiebras de la fiscalía, o en los escalones de la corte. En estos lugares de compras, una casa de u$s 75.000, a veces podía ser comprada en u$s 20.000 o menos. Con u$s 2.000, que un amigo me prestó durante 90 días, con un interés de u$s 200, le di un cheque a un abogado como pago del anticipo. Mientras se procesaba la adquisición, publiqué un aviso en el periódico ofreciendo una casa de u$s 75.000 por tan sólo u$s 60.000, sin anticipo. El teléfono sonaba intensa y fuertemente. Los probables compradores fueron registrados y, una vez que la propiedad fue mía legalmente, a todos los interesados se les permitió verla. Fue como alimentar el frenesí. La casa se vendió en pocos minutos. Pedí u$s 2.500 para gastos de procesamiento, que ellos me entregaron gustosos, y la empresa de avales y títulos despegó a partir de ese momento. Devolví los u$s 2.000 a mi amigo, junto con los u$s 200 adicionales. El estaba feliz, el comprador de la casa estaba feliz, el abogado estaba feliz, y yo estaba feliz. Había vendido en u$s 60.000 una casa que me costó u$s 20.000. Los u$s 40.000 de diferencia fueron creados a partir de dinero de mi columna del activo, bajo la forma de un pagaré del comprador. Tiempo total de trabajo: cinco horas.
De manera que, ahora que usted es experto en finanzas y entiende los números, le mostraré porqué éste es un ejemplo de dinero que se inventa.
Mientras duró esta depresión en el mercado, mi esposa y yo pudimos hacer seis de estas sencillas transacciones en nuestro tiempo libre. Mientras que el grueso de nuestro dinero estaba invertido en propiedades más grandes y en el mercado de valores, pudimos crear u$s 190.000 en inversiones (pagarés al 10 % de interés) en esas seis transacciones de comprar, crear y vender. Eso hace aproximadamente unos u$s 19.000 de ingreso por año, gran parte del cual, fue protegido por nuestra corporación privada. Una buena porción de esos u$s 19.000 por año, pagaron los automóviles de la compañía, combustible, viajes, seguros, comidas con clientes y otras gastos. Para cuando el gobierno pudo tener la oportunidad de gravar ese ingreso, ya había sido gastado o legalmente deducido para egresos previos al pago de impuestos.
Este es un ejemplo simple de cómo el dinero es inventado, generado y protegido usando inteligencia financiera.
Pregúntese a sí mismo cuánto tiempo le tomaría ahorrar u$s 190.000. ¿Le pagaría el banco el 10 por ciento de interés sobre su dinero? Y la letra vale por 30 años. Espero que nunca me salden los u$s 190.000. Si me dieran el monto completo, tendría que pagar impuestos; y además, u$s 19.000 por 30 años equivalen a ingresos por encima de los u$s 500.000.
Algunos me preguntan qué sucede si una persona no paga. Eso sucede, y es una buena noticia. El mercado inmobiliario de Phoenix, desde 1994 hasta 1997, ha sido uno de los más calientes en toda la nación. Esa casa de u$s 60.000 sería embargada, y se volvería a vender en u$s 70.000, y entonces otros u$s 2.500 se recolectarían como gastos de procesamiento del crédito. En la mente del. nuevo comprador seguiría siendo una transacción sin anticipo. Y el proceso continuaría.
Así que, si usted es rápido verá que la primera vez que vendí la casa, yo devolví los u$s 2.000. Es decir que técnicamente, no puse dinero en la transacción. El retorno de mi inversión es infinito. Es un ejemplo de nada de dinero generando muchísimo dinero.
En una segunda transacción, si revendiera, pondría los u$s 2.000 en mi bolsillo y reextendería el préstamo por 30 años. ¿Cuál sería mi retorno sobre la inversión si me pagaran dinero para ganar dinero? No lo sé, pero seguramente superaría al ahorro de 100 dólares por mes, el cual en realidad arranca con 150 dólares, porque se trata de ingreso posterior a impuestos, por 40 años, al 5%, y usted otra vez debe pagar impuestos sobre el 5%. Eso no es muy inteligente. Puede resultar seguro, pero carece de astucia.
Hoy en día, en 1997, mientras escribo este libro, las condiciones del mercado son exactamente opuestas a las de cinco años atrás. El mercado de bienes raíces de Phoenix es la envidia de los Estados Unidos. Aquellas casas que vendimos por u$s 60.000 ahora valen u$s 110.000. Todavía hay oportunidades de ejecuciones hipotecarias, pero costaría una valiosa inversión -mi tiempo- el salir a buscarlas. Son escasas. Pero, hoy en día, existen miles de compradores buscando esas transacciones, y solamente unas pocas de las que están disponibles tienen sentido, financieramente hablando. El mercado ha cambiado. Es tiempo de cambiar de tema y buscar otras oportunidades para incorporar a la columna de activos.
"Usted no puede hacer eso." "Eso va contra la ley." "Usted está mintiendo."
Oigo esos comentarios bastante más a menudo que "¿Me puede mostrar cómo hacerlo?"
La matemática es simple. Usted no necesita dominar álgebra ni cálculo matemático. Yo no escribo mucho porque la compañía de avales maneja la transacción legal y el servicio de pagos. No me tengo que hacer cargo de reparar techos ni destapar cañerías porque eso lo hacen los dueños. Se trata de su casa. Ocasionalmente, alguno no paga. Y eso es maravilloso porque existen intereses por mora; o bien se tienen que mudar, y la propiedad se pone en venta nuevamente. El sistema legal maneja todo eso.
Puede ser que no funcione en su área. Las condiciones del mercado pueden ser diferentes. Pero el ejemplo ilustra cómo un simple proceso financiero puede generar cientos de miles de dólares, con poco dinero y bajo riesgo. Es un ejemplo de dinero que es tan sólo un acuerdo. Cualquiera con educación secundaria puede hacerlo.
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