—Cloe, cálmate hija, tranquila, estamos aquí. Relájate, mi niña. Esto no es un sueño. De esto quería hablarte, pero te has adelantado. Aún no debía suceder, pero parece ser que tu ira ha acelerado tu proceso de transformación. ¡Pero si es de día y ni siquiera hay luna llena! ¡No lo entiendo!
—Hijo, creo que nuestra pequeña Cloe será aún más poderosa que su madre. Ningún licántropo ha podido transformarse sin el poder de la luna llena. Creo que Cloe es diferente. Tal vez nuestra pequeña Cloe esté destinada a ser guardiana de la noche y guardiana del día.
—¡Papá, abuelo! ¿Estáis hablando de mí? ¡No entiendo nada! ¿Qué está sucediendo? ¡Mirad mis manos! ¡Mirad mis orejas! ¡Tengo un hocico enorme! ¡Mis colmillos también han crecido! ¡Tengo la ropa destrozada! ¿Y esto qué es…? ¡Tengo una cola peluda! ¡Papáááá, abueloooo, parezco… parezco… una loba! ¿Me he transformado en loba? ¡Ay, esto es horrible...! ¡Parezco un monstruo! ¡No puedo estar más fea!
Óscar y Corban abrazaron de nuevo a Cloe. Sandy movía su colita de felicidad.
—Hija, tú eres preciosa. Por dentro y por fuera. Este aspecto es solo temporal y aprenderás a controlar tu transformación. Cuando te calmes, volverás a ser Cloe. No entiendo cómo has podido transformarte siendo de día y sin el poder de la luna llena. Parece ser que tu ira ha provocado tal transformación. Se suponía que no sucedería hasta cumplir los doce años... Verás, hija, tu madre era una mujer loba. Tu madre tenía un poder excepcional y tú lo has heredado —le explicaba su padre.
Cloe se fue relajando y calmando. Al cabo de unos minutos, guardó su aspecto de chica loba y volvió a ser solamente Cloe.
Escuchó atenta y sin pestañear la historia que le narraban su padre y su abuelo. Miraba fascinada el álbum familiar con una mirada diferente.
Cloe fue pasando por distintos estados emocionales: alegría, frustración, nerviosismo, miedo, admiración, tristeza, añoranza…
Cuando por fin escuchó la historia familiar, miró a su padre, miró a su abuelo, miró a su perrita y dijo: ¡Guauuu! ¡Seré Cloe, la chica loba! ¡Seré como una superheroína para cuidar la naturaleza y a las personas!
Óscar y Corban sonreían mientras miraban a su pequeña mujercita. De ahora en adelante comenzarían una nueva etapa en sus vidas. Cloe ya se estaba preparando para ser una buena guardiana, tal y como deseaba su madre, Evania.
Después de todo lo ocurrido, Cloe quitó importancia al episodio de su diario.
—Tienes razón, papá, alguien me robó el diario para leerlo. ¡Fue una broma de mal gusto, solo eso! ¡No es tan grave! ¡Podré superarlo! Pero te confieso que si me entero de quien me robó el diario, ¡se las verá conmigo! ¡Y se las verá con Cloe, la chica loba!
—Hija, deberás tener cuidado. Tienes una gran responsabilidad, pero también debes protegerte a ti misma. Prométeme que nunca permitirás que te suceda igual que a tu madre —le dijo su padre.
—Te lo prometo, papi. Y a vosotros también, abuelo y Sandy —dijo Cloe.
Cloe se fue a su dormitorio, guardó el diario debajo del colchón de su cama y se tumbó para escuchar música y reflexionar tranquilamente sobre lo sucedido. Al instante entró su padre con algo en la mano.
—Mi niña, este colgante de plata era de tu madre. Ya va siendo hora de que lo lleves tú. Ella siempre lo llevaba puesto. Mira qué bonito es, parece una llave antigua —le dijo.
Cloe sintió una profunda conexión con ese colgante, lo besó y se lo puso en el cuello.
—¡Mamá, prometo que cuidaré con cariño y amor este colgante! ¡Mi intuición me dice que era muy importante para ti! ¡Te quiero, mami! –susurraba Cloe para sí misma.
Fragmentos del diario de Evania
18 de julio de 2008
Querido diario, son las tres de la madrugada, y a pesar de estar agotada, necesito escribir algo.
Estoy exhausta, emocionada y tremendamente feliz. No encuentro las palabras para describir lo que siento al tener a mi pequeña princesa en mi regazo. Óscar y yo hemos decidido llamar a nuestra princesa, Cloe, que significa «hierba verde».
Cloe será una buena guardiana, igual que yo.
No hay palabras para describir tanta felicidad.
Óscar y Corban descansan. La pequeña Sandy parece haberse imprimado de mi pequeña Cloe porque no para de mirarla y mover la colita. Serán buenas amigas, estoy segura.
Escucho ruido, no muy lejano.
Puedo oler a un grupo de humanos que se acercan.
Debo vigilar y proteger a mi familia.
Debo salir al bosque para averiguar qué quieren esos humanos.
Buenas noches, querido diario.
Evania
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