"Usted tiene un gran estila", le respondí. "¿Qué es lo que la detiene para alcanzar su sueño?"
"Parece que mi trabajo no avanza hacia ningún lado", dijo calmadamente. "Todos dicen que mis novelas son excelentes, pero nada sucede. Así que conservo mi empleo en el periódico. A1 menos con eso pago mis cuentas. ¿Tiene alguna sugerencia?"
"Sí, la tengo", dije vivamente. "Un amigo mío tiene aquí en Singapur, una escuela en la cual las personas se entrenan para vender. El dicta cursos de entrenamiento en ventas para muchas de las corporaciones líderes de aquí, y creo que presenciar uno de esos cursos mejorará enormemente su carrera."
Ella se puso rígida. "¿Está diciendo que debería ir al colegio para aprender a vender?" Yo asentí.
"No lo dice en serio, ¿verdad?"
Asentí otra vez. "¿Qué hay de malo en eso?" Ahora yo trataba de dar marcha atrás. Ella se sentía ofendida por algo, y yo deseaba no haber dicho nada. En mi deseo de ayudar, me encontré defendiendo mi sugerencia.
"Tengo un master en literatura inglesa. ¿Por qué debería ir a una escuela a formarme como vendedora? Soy una profesional. Fui a la facultad para recibir entrenamiento en una profesión para no terminar siendo una vendedora. Odio a los vendedores. Lo único que quieren es dinero. Así que dígame porqué debería yo estudiar ventas." Allí, comenzó a guardar sus cosas en su maletín forzadamente. La entrevista había terminado.
Sobre la mesa de café yacía una copia de mi primer libro Si quiere ser rico y feliz, ¿no vaya al colegio?. Yo lo recogí junto con las notas que ella había apuntado en su anotador. "¿Ve esto?" dije señalando sus anotaciones.
Ella miró sus notas. "¿Qué?", dijo confundida.
Deliberadamente, volví a señalar sus notas. Había escrito en su anotador "Robert Kiyosaki. Autor de libros mejor vendidos (bestsellers)".
"Dice libros mejor vendidos, no mejor escritos."
Sus ojos se abrieron inmediatamente.
"Soy un terrible escritor. Usted es una escritora maravillosa. Yo asistí a una escuela de ventas. Usted tiene un master. Junte todo eso y tendrá un `autor de libros mejor vendidos', y un `autor de libros mejor escritos'."
Sus ojos destellaron enojo. "Nunca me rebajaré a tal punto de ir a aprender cómo vender. La gente como usted no ofrece literatura sobre negocios. Yo soy una experimentada escritora profesional, y usted es un vendedor. No es justo."
Guardó el resto de sus notas en su lugar, y se fue rápidamente atravesando la gran puerta de vidrio en la húmeda mañana de Singapur.
Por lo menos, a la mañana siguiente escribió sobre mí imparcial y favorablemente.
El mundo está lleno de personas sagaces, talentosas, instruidas y dotadas. Nos encontramos con ellas día tras día. Están por todos lados.
Pocos días atrás, mi auto estaba andando mal. Entré en un taller mecánico, y un joven técnico lo arregló en tan sólo unos minutos. Supo lo que estaba mal simplemente escuchando el motor. Yo estaba impresionado.
La triste realidad es que un gran talento no basta.
Siempre me sorprende el bajo monto que ganan algunas personas muy talentosas. El otro día escuché que menos del 5 por ciento de los norteamericanos ganan más de u$s 100.000 por año. He conocido gente brillante, muy instruida ganando menos de u$s 20.000 al año. Un consultor de negocios especializado en comercio médico me estuvo diciendo que muchos doctores, dentistas y quiroprácticos tienen problemas con sus finanzas. Hasta ahora, yo pensaba que cuando se graduaban, los dólares les fluían. Fue este consultor el que me dio la frase "están a una habilidad de distancia de la riqueza".
Lo que esto significa es que algunas personas sólo necesitan aprender y manejar una aptitud más, y su ingreso pegará un salto exponencial.
He mencionado anteriormente que la inteligencia financiera es una sinergia entre contabilidad, inversiones, marketing y leyes. Combine esas cuatro aptitudes técnicas, y ganar dinero a partir de dinero se hace más simple. Cuando se trata de dinero, la única aptitud que conocen las personas es trabajar arduamente.
El ejemplo clásico de sinergia de habilidades era la joven escritora del periódico. Si ella se hubiera capacitado diligentemente en ventas y marketing, su ingreso hubiera pegado un salto cuantitativo. Si yo fuera ella, tomaría algunos cursos de escritura de avisos publicitarios, así como también de ventas. De esta manera, en lugar de trabajar en el periódico, podría buscar un empleo en una agencia de publicidad. Y aunque esto significara un recorte en su salario, ella aprendería cómo comunicarse en "frases cortas" que se utilizan en publicidades exitosas. También debería haber aprendido relaciones públicas, una destreza importante. Así, ella sabría cómo ganar millones en publicidad independiente. Entonces, por las noches y durante los fines de semana, podría estar escribiendo su gran novela. Cuando esta estuviera finalizada, ella estaría mejor capacitada para vender su libro. Entonces, en un breve lapso, habría podido convertirse en un autor de los "mejores en ventas".
Cuando aparecí por primera vez con mi libro Si quiere ser rico y feliz ¿no vaya al colegio, un editor sugirió que cambiara el título por "La economía de la educación". Le dije al editor que con un título como ése, hubiera vendido dos libros: uno a mi familia, y otro a mi mejor amigo. El problema es que lo hubieran querido gratis. Ese desagradable título Si quiere ser rico y feliz ¿no vaya al colegio? fue elegido porque sabíamos que atraería toneladas de publicidad. Yo soy proeducación, y creo en la reforma educativa. De otra manera, ¿por qué continuaría presionando por cambiar nuestro anticuado sistema de educación? Así que elegí un título que me llevara más a los programas de radio y televisión, simplemente porque estaba deseoso de ser controversial. Muchas personas pensaron que yo era un pastel de fruta, pero el libro vendió y vendió. Esa es la razón por la cual fue un bestseller desde la primera semana en que salió.
Cuando me gradué de la Academia de la Marina Mercante de los Estados Unidos en 1969, mi padre instruido estaba feliz. Standard Oil de California me había contratado para su flota de tanques de petróleo. Yo era el tercero de mi clase, y el salario era bajo comparado con el de mis otros compañeros, pero estaba bien por ser el primer verdadero empleo después de la facultad. El pago inicial era de u$s 42.000 por año, incluyendo horas extra, y sólo tenía que trabajar durante siete meses. Tenía cinco meses de vacaciones. Si hubiera querido, hubiese podido tomar el viaje a Vietnam con una compañía de transportes subsidiaria, y hubiera duplicado fácilmente mi salario en lugar de tomarme los cinco meses de vacaciones.
Tenía una gran carrera por delante, pero renuncié luego de seis meses, e ingresé en el Cuerpo de Marina para aprender a volar. Mi padre instruido estaba devastado. Mi padre rico me felicitó.
En el colegio y en el trabajo, la opinión popular es la idea de "especialización". Es decir, para ganar más dinero u obtener ascensos, se necesita "especializarse". Esa es la razón por la cual los doctores en medicina comienzan inmediatamente a buscar una especialidad como ortopedia o pediatría. Lo mismo se aplica para los contadores, arquitectos, abogados, pilotos, y otras profesiones más.
Papá pobre creía en ese mismo dogma, Y por eso se sintió encantado cuando eventualmente logró su doctorado. A menudo admitía que las escuelas recompensan a las personas que estudian más y más, sobre cada vez menos cosas.
Padre rico me alentaba a hacer exactamente lo opuesto. "Debes tratar dé saber un poco acerca de muchas cosas", era su sugerencia. Y es por eso que durante años trabajé en diferentes áreas de sus compañías. Por un pequeño lapso, trabajé en su departamento de contaduría. Aunque probablemente yo jamás sería contador, él quería que aprendiera por "ósmosis". Padre rico sabía que yo incorporaría la "jerga", y un sentido de lo que es importante y lo que no. También trabajé como cadete y obrero de construcciones, así como en ventas, reservas y marketing. El nos estaba preparando, a Mike y a mí. Y por eso insistía en que participáramos en sus reuniones con banqueros, abogados, contadores y agentes. El quería que supiéramos un poco de cada aspecto de su imperio.
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