El pensamiento que afirma que el cuerpo y la mente se encuentran estrechamente relacionados no es nuevo. Sin embargo, solo desde hace algunas décadas se investigan estas conexiones de forma sistemática. La psicosomática que se ocupa de la relación entre alma (psiqué) y cuerpo (soma) ha demostrado que muchas enfermedades no se pueden entender sólo como puramente corporales.
Como ejemplos claros de ello se encuentran el cáncer, el asma, la presión sanguínea elevada, las enfermedades crónicas del aparato digestivo o la artritis reumática.
La postura influye en la voz
Una línea de investigación todavía más reciente, la psiconeuroinmunología, se ocupa de las relaciones entre pensamientos, sentimientos y procesos corporales. Gracias a ella pareció cada vez más evidente que cuerpo y mente siempre interactúan. Hoy en día sabemos que cada pensamiento y cada sentimiento trae consigo cambios corporales. Pero también vale al revés; cada cambio corporal se refleja también en un cambio de los procesos mentales.
En la PNL, estos conocimientos desempeñan un papel muy importante. Por un lado, mediante cambios de modelos de pensamiento se modifican problemas corporales. Por otro lado, mediante el control de parámetros corporales como la tensión muscular, se ejerce una influencia positiva en los sentimientos y en los pensamientos.
Con un pequeño experimento podrá experimentarlo en su propio cuerpo.
Ejercicio: postura negativa y positivaPruebe la postura negativa: deje caer su cabeza y sus hombros hacia delante, tense ligeramente la musculatura del abdomen, entorne los ojos (como si algo le hubiera entrado en los ojos) y estire el labio inferior hacia abajo. Inspire poco a poco. Compruebe su estado interior. Intente pensar en algo bello, divertido, agradable. Se sorprenderá al ver que choca contra una resistencia interior que no le deja conseguirlo.Esta postura está asociada con modelos de sentimientos negativos. La posición corporal cohíbe pensamientos y sentimientos positivos.Ahora probemos lo contrario, la postura positiva. Relaje el abdomen, los ojos, la frente; levante la cabeza, la vista, las cejas y la comisura de los labios. Eche los hombros hacia atrás y respire varias veces. Posiblemente comprobará enseguida que esta postura atrae sentimientos positivos. En esta postura tendrá grandes dificultades para ahondar en sentimientos y pensamientos negativos. |
El octavo principio
El significado de toda comunicación se encuentra en su resultado. La imagen usual de la comunicación es más o menos la siguiente: la persona A envía información y la persona B recibe esa información. Una versión un poco más complicada sería: A «codifica» la información y B la «descodifica». Sin embargo, es bastante más complicado y a la vez más sencillo.
Primero nos limitaremos a lo fácil. Reflexionemos sobre qué pasa en una comunicación (por ejemplo, verbal).
La persona A mueve sus labios, las ondas sonoras llegan al oído de la persona B.
Las ondas sonoras se transforman en impulsos eléctricos que se envían al cerebro de la persona B.
La persona B reacciona o no a los impulsos. Lo esencial es la reacción de B. La comunicación tiene sentido (para la persona A) si al decir A algo, B reacciona de la forma deseada (por la persona A). Se ha dado cuenta de que no se da aquí ninguna «información»? No es de extrañar, ya que la comunicación no afecta a la transmisión de información. Este es el punto de vista del constructivismo; una línea filosófica relativamente nueva. La PNL está influida desde varios enfoques por el constructivismo.
En la comunicación entre personas con mucha frecuencia se producen malentendidos. Mientras uno piensa que ha explicado claramente una cosa («transmisión de información»), el otro habla como si no hubiese recibido el mensaje (en verdad no lo ha recibido). Y así se va gestando el desastre. Lo importante no es lo que uno cree decir sino lo que uno desea que el otro entienda.
Obstáculos de la comunicación
Un ejemplo sencillo: alguien se le acerca y dice: «iKonichi wa!». Posiblemente se quedará un poco sorprendido y no podrá mostrar ninguna reacción adecuada. El japonés que le ha dirigido estas palabras pensaba en proferir un saludo, pero su expresión no era significativa para conseguir el resultado deseado. Hubiese sido mucho y más efectivo si le hubiese pronunciado el típico «Buenos días».
En el ejemplo, la dificultad es fácil de comprender. Sin embargo, en la comunicación diaria en la que el interlocutor aparentemente habla la misma lengua, no parece tan fácil de ver de qué manera reside el significado de la comunicación en su resultado.
El noveno principio
No existen los fracasos, sino solamente mensajes de respuesta. Uno de los mensajes más importantes de la PNL es que nunca hay fracasos. Los resultados se consiguen en el momento en que se empieza a actuar. El camino hacia el resultado sólo se puede encontrar mientras siga habiendo mensajes de respuesta que indiquen que la dirección hacia la meta es la correcta. Sólo mediante estos mensajes de respuesta es posible realizar correcciones.
Mientras una persona se encuentra en movimiento (y la vida es movimiento) se encuentra en camino hacia las metas deseadas. Todo lo que se señala como problema, obstáculo o fracaso se puede tratar de forma más significativa como mensaje de respuesta, es decir, como indicación de en qué medida deben ser efectivos determinados procedimientos para conseguir una meta concreta.
Las personas que tienen miedo a fracasar viven fracasos internamente y de manera constante. Además, con ello no hacen cosas que les podrían llevar al éxito. El miedo a la derrota es una de los obstáculos más grandes en el camino hacia el éxito.
Nuevas vías hacia la meta
Tratar las dificultades como escollos lleva a la pasividad. Tratarlas como mensajes de respuesta, por el contrario, abre nuevas vías hacia la meta. Intente vislumbrarlo mediante vivencias propias.
Todas las personas han vivido situaciones en las cuales interpretaron las dificultades como mensajes de respuesta. Piense sencillamente cómo aprendió a leer y escribir. Imagínese qué hubiese pasado si la primera vez que tuvo un libro en sus manos y vio que aquellos signos que los adultos trataban como vocales no le decían nada, hubiese vivido la situación como un fracaso y hubiese abandonado. Solo mediante constantes mensajes de respuesta ha llegado a aprender a leer y no gracias a fracasar en la tarea.
El décimo principio
Si algo no funciona, intente otra cosa. Posiblemente este principio de la PNL le parecerá innecesario ya que es obvio que se ha de probar otra cosa si una no funciona. Sorprendentemente, muchas personas son extremadamente insistentes en lo que hacen aunque es evidente que no funciona en absoluto. Hacen siempre de la misma manera algo que les resulta desagradable. ¿Reconoce este comportamiento en su propia experiencia? ¿Por ejemplo, en una discusión con su pareja, al levantarse, al conducir? Cada persona tiene automatizadas ciertas actuaciones, de tal manera que no se le ocurre cambiar su manera de actuar aunque ve que le producen desventajas.
La PNL le ayuda a reconocer y modificar comportamientos antiguos e inefectivos. En la medida en que ha empezado a leer este libro y a experimentar con los ejercicios propuestos, ya ha dado un paso al probar algo diferente a lo hecho hasta la fecha. ¡Por cierto, el último principio de la PNL se aplica también a la propia PNL e incluso a los principios básicos! Si determinadas técnicas se muestran como inefectivas, pruebe otras. Si algún principio se muestra inefectivo, modifíquelo. Si algo no funciona, pruebe otra cosa.
Anclas mentales
Una de las técnicas básicas de la PNL es el anclaje. En la PNL es importante a veces poder activar de forma rápida determinados estados emotivos complejos. No es algo sencillo, sobre todo cuando el sentimiento que se ha de activar es totalmente opuesto al actual.
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