Una vez que dejamos la universidad, la mayoría de nosotros sabe que lo que cuenta, no es mayormente una cuestión de títulos universitarios o buenas calificaciones. En el mundo real, fuera de las universidades, se requiere algo más que eso. Lo he oído nombrar como "estómago", "caradura", "pelotas", "audacia", "bravura", "astucia", "osadía", "tenacidad" y "brillantez". Este factor, como quiera que se lo denomine, decide, en última instancia, nuestro futuro, mucho más que cualquier título universitario.
Dentro de cada uno de nosotros, reside una de estas brillantes, osadas y apreciables características de nuestra personalidad. También existen las facetas débiles del carácter: personas que podrían arrodillarse e implorar si fuera necesario. Luego de un año en Vietnam como piloto del Cuerpo de Marina, llegué a conocer íntimamente ambos aspectos dentro de mí. Ninguno es mejor que el otro.
Pero, como maestro, me he dado cuenta de que el miedo excesivo y la duda acerca de uno mismo, son los más grandes detractores del genio personal. Me rompe el corazón ver estudiantes que, aunque saben las respuestas, carecen del coraje para actuar en consecuencia. A menudo, en el mundo real, no es el inteligente el que va adelante, sino el osado.
En mi experiencia personal, el genio financiero de cada persona requiere tanto de conocimiento técnico como de coraje. Si el miedo es demasiado fuerte, el genio se anula. En mis clases, insto enormemente a los estudiantes a aprender a correr riesgos, a ser osados, a dejar que su genio convierta ese miedo en fuerza y brillantez. Si bien funciona para algunos, a otros los aterroriza. Y he comenzado a darme cuenta de que la mayoría de las personas, cuando se trata del tema del dinero, prefieren jugar sobre seguro. He tenido que contestar preguntas tales como: ¿Por qué correr riesgos? ¿Por qué debería molestarme en desarrollar mi coeficiente de inteligencia financiera? ¿Por qué debo convertirme en un experto en finanzas?
Y yo respondo, "tan sólo para disponer de más opciones".
Hay enormes transformaciones por venir. Al igual que en la historia del joven inventor Alexander Graham Bell con la que comencé, en los años venideros habrá más personas iguales a él. Habrá un centenar de personas como Bill Gates, y compañías enormemente exitosas, como Microsoft, creadas cada año en todo el mundo. Y también habrá muchas más quiebras, despidos y reducciones.
Así que, ¿por qué molestarse desarrollando su coeficiente de inteligencia financiera? Nadie más que usted puede responder a eso. No obstante, puedo decirle por qué lo hago yo. Lo hago porque esta es la época más excitante para estar vivo. Prefiero estar dándole la bienvenida a los cambios, que temiéndoles. Prefiero estar entusiasmado con la posibilidad de ganar millones, a temer que no me den un aumento. Este período en el que estamos inmersos ahora, es uno de los tiempos más excitantes y sin precedentes en la historia de nuestro mundo. En las próximas generaciones, las personas observarán este período de la historia, y señalarán lo atrapante que debió haber sido esta era. Fue la muerte de lo viejo y el nacimiento de lo nuevo. Estuvo llena de agitación, y eso fue excitante.
Así que, ¿por qué molestarse desarrollando su nivel de inteligencia financiera? Porque si lo hace, prosperará enormemente. Y si no lo hace, éste será un período de tiempo atemorizante. Será una época de observar personas moviéndose valientemente hacia adelante, mientras otros se apegan a decadentes vueltas de la vida.
Las tierras eran riqueza, 300 años atrás. De manera que la persona que era dueña de la tierra, poseía la riqueza. Entonces, surgieron las fábricas y la producción, y Estados Unidos comenzó a elevarse hasta 1a dominación. Los industriales poseían la riqueza. Hoy, es la información. Y la persona que tiene la información más actualizada, posee la riqueza. El problema es que la información vuela alrededor del mundo a la velocidad de la luz. La nueva riqueza no puede ser contenida por límites y fronteras como lo fueron las tierras y las fábricas. Los cambios serán más veloces e impactantes. Habrá un increíble aumento en el número de nuevos multimillonarios. También estarán los que serán dejados atrás.
Actualmente, encuentro muchas personas luchando, a menudo trabajando más intensamente, simplemente porque se apegan a viejas ideas. Ellos quisieran que las cosas sean de la forma en que eran; se resisten al cambio. Conozco personas que están perdiendo sus trabajos o sus casas, y culpan a la tecnología, a la economía, o a su jefe. Lamentablemente, no se dan cuenta de que el problema debe estar en ellos mismos. Las ideas obsoletas son su mayor carga, su pasivo. Y son un pasivo simplemente porque ellos no se dan cuenta de que, mientras que esas ideas, o forma de hacer las cosas, ayer fueron un activo, el ayer ya se fue.
Una tarde, estaba enseñando inversiones usando el juego de mesa CASHFLOW como herramienta de enseñanza. Una amiga había traído a alguien consigo para que presenciara la clase. Esta amiga de una amiga, divorciada recientemente, se había consumido enormemente en el acuerdo del divorcio, y ahora estaba en la búsqueda de algunas respuestas. Su amiga pensó que la clase podría ayudarla.
El juego fue diseñado para ayudar a las personas a aprender cómo funciona el dinero. Al jugarlo, se aprende cómo interactúa la declaración de ganancias con la hoja de balance. Se aprende cómo fluye el dinero en efectivo entre ambas, y la forma en que se atraviesa el camino hacia la riqueza mediante el esfuerzo para aumentar mensualmente ese flujo de efectivo partiendo de la columna del activo, hasta el punto en que supere sus gastos mensuales. Una vez que esto se logra, usted tendrá la posibilidad de salir de la "Carrera de ratas" para ingresar en la "Carrera de la vía rápida".
Como ya he dicho, hay personas que odian el juego, algunas lo adoran, y otras se pierden el mensaje. Esta mujer perdió una valiosa oportunidad de aprender algo. Iniciada la partida, ella sacó una carta "doodad' que le adjudicaba un barco. Al principio estaba feliz. "¡Ah! Me quedé con el barco." Pero cuando su amiga trató de explicarle de qué forma funcionaban los números en su declaración de ingresos y en su hoja de balance, se vio frustrada porque nunca le habían gustado las matemáticas. El resto de las personas en su mesa esperaron hasta escuchar la explicación de la amiga sobre la relación existente entre la declaración de ingresos, la hoja de balance y el cashflow mensual. De repente, cuando se dio cuenta de cómo funcionaban los números, cayó en la cuenta de que su barco la estaba consumiendo viva. Más avanzado el juego, a ella le tocó una "reducción" y tener un hijo. Fue un horrible juego para ella.
Después de la clase, su amiga se acercó y me dijo que ella estaba molesta. Había venido a la clase para aprender sobre inversiones, y no le había gustado la idea de tomar tanto tiempo para jugar un juego tonto.
Su amiga intentó decirle que mirara dentro de sí, para ver si de alguna manera, el juego reflejaba algo de sí misma. Ante tal sugerencia, la mujer reclamó la devolución de su dinero. Dijo que la mera idea de que el juego pudiera ser un reflejo de sí misma, era ridícula. Su dinero le fue devuelto prontamente, y se retiró.
Desde 1984, he ganado millones por hacer simplemente lo que el sistema escolar no hace. En el colegio, la mayoría de los maestros disertan. Cuando era estudiante, yo odiaba esas explicaciones. Me aburría enseguida y mi mente divagaba.
En 1984, comencé a enseñar mediante juegos y estimulación. Siempre alenté a los estudiantes adultos a ver el juego como un reflejo de lo que saben, y lo que necesitan aprender. Y más importante aún, cada juego es un reflejo del propio comportamiento. Es un sistema de feedback instantáneo. En lugar del maestro dándole una lección, el juego lo retroalimenta con una explicación personalizada, hecha justo a su medida.
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