Para la mayoría, este principio de la PNL despierta, en una primera lectura, sorpresa, incredulidad y hasta un cierto rechazo. Si alguien es violento, ¿dónde se encuentra ahí la intención positiva? O, suponiendo que quiera dejar de fumar, ¿no es un poco absurdo pensar que mi hábito de fumar tiene una intención positiva?
Intentemos mirarlo más de cerca. En la situación en la que se desarrolla una conducta, esta tiene un efecto positivo. Si no, no se hubiese incluido en el mapa como un camino que tenía ventajas.
El fumador tuvo alguna vez la experiencia de que un cigarrillo le procuraba relajación y le ayudaba a concentrarse. En este caso, la intención positiva consiste en esa relajación y en el aumento de la concentración.
Tener en cuenta la intención positiva
Si alguien quiere conseguir que otra persona deje el hábito de fumar, debe tener en cuenta la intención positiva. Se le ha de mostrar un camino que persiga esa intención pero que no sea el que va a través del hábito de fumar. Es muy importante reconocer la intención positiva que se encuentra tras un comportamiento valorado como negativo para poder así desarrollar un nuevo comportamiento.
Si no se tiene en cuenta esta intención positiva, existirá siempre una resistencia que dificultará el cambio hacia el nuevo camino. En la PNL siempre intentaremos encontrar primero las intenciones positivas de los problemas.
El cuarto principio
Cada experiencia tiene una estructura. Normalmente tomamos nuestros pensamientos, sentimientos, recuerdos y experiencias como una totalidad. Si pensamos, por ejemplo, en nuestro primer beso, aparece por regla general un modelo de recuerdo compuesto por diferentes caras: la imagen de la persona amada, el entorno, el sentimiento del tacto, la voz, el cosquilleo en el estómago, incluso pueden aparecer determinados olores. Cuanto más intenso sea el recuerdo, más aspectos contendrá.
Así pues, cada experiencia está estructurada. Los elementos son las percepciones a través de los sentidos. Vista, oído, tacto, olfato y gusto son las fuentes de los «átomos» de nuestras experiencias.
Esto suena quizá un poco abstracto y teórico, pero las consecuencias son enormes. Si cada experiencia tiene una estructura determinada, mediante un cambio en los elementos que la componen se puede modificar su efecto global. La PNL utiliza esta posibilidad para intensificar recuerdos agradables, para hacer agradables nuevas experiencias, para neutralizar experiencias desagradables o traumáticas que intensifican nuestras angustias y para despertar las fuerzas interiores.
Reproducir una películaImagínese una situación desagradable que haya vivido alguna vez. Reproduzca la película de esa situación en su interior. Intente imaginarla con todos los detalles que pueda. ¿Qué oye? ¿Qué ve? ¿Qué siente? Observe detenidamente la película y preste atención a sus sentimientos.Busque una música que contradiga totalmente los sentimientos negativos. Por ejemplo, una música de cómic, de circo o para bailar. Vuelva a visualizar la película con la situación desagradable mientras deja que suene la música que ha escogido. Repítalo un par de veces.Vuelva a visualizar la película sin la música. Preste atención a sus sentimientos.En el 99% de los casos, los sentimientos negativos han desaparecido o se han reducido de forma clara dado que, mediante la música, se ha modificado la estructura de la experiencia. |
El quinto principio
Todos los problemas tienen solución. En la PNL partimos de la idea de que cualquier problema tiene solución. ¿Le parece ingenuo?
¡En absoluto! Evidentemente, no todas las soluciones que nos podemos imaginar se pueden llevar a cabo. Sin embargo, la aparente falta de solución de un problema no se halla en el problema, sino en los caminos que somos capaces de ver. Al igual que las experiencias, también los problemas tienen estructura. Un problema es como un muro que aparece ante nosotros en medio del camino. Mientras veamos ese muro como una barrera infranqueable no podremos encontrar ninguna solución.
Sin embargo, si observamos más detenidamente ese muro podremos comprobar su altura, su grosor, el material del que está hecho, y aparecerán caminos que superen ese obstáculo. ¿Es tan alto el muro que no podemos pasar por encima? ¿Tan difícil es rodear el muro, cavar un túnel por debajo, tumbarlo de una patada o hacerle un agujero? ¿O quizá hay una puerta en el muro y sólo tenemos que abrirla para poder seguir nuestro camino?
Un problema es, de entrada, un acontecimiento en el mundo. Por sí mismo, nada de lo que acaece es un problema. El problema aparece sólo a partir de nuestra interpretación según nuestro modelo del mundo, según nuestro mapa mental. Si aprendemos esto, no podremos ver nuestros problemas como irresolubles; muy al contrario, nos dedicaremos a buscar la manera de proceder para que se disuelvan.
Cambie la orientación del problema
Déjenos volver a insistir en que en la PNL se trata de aquello que funciona y es útil. Desde este punto de vista, pregúntese qué sentido tiene creer que un problema no tiene solución. ¿Qué aporta el pensar que cualquier problema tiene solución? La PNL consiste en gran medida en cambiar la orientación hacia el problema en una orientación hacia la meta buscada.
Muchas personas están tan absortas en los problemas que la, mera idea de que cualquiera de ellos pueda tener solución les resulta incómoda. Sin el problema a modo de hilo conductor, pierden la orientación. Orientarse hacia los problemas lleva a una búsqueda activa de problemas. La orientación hacia metas lleva a una búsqueda de metas y soluciones para los problemas.
El sexto principio
Cada persona dispone de las fuerzas que necesita. Posiblemente estará pensando: «¡Ya me gustaría a mí!». ¡Pues sí, ciertamente es así! Precisamente las personas insatisfechas de sí mismas gustan de dudar de este fundamento.
Les gusta creer que la naturaleza, Dios o el destino les privó de algo. Sin embargo, toda persona dispone de hecho, potencialmente, de cualquier posibilidad. En cada uno dormitan fuerzas desconocidas. La PNL ayuda, entre otras cosas, a movilizar esas fuerzas llamadas en PNL recursos.
¿Recuerda el cuarto principio (toda experiencia tiene una estructura)? Todos los recursos de que dispone una persona se componen de la suma de los elementos que subyacen a las experiencias: a las percepciones. ¡Todo el mundo dispone de esos elementos! Esto significa que como mínimo podemos decir que toda persona posee los fundamentos de todos los recursos y que los puede organizar como elementos. Pero en verdad queremos afirmar aún más, a saber: que cada persona lleva consigo esos elementos de manera fija y acabada. Sólo el hecho de que algunos recursos se usan muy raras veces sirve a algunos de base para pensar que no posee esos recursos.
Reactivar lo enterrado
De esta manera, algunos piensan que no tienen suficiente paciencia, ninguna conciencia propia, ninguna voluntad ni fantasía. Pero ¿quién puede decir de sí mismo que nunca, en ninguna ocasión, ni siquiera durante un segundo, ha dispuesto de esos recursos? Evidentemente, nadie puede afirmar algo así. Cada uno ha dispuesto alguna vez de esos recursos. Todo el mundo ha sido alguna vez voluntarioso, paciente, y ha estado convencido de sí mismo o lleno de fantasía. Cada persona lleva consigo estos recursos. Lo que pasa es que muchos no saben cómo volver a sacarlos fuera. Mediante la PNL aprenderá a activar nuevamente los recursos que necesite.
El séptimo principio
Cuerpo y mente con partes de una cisterna. A menudo se oye la frase de que el ser humano tiene cuerpo y mente. Pero ¿no es más cierto decir que el ser humano es cuerpo y mente? La tradición occidental tiende a tratar al cuerpo y a la mente como sistemas separados. Si esto ya es bastante difícil de defender filosóficamente, en medicina y psicología ha acabado por mostrarse totalmente inútil. Hoy en día, la medicina puramente mecánica ha tocado sus propios límites.
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