El ideal del hombre ilustrado en el Norte Grande no pasó de ser una quimera. Juanito Pérez, el personaje central de la novela Tarapacá (López y Polo, 1903), fue un modelo que no alcanzó a ser replicado en la realidad. El peregrinar de Luis Emilio Recabarren por las ciudades y oficinas salitreras, con su programa de secularización y su concepción de la religión como opio del pueblo, no tuvo muchos adeptos. No logró construir sujetos con una nueva subjetividad en la que la religión careciera de protagonismo. Los obreros lucharon por sus demandas, escribieron poesías, pero también le bailaban a la virgen del Carmen. Lápiz, chuzos y matraca es la triada (Guerrero, 2019). Este dato se vería reflejado en los años 70 del siglo pasado en la que los bailarines, en un 70% apoyaron al candidato marxista Salvador Allende. ¿Cuántos obreros masacrados el 21 de diciembre de 1907, eran miembros de los bailes religiosos? Nunca lo sabremos, pero sin embargo, es plausible creer que muchos de ellos murieron defendiendo sus derechos y justas reivindicaciones. La máxima del “opio del pueblo” no era la correcta. Tarde nos dimos cuenta de la raíz eurocéntrica del marxismo.
Dos dirigentes marxistas bailaron en La Tirana y fueron fusilados en Pisagua. Freddy Taberna Gallegos y Germán Palominos Toro. Y nunca, que se sepa, negaron haberlo hecho.
Por lo mismo, hay que leer la prensa de comienzos del siglo XX inserta en la visión ilustrada que animaba a la intelectualidad criolla. Dibujan sus redactores lo que la razón le permite ver y comprender. Y aquello que no puede ser aprehendido es arrojado a los depósitos de la ignorancia, la superstición, el atraso, la tradición.
La descripción que entrega El Tarapacá el año 1932 refleja lo que venimos comentando:
Los “Chunchos” “carahuayas” “morenos” y “lacas” etc, que forman el ambiente pintoresco y característico de la fiesta nos dan la impresión del fanatismo mas grande; es gente que se está entrenando desde 3 o 4 meses antes, para poder soportar 20 o 30 horas de danzas paganas y poses coreografías con una música tridente y monótona.
La indumentaria de estas comparsas es de los mas original predominando los colores chillones y las plumas pintadas de todos colores. Pero realmente la fiesta de La Tirana sin estas comparsas perdería todo su atractivo para él que acude en son de curiosidad y que nos parece no son pocos.
El Tarapacá
19 de julio 1932, pagina 3
Una fiesta de veinte bailes
En la actualidad asisten a la fiesta de La Tirana cerca de 220 bailes religiosos. En 1964, según El Tarapacá asistieron 69 bailes. En los años 30, la prensa contabiliza 20.
No siempre la fiesta fue en julio
El Nacional (1850-1932) a fines del siglo XIX menciona que la fiesta se hacía en julio o en agosto. Citamos:
Dicha fiesta debió ser celebrada el 16 de Julio, día de Nuestra Señora del Carmen, pero siempre se aplaza para principios de Agosto, para dar lugar con más o menos magnificencia al arreglo de la solemne inauguración, tocándole a ésta, la fecha antedicha.
El Nacional
Iquique, 1898
Contra los juegos de azar
La Patria, el periódico toma nota y condena los juegos de azar que durante la fiesta se realiza. Escribe:
Es por demás sabido que en las fiestas de La Tirana celebradas anualmente se aprovecha la ocasión para entregarse en brazos del más descarado juego de azar y que después trae como resultado riñas, pendencias, etc.
La Patria
15 de Julio de 1910
E insiste:
Vuelvo a reiterarle mi recomendación anterior de no permitir, bajo cualquier pretexto, el funcionamiento de juegos de azar ó de envise, ya sean en forma de maracas, monísos, sabios, rifas con ruletas, etc, etc. porque como usted no lo ignora, esta tolerancia trae mal nombre personal, deseré liso para la junta local y mal nombre y bochorno para la I. municipalidad.
La Patria
15 de Julio de 1910
La Tirana y la crisis de los años 30
La crisis que azotó a la pampa salitrera amenazó la continuidad de esta fiesta religiosa y popular. El Tarapacá, escribe:
La peregrinación de los fieles que en otros años ha ascendido a muchos miles procedentes de las oficinas salitreras y pueblos de la pampa y de Iquique, no tendrá este año la importancia a causa de la despoblación y de la crisis reinante.
El Tarapacá
16 de julio de 1932, página 2
No obstante lo anterior, la fiesta de La Tirana siguió aumentado su caudal de visitantes, una vez superada la crisis.
Llegar a La Tirana
La memoria de los peregrinos que aun viven recuerdan los viajes a La Tirana arriba de rudos camiones, sin ninguna comodidad. Poco recuerdan el servicio que prestaba el tren salitrero.
La prensa regional describe de un modo minucioso la forma en que se llega a este pueblo. A través de ella, podemos advertir la importancia que tuvo el ferrocarril salitrero en todo el Norte Grande. Cada 16 de julio, este medio de transporte colapsa por la gran cantidad de peregrinos que se moviliza a saludar a la virgen del Carmen:
Podríamos calcular en mas de cinco mil almas los que han ido en este año a La Tirana, pues los trenes no se daban abasto para conducir del norte i sur tanta jente.
Caras y Caretas
6 de julio de 1911
El Tarapacá, el año 1936 se refiere al mismo hecho:
Para atender a la demanda de público la empresa del Ferrocarril Salitrero necesitó hacer salir a tres trenes con crecido número de coches.
El primer tren salió a las cuatro y media y momentos después los otros dos.
El Tarapacá
17 de julio de 1936, página 4
Y para poder reconstruir el mapa ferroviario la prensa entrega esta información:
El día 15, víspera de la fiesta, correrá un tren especial entre Zapiga y Pozo Almonte y de la sección sur de la oficina Gloria, habrá combinación con el tren ordinario de pasajeros.
El día 16 correrán trenes especiales en todas las secciones saliendo los trenes de Iquique en las primeras horas de la madrugada para llegar a Pozo Almonte a más tardar a las ocho de la mañana. El regreso será a las veinte horas, para que así puedan estar en sus casas esa misma noche las personas que vayan desde Iquique.
En la estación local y demás del interior se darán mayores datos sobre este servicio extraordinario de trenes.
El Tarapacá
8 de Julio de 1937, página 4
Son habituales las quejas por los malos caminos que llevan de los distintos lugares a La Tirana. Los esfuerzos del Estado y de la Municipalidad parecen no satisfacer la demanda de los peregrinos. El año 1935, Alb. Brandan escribe del Camino de las Cruces:
El “Camino de las Cruces”, la línea recta entre Pozo Almonte y La Tirana, ruta trazada por los peregrinos de hace casi un siglo, muestra sus férreos linderos, cruces con brazos muy extendidos, algunas semi-tumbadas sobre el arenal. Y en este crepúsculo vespertino los faros de los autos van trazando rayas de luz sobre el caminito plagado de obstáculos en un traqueteo de muchos kilómetros que habrán de recorrer muy tarde a pie los peregrinos mas humildes, los que cumplen su promesa marchando en la noche bajo la maravillosa claridad de millares de estrellas solamente visibles en el diáfano cielo del desierto.
El Tarapacá
16 de julio de 1935, página 3
Complementa lo anterior esta nota:
Pero retrocediendo en el tiempo digamos, unos 40 0 50 años atrás que difícil y cuan sacrificado era para los promeseros llegar a ver a su virgen. Los que viajaban desde Iquique a otros lugares de la pampa, debían hacerlo por tren hasta el pueblo de Pozo Almonte, pernoctar allí y al día siguiente hacer el viaje a pie o en carretas tiradas por mulas, que demoraban largas horas en recorrer los 25 Km. que separaban a La Tirana de Pozo Almonte.
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