Luis Díaz Salinas
El Tarapacá
7 de julio de 1968, página 3
Nombrar a los bailes
La prensa aludida nombra a los bailes como conjuntos que van a actuar a La Tirana. Luego, bajo el rótulo de chunchos engloba a todos los demás. En otras veces usa calificativos gruesos e hirientes.
La prensa del 1907
Llama la atención que tanto La Patria como El Tarapacá, en sus ediciones de julio del 1907, hacen un esfuerzo por describir con mayor detalles la fiesta. Describen los bailes, los instrumentos musicales que se utilizan como quena y en algunos casos acordeón, aparte de los de percusión. Para el corresponsal se trata siempre de una música monótona. Un periódico escribe: “La música netamente criolla es monótona y nunca consta de más de doce compases que se repiten con inusitada controversia hasta terminar el baile” (El Tarapacá, 15 de julio de 1907).
El corresponsal de La Patria relata con pavor como una peregrina, según él, boliviana, hace mandas arrastrando su cuerpo. Es la primera vez que se lee en la prensa la realización de esta manifestación que hasta el día de hoy perdura. Se escribe:
Era una boliviana que venía quizás de dónde, hincada pagando una manda a la Virgen. Los vestidos habiéndosele gastados en la rodillas y con facilidad se distinguía la sangre que de éstas emanaba.
Ante esta prueba de tan avanzado fanatismo, hijo de la ignorancia más remota e censurable bajo todos los conceptos, algunas de las personas presentes, obligaron a la pobre boliviana a desistir del acto de crueldad que cometía con su propio cuerpo y a que diera por terminada su penitencia. Con lágrimas en sus ojos ella consintió, no sin proferir antes varias palabras que nadie pudo comprender.
La Patria
18 de julio de 1907
Un año después, El Tarapacá nos entrega esta nota:
Vimos luego los cambás de la oficina Josefina, que vestían elegantes i vistoso trajes i unos sombreros en forma de mitras con enormes plumas i adornos de pequeños espejos. Seguían los mimillas, en su mayor parte bolivianos, con diferentes vestidos y ostentando en el pecho escarapelas con los colores de su bandera; los callaguallas todos con paraguas de distintos colores; también llamaban la atención los llameros; los pallaguallos del Carmen Bajo, también con paraguas i acompañados además de dos osos i tres diablos con una huasca tejida de lana con borlitas; gran numero de ellos tocaban unas pequeñas flautas que los indios del Perú llaman laquitas.
El Tarapacá
21 de julio de 1908, página 2
Recién en los años 50, El Tarapacá informará de los cientos de iquiqueños que a pie, se desplazan de Iquique a La Tirana, ritual que luego del 1973 desapareció.
Además, entrega datos de los nombres de los bailes y de sus caporales, cuestión nada de frecuente en la prensa. Recién en el año 1949, El Tarapacá, entregará información sobre los bailes de Victoria y Alianza.
El Nacional entrega una información que a lo largo de los años analizados no aparece. La figura del alférez, organizador de la fiesta patronal andina. En este caso una dama.
Por la noche el alférez (nombre que se le da á la persona que paga la fiesta) Señora Adela de Devéscovi dio una tertulia en su casa de la cual quedaron muy complacidos los asistentes que eran muy numerosos.
El Nacional de Iquique
1898
Otra versión de la leyenda de La Tirana
La prensa a través de todo el siglo XX, transmitió de forma unánime el origen del culto a la virgen del Carmen. La leyenda que narra el amorío de la Ñusta con el portugués Vasco de Almeyda constituye el dispositivo que ha permitido iluminar en términos religiosos el masivo culto a la Chinita. Atribuida en su difusión al historiador peruano Cuneo Vidal no se ha hecho más que reproducir, con algunos elementos más. Van Kessel en su libro Lucero del Desierto (1987) desde una perspectiva antropológica discute los usos de esta leyenda enfatizando el rol de los actores en su difusión.
La Patria, órgano de los grupos dominantes de la región, y sobre todo anticlerical, al igual que todos los demás como El Nacional, El Tarapacá, La Provincia y El Despertar de los Trabajadores, difunde una leyenda secular y nada de romántica sobre el origen del culto mariano:
Orijen del nombre
También averiguamos el orijen del nombre de La Tirana.
En esa misma época en que era centro minero, los arreos de Bolivia a la Argentina se importaban por esa aldea.
Los arrieros, naturalmente, ahí se proveían de víveres y satisfacían los apetitos del estómago.
Una guapa hembra de armas tomar y bien gallarda, –dicen los residentes–, se encargaba de atender a esos viajeros vendiéndoles los víveres a precio de oro y sacándoles los ojos por una migaja de pan. No habiendo quien más esplotara este negocio ella les tira la curda y los pobres viajeros tenían que soportar.
Desde entonces corrió el nombre de La Tirana, hasta que la mujer pasó a mejor vida, heredando ese nombre el pueblo donde ella residiera.
La Patria
18 de julio de 1907
Más allá de estos juicios, las ediciones del 1907, tanto de La Patria como de El Tarapacá, son riquísimas en la entrega de información más detalladas de la fiesta. Esta es, por ejemplo, una nota que permite entender mejor la relación entre la Pachamama y la China del Carmen:
Los indios que poseen algún sembrío de melones, guayabas o cualquier otra fruta, llévanle a la santa un ejemplar del fruto, pidiéndole además, gratifiquen la ofrenda con la feliz producción del melonar o del guayabar.
Todas las frutas fueron colocadas por ellos mismos alrededor de la Virjen y con ellas salió en procesión.
Durante el trayecto, varios indios con sombrero en mano iban junto a la imagen esperando que se cayera alguna fruta, fruta que para ellos es sagrada y como tal la guardan como reliquia, empleándolas durante el año como eficaz remedio para cualquier enfermedad.
La Patria
18 de julio de 1907
Nuevos bailes
No hay constancia en la prensa revisada acerca de nuevos bailes como la de los pieles rojas que aparece en el 1937. Recién el año 1961, El Tarapacá informa de la presencia de la diablada, baile religioso formado el año 1957. Y lo hace desde La Tirana Chica, en la plaza Arica:
Las cámaras enfocaron de preferencia a la Diablada de Iquique, el mejor cuerpo de baile religioso en cuanto a indumentaria típica de estos conjuntos de origen peruano-boliviano. Llamó poderosamente la atención por lo bien lograda reproducción de las mascaras demoníacas y la elegancia de sus vestimentas, vestidos a la usanza aymará completan este conjunto danzante.
El Tarapacá
24 de Julio de 1961, página 5
La suspensión de la fiesta
Las malas condiciones de salubridad del Norte Grande a comienzos del siglo XX amenazan con suspender la fiesta de La Tirana en varias ocasiones. La única vez que se suspende hasta el año 1973, es la del año 1934 (Guerrero, 2008). Sin embargo, en el 1923 se sugirió la suspensión por temas de salud, sobre todo de carácter respiratorio. Lo mismo acontece el año 1942, que no de mediar la acción del obispo de ese entonces, Pedro Aguilera Narbona, la fiesta se hubiera suspendido, por las mismas razones, epidemia de gripe, en este caso. El año 70, esta vez por razones de otro tipo, la fiesta estuvo a punto de no llevarse a cabo (Guerrero, 2014). La instalación de un quiosco en medio de la plaza o explanada apoyado por los tiraneños, generó un conflicto en la que los bailes religiosos, entre otros, amenazaron con no asistir. A partir del año 1934 se realiza en la plaza Arica la llamada Tirana Chica. Por lo mismo hemos incorporado notas de prensa de esta fiesta barrial que reunía a todo Iquique en ese sector. A partir de los años 90, la Tirana Chica se celebra en diversos barrios de la ciudad.
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