Lágrimas de dolor
Lágrimas de
Dolor
Trilogía Lágrimas vol.2
Bárbara Bouzas
Los personajes, eventos y sucesos que aparecen en esta obra son ficticios, cualquier semejanza con personas vivas o desaparecidas es pura coincidencia.
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© de la fotografía de la autora: Archivo de la autora
© Bárbara Bouzas 2019
© Editorial LxL 2019
www.editoriallxl.com
04240, Almería (España)
Primera edición: octubre 2019
Composición: Editorial LxL
ISBN: 978-84-17763-28-2
Para mi abuela, María. No hay pluma más
delicada que la voz de sus historias.
Nunca digo adiós, porque un adiós significa
irse e irse significa olvidar.
J.M. Barrie
Índice
Agradecimientos
1
DABRIA
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MIKI
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DABRIA
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MIKI
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DABRIA
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MIKI
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DABRIA
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MIKI
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Dabria
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DABRIA
MIKI
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MIKI
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DABRIA
MIKI
DABRIA
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dabria
MIKI
DABRIA
MIKI
DABRIA
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DABRIA
MIKI
DABRIA
MIKI
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Miki
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DABRIA
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MIKI
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DABRIA
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DABRIA
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Dabria
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dabria
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MIKI
Continuará...
Biografía de la autora
Siempre debe empezarse a barrer la casa desde el interior, por eso, comienzo por mis padres.
Nada nuevo tengo que decirles, solo que gracias a ellos, a todo lo que me aportan, me enseñan y me aconsejan conforman la persona que conocéis hoy en día. Ellos me hacen apreciar las pequeñas cosas, a ver la grandeza en los pequeños detalles. Me enseñan a ser un poquito más feliz cada día.
A mi hermana debo agradecerle sus sinceros consejos, porque, aunque no la llame y por mucho que no quiera escuchar lo que me dice, se presenta como la voz de la conciencia. Su sinceridad puede dejarte perplejo y con unas ganas terribles de mandarla a paseo, sin embargo, sé que lo hace por mí, para mejorar mi vida día a día.
A mi novio, con quien mi vida nunca será aburrida. Cada noche me acuesto pensando que no podría sorprenderme más, pero… a la siguiente, vuelvo a decir lo mismo. Es capaz de sacarme una sonrisa incluso cuando echo humo por las orejas o tengo ganas de retorcerle el pescuezo. Debo reprocharle una cosa: que no puedo escribir con él, porque es incapaz de estar más de un minuto callado.
Debo incluir, por supuesto, once agradecimientos; uno para cada primo. Podría decir miles de cosas de cada uno, pero como grupo también tenemos nuestras características. Les agradezco enormemente que me hayan apoyado desde el momento cero, que se hayan alegrado e ilusionado por mí como si de su propio sueño se tratase. Junto a ellos doy las gracias a la familia Trapisonda al completo, porque los momentos juntos son caóticos, llenos de chillidos, risas, abrazos… Somos como un gran montón de gallinas que no pueden asentarse en ningún sitio. Si quedamos para tomar unas cañas o comer, antes debemos esquivar algunos obstáculos hasta conseguir el propósito. La dificultad para encontrar un bar con sitio libre para tantos, ponerse de acuerdo en la hora, el sitio, las disculpas hacia el primero que llega, que lleva unas dos horas esperando por el resto… Nada de eso es impedimento para que consigamos un día perfecto.
Fuera de casa, pero no por ello menos importante, al contrario, con todo mi cariño les doy gracias a los lectores por seguirme en este sueño. Gracias por darle a Lágrimas de hielo la oportunidad de ser leída y disfrutada. Me llena de ilusión y orgullo que algo en lo que puse tanta pasión, llegue a vuestras manos. Que la toquéis, la veáis, la disfrutéis y me acompañéis en este camino tan emocionante.
Gracias a todos, porque sois la parte más importante de la historia.
No puedo olvidar a Editorial LxL, son los causantes de que este sueño se hiciese realidad. Gracias a mi editora, Noelia, por darme esta oportunidad, enseñarme y confiar en mí. Gracias por el enorme trabajo que hacen, porque hasta que el libro llega a vuestras manos hay un enorme trabajo. Gracias por el esfuerzo para que todo quede perfecto y por hacer que yo disfrute en todo el proceso.
Gracias a Angie, mi otra editora, porque pese a que al principio me sentía… como con más vergüenza al tratar con ella, pronto me di cuenta de que no tenía nada que temer; seguía estando en casa. Ella me ayudaría, me enseñaría y me aconsejaría de la mejor manera. Simplemente, estoy encantada de ser pupila de ambas.
La puerta de metal estaba abierta. No esperaban que viniéramos o nos habían facilitado la entrada.
La nave era grande, pero al fondo se veía a un grupo de hombres rodeando algo o a alguien. Sabía con exactitud quién estaba en medio de los leones.
Apuramos el paso. Al primero que vi fue a uno de mis enemigos; eso creía antes, al menos. Estaba alejado del círculo y mirando en todas direcciones. Al encontrarse con mi mirada, negó con la cabeza.
¿Qué quería decir eso?
Empujé a dos tipos para abrirme camino y ver lo que ellos observaban maravillados.
Nuestros hombres rodearon el círculo, apuntando a las cabezas de cada uno de esos malnacidos. Todos sabíamos lo que teníamos que hacer, cómo actuar.
—Llegáis tarde a la fiesta. —Rio aquel asqueroso ser.
—No tenías derecho —le dijo mi padre.
No escuché la respuesta. A decir verdad, dejé de escuchar cualquier ruido. El tiempo se paró cuando vi su pequeño cuerpo tumbado en el suelo, como un ovillo de lana.
Tenía la espalda al descubierto impregnada en sangre. Corrí hacia ella para comprobar que la mujer que amaba estaba muerta.
Me agaché y le aparté el pelo de la cara. La imagen que vi hizo que me tambalease.
No podía estar muerta, muerta, muerta, muerta…
Un ruido seco me despertó, seguido de otro y otro más. Mierda. Debían de ser Nitca y Aleksei.
—¡Va! —grité levantándome del sofá. No me molesté en ponerme las lentillas.
—Estábamos a punto de irnos —dijo Aleksei. Cuando la puerta se abrió del todo y entré en su campo de visión, me miraron con preocupación.
—Tienes un aspecto horrible, forastera. —Nitca utilizaba ese mote de vez en cuando para hacerme sonreír—. Las lentillas te han irritado los ojos, deberías quitártelas. —Se acercó para observar mi cara detenidamente y ladeó la cabeza de un lado a otro, de forma que su pelo con corte Cleopatra se sincronizaba con los movimientos de su cabeza
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