La sabiduría está totalmente ceñida a la capacidad para poner en realidad las competencias y habilidades emocionales. Es tan importante este punto que a lo largo de mi vida, además de formarme en muchos modelos teóricos, he pretendido conocer la biografía de sus creadores, ya que conociendo cómo vivieron emocionalmente, podemos comprender completamente su obra y con ello, la parte del ser humano que intentaron explicar.
Garantizar métodos para conseguir la satisfacción es mi meta y con este libro creo que podemos acercarnos más a este objetivo. Te pongo en la pista de despegue, que tengas un buen vuelo. Y es que, ¿hay algo más emocionante que saber emocionarse?
Ser valiente es una elección, hay otras opciones…
Roberto Aguado
9 de Diciembre de 2013
Talavera de la Reina. Toledo. España.
PRÓLOGO
Es para mi un honor poder escribir el prólogo de esta obra maestra.
Tengo el privilegio de conocer al autor, Roberto Aguado, en algunas de sus múltiples facetas.
Le he conocido como profesor y maestro, terapeuta, supervisor, compañero de equipo, escritor, productor, conferenciante, locutor, investigador... y podría seguir enumerando hasta llegar al amigo que le considero.
He de decir que si algo he hecho en todo este tiempo, es observarle con detenimiento cada instante que he pasado con él.
Fruto de esta labor de observación, me gustaría compartir contigo, estimado lector, algunos de mis múltiples hallazgos.
En primer lugar quiero hablar de Roberto como profesional. En estos casi diez años desde que le conozco, ha sido capaz de sorprenderme y continuar sorprendiéndome con la ingente cantidad de conocimiento que es capaz de atesorar. No conozco a nadie que conozca tanto al ser humano.
Aquellos que habéis tenido la oportunidad de asistir a alguna de sus clases, coincidiréis conmigo en la consideración de “auténtico espectáculo” su capacidad de responder directa y nítidamente cualquier pregunta, desde cualquier perspectiva que se le hiciera, respecto del funcionamiento humano.
Llama además mucho mi atención, lo sutil y puntual que mantiene su discurso, para que cada uno de sus alumnos, pacientes y/o compañeros de equipo integren la información que están reclamando en cada pregunta.
Me ha tocado presenciar a alumnos de Roberto que han cambiado su forma de vivir la vida a partir de cursos que algunas veces no excedían de treinta horas. Incluso padres y/o madres que terminaron llorando de emoción, al comprender por fin qué es lo que les pasa con sus hijos/as, después de asistir a una conferencia de no más de dos horas con Roberto.
No es solo lo que sabe, es también cómo es capaz de que a cada persona le llegue la información en el formato que cada una necesita.
Como investigador es insaciable; creo que cada vez tiene más ganas de investigar y conocer cada uno de los infinitésimos aspectos que inciden en las personas. Es como si cuanto más conoce del funcionamiento psicológico, emocional, neurológico, bioquímico, hormonal, psicosomático, vivencial, experiencial… de las personas, más le entusiasmara seguir descubriendo secretos.
En su labor como psicoterapeuta, en cambio, y contra todo prejuicio, no es su conocimiento el que se pasea en su consulta, más bien es un espacio en el que lo que más deslumbra es lo cerca que es capaz de estar con el o la que sufre. Su humildad y cercanía son las virtudes que más sorprenden en el tú a tú.
Podría continuar durante una insultante cantidad de líneas hablando de la profesionalidad de Roberto, pero no me gustaría perder la oportunidad de ofrecer unas palabras a Roberto como persona.
Roberto, cuando se quita el traje profesional resulta que sigue siendo exactamente la misma persona, tanto con sus amigos como con su familia.
Solo existe un Roberto, la misma persona, tanto en el trabajo como en casa, con su mujer, hijos y amigos, y sigue estando cerca.
Concluyendo mi estudio de observación puedo sentenciar que:
“Dice lo que hace y hace lo que dice, dentro y fuera de casa”.
Respecto al libro, del que he sido uno de los afortunados en contar con una copia antes de su edición, creo, que por fin vamos a encontrar una herramienta de utilidad vital.
Vamos a poder entender cuáles son las razones de nuestros aciertos y nuestros fracasos en el ámbito emocional.
La primera vez que escuché a Roberto hablar de la asertividad desde el “sí”, pensaba que se había equivocado, hasta que pude comprobar la potencia del “sí” asertivo.
Desde un lenguaje escrito para ser entendido, Roberto nos despieza todo el aparataje emocional, para colocarlo pieza a pieza y entender cómo funciona el todo por encima de la suma de las partes.
Ya era hora de que se escribiera acerca de las emociones con la fuerza de la ciencia y dejando a un lado las creencias. Y qué grato es descubrir que la ciencia nos demuestra que, además de las seis o siete emociones conocidas hasta ahora, podemos contar con hasta diez emociones, que nos ayudarán a vivir la vida con vida y satisfacción.
La inteligencia emocional tiene un antes y un después a partir de esta obra, escrita para convertirse en el referente mundial de la gestión emocional y recurso indispensable para profesionales y aficionados interesados en contar con un modelo válido para el siglo XXI.
Terminó la era de las creencias en el desarrollo del potencial humano y es hora de focalizar en nosotros, identificar lo que queremos, asimilar y metabolizar el proceso para, por último, disipar y, de esta forma, culminar la transformación individual.
Creo que en este libro encontrarás las claves para descubrir tus propios secretos basándote en la evidencia científica y comprender que sabes lo que sabes, sabes lo que no sabes y por qué no sabes lo que no sabes.
Lo que debería ser, tendría que ser o nos gustaría que fuera, ya ha dejado de valer en el mundo de la realidad compartida, por lo que es esencial que comprendamos la importancia de lo virtual y de lo actual.
Toma las riendas y no esperes a que te lo cuenten, no sea que te vuelvan a contar cuentos.
A mí me sorprendió, creo que a ti no te dejará indiferente.
Aritz Anasagasti
Bilbao, 2013
Director de Emotional Network
INTRODUCCIÓN
Te puedo asegurar, desde la experiencia, que para comprender los secretos de la vida hay que tener la capacidad de poder dialogar con otras generaciones, escuchándoles sin preguntar, mirándoles sin despistarles y, sobre todo, envolviéndote con sus emociones, como si te fueras vistiendo con sus palabras, aderezándote con sus gestos y bailando al son de sus ritmos de voz y movimientos de manos.
Para conseguirlo no es necesario que comiences a mantener conversaciones con tus abuelos, padres o tíos, aunque si es así será fantástico, ni por supuesto con la gente del lugar que habitas, es suficiente llegar a esos recuerdos que tienes grabados en tu cerebro y que aflorarán si sabes conectar con ellos. En tu biografía tienes todas esas conversaciones que podrás retomar y, de esta forma, comprender no solo lo que te sucede hoy, también podrás descubrir lo que pudo suceder, y lo más importante, los motivos por los que no pudo ser, teniendo delante de ti todas las caras de tu destino.
A esta reunión de saberes se le ha llamado científicamente Maestría Emocional, englobándose en tres premisas:
• saber lo que sabes,
• saber lo que no sabes,
• y sobre todo, saber por qué no sabes lo que no sabes.
La Maestría Emocional, por lo tanto, es una especie de árbol de sabiduría que todos tenemos y que debemos descubrir para sobrepasar el escenario del conocimiento y enraizarnos en el arte de vivenciar el permanente autodiálogo con nuestra biografía.
Conseguir esclarecer los secretos de la vida y, sobre todo, los secretos de tu vida, es quizás una de las tareas más difíciles y a la vez motivadoras de tu existencia. Se denomina autodescrubrimiento y es necesario descubrirse con nobleza, sin enjuiciar, sin juzgar, sin tapujos, con afán de aprender y sobre todo con el empeño de conocer los secretos de tu universo personal, esa parte que te pertenece y que necesitas conocer para comprender lo que eres para ti y lo que podrás ser a lo largo de tu existencia.
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