Cuando renuncié a mi empleo bien remunerado en Standard Oil, mi padre instruido habló conmigo de corazón a corazón. El estaba azorado. No podía entender mi decisión de renunciar a una carrera que me ofrecía un buen salario, grandes beneficios, mucho tiempo libre, y oportunidades de ascenso. Cuando una mañana me preguntó: "¿Por qué renunciaste?", j yo no podía explicárselo, por más que lo intentara. Mi lógica no encajaba en su lógica. El gran problema era que la mía, era la lógica de padre rico.
La seguridad de un empleo era todo para mi padre instruido. Aprender era todo para mi padre rico.
Papá altamente instruido pensó que yo había ido al colegio para aprender a ser un oficial de barco. Padre rico sabía que yo fui al colegio para estudiar comercio internacional. De manera que como estudiante, viajé en cargueros, grandes buques mercantiles, buques petroleros y barcos de pasajeros hacia Oriente y al Sur del Pacífico. Padre rico insistía en que yo permaneciera en el Pacífico, en lugar de tomar barcos a Europa, porque él sabía que las naciones emergentes estaban en Asia, y no en Europa. Mientras que todos mis compañeros de clase, incluido Mike, andaban de fiesta por los clubes de estudiantes, yo estaba estudiando comercio, población, estilos de negocios y cultura en Japón, Taiwán, Singapur, Hong Kong, Vietnam, Corea, Tahití, Samoa y Filipinas. También me divertía, pero no en clubes de estudiantes. Crecí rápidamente.
Papá instruido simplemente no podía entender porqué yo decidí renunciar y unirme al Cuerpo de Marina. Le dije que quería aprender a volar, pero realmente yo deseaba aprender a conducir tropas. Papá rico me había explicado que la parte más difícil de llevar adelante una compañía es el manejo de la gente. El había pasado tres días en el Ejército; mi padre instruido había sido exceptuado. Padre rico me habló sobre el valor de aprender a liderar hombres en situaciones peligrosas. "Liderazgo es lo próximo que necesitas aprender", me dijo. "Si no eres un buen líder, te pegarán un disparo por la espalda, igual que sucede en los negocios."
Al volver de Vietnam en 1973, renuncié a mi comisión, aunque en realidad yo amaba volar. Conseguí un trabajo en la Corporación Xerox. Ingresé allí por una razón, que no fueron los beneficios. Yo era una persona tímida, y la idea de vender era el tema más atemorizante del mundo. Xerox tiene uno de los mejores programas de entrenamiento en Estados Unidos.
Padre rico estaba orgulloso de mí. Mi padre instruido estaba avergonzado. Siendo un intelectual, pensaba que la gente de ventas estaba por debajo de él. Trabajé en Xerox por cuatro años, hasta que superé mi miedo a golpear puertas y ser rechazado. Una vez que pude estar consistentemente posicionado entre los cinco primeros puestos en ventas, volví a renunciar y cambiar, dejando atrás otra gran carrera con una excelente compañía.
En 1977, formé mi primera empresa. Padre rico nos había preparado a Mike y a mí para hacernos cargo de las compañías. De manera que ahora yo debía aprender a formarlas, y organizarlas. Mi primer producto, una billetera de nylon y velero, se fabricaba en Oriente, y era enviado a Nueva York, cerca de donde yo había ido a la universidad. Mi educación formal había sido completada, y era hora de probar mis alas. Si fracasaba, iría a la quiebra. Padre rico creía que era mejor quebrar antes de los 30 años. "Aún tienes tiempo para recuperarte", fue su consejo. En la víspera de mi cumpleaños número 30, mi primer cargamento partió de Corea hacia Nueva York.
Hoy en día, aún hago negocios internacionalmente. Y tal como papá rico me instó a hacer, sigo buscando las naciones emergentes. Actualmente, mi compañía inversora invierte en América del Sur, Asia, Noruega y Rusia.
Existe un viejo cliché en inglés que expresa `JOB (trabajo) es la sigla de Just Over Broke (casi quebrado)". Y desafortunadamente, diría que el dicho es aplicable a millones de personas. Dado que la escuela no cree que la inteligencia financiera sea una inteligencia, la mayoría de los empleados "viven de acuerdo a sus posibilidades". Y sus posibilidades son trabajar y pagar cuentas.
Existe otra espantosa teoría en gestión empresarial que expresa "Los empleados trabajan lo suficientemente arduo como para que no los despidan, y los dueños pagan apenas lo suficiente como para que los empleados no renuncien". Y si usted observa las escalas salariales de la mayoría de las compañías, nuevamente yo debería decir que hay un cierto grado de verdad en esa afirmación.
El resultado final es que la mayoría de los trabajadores nunca pueden avanzar. Hacen lo que se les ha dicho que hagan: "¡Busca un trabajo seguro!" Muchos se enfocan en trabajar para obtener ingresos y beneficios que los retribuyan en el corto plazo, pero a menudo eso resulta desastroso en el largo plazo.
En lugar de eso, yo recomiendo a la gente joven que busquen trabajos por lo que podrían aprender, Y no por lo que podrían ganar. Echen una mirada alrededor y vean cuál es la capacitación que desean adquirir, antes de elegir una profesión específica y quedar atrapados en la "carrera de ratas".
Una vez que la gente queda atrapada de por vida en el proceso de pagar cuentas, pasan a ser como esos pequeños hámster que corren por esas reeditas metálicas. Sus peludas patitas giran frenéticamente, la rueda gira frenéticamente, pero a la mañana siguiente, aún siguen en la misma jaula: gran trabajo.
En la película Jerry Maguirre, protagonizada por Tom Cruise, hay muchas escenas con frases grandiosas. Probablemente la más memorable sea "Muéstreme el dinero". Pero hay una línea que considero la más verídica. Aparece en la escena donde Tom Cruise está dejando la compañía. El acaba de ser despedido, y le pregunta a todos allí: "¿Quién quiere venir conmigo?" y todo el lugar queda congelado y en total silencio. Sólo se oye una mujer que dice, "me gustaría pero, estoy a punto de recibir un ascenso en tres meses".
Esa declaración probablemente sea la más verídica de toda la película. Es el tipo de afirmación que la gente utiliza para mantenerse ocupada trabajando, alejados del pago de sus cuentas. Sé que mi padre instruido esperaba ansioso su aumento cada año, y todos los años se decepcionaba. De manera que volvía a la universidad para incorporar nuevas aptitudes, así podría obtener otro aumento, pero nuevamente, obtendría otra decepción.
La pregunta que formulo a menudo a la gente es "¿Hacia dónde te está llevando tu actividad diaria?" Al igual que el pequeño hámster, me pregunto si la gente ve adonde los está llevando su ardua labor. ¿Qué les depara el futuro?
Cyril Brickfield, el ex director ejecutivo de la Asociación Americana de Jubilados, informa que "las pensiones privadas están en un estado de caos. Para empezar, el 50 por ciento de la fuerza laboral carece de pensión. Sólo eso debería ser un hecho de gran preocupación. Y el 75 al 80 por ciento del otro 50 por ciento, tiene pensiones ineficaces que les generan 55, 150 0 300 dólares por mes."
En su libro El mito de la jubilación, Craig S. Karpel escribe: "Visité las oficinas centrales de una consultora nacional de seguros de retiro, y me reuní con una directora ejecutiva que se especializa en diseñar planes de retiro lujosos para ejecutivos de primera línea. Cuando le pregunté qué podían esperar las personas que no tienen la oficina alfombrada y con la mejor vista, en relación a los montos de sus pensiones, ella dijo con sonrisa confidente: `La bala de plata'.
"¿Y qué es eso?', pregunté.
"Ella se encogió de hombros, y respondió `si las personas que componen la generación postguerra descubren que no tienen suficiente dinero para vivir cuando sean mayores, siempre pueden volarse los sesos'." Karpen continúa explicando la diferencia entre los antiguos planes definidos de jubilación, y los nuevos planes 401K, que son más riesgosos. Para las personas que están trabajando actualmente, el cuadro no es para nada agradable. Y eso es sólo en referencia a las jubilaciones. Cuando a esto se le suman los aportes a obras sociales por servicios médicos, y asistencia en hogares geriátricos por períodos prolongados, el cuadro es aterrador. En su libro de 1995, él indica que los pagos a los hogares geriátricos se extienden desde u$s 30.000 a u$s 125.000 por año. El había chequeado en un hogar de su área, limpio y sin adornos, y encontró que, en 1995, el precio era de u$s 88.000 al año.
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