1 ...6 7 8 10 11 12 ...15 Si reflexionamos sobre este hecho, creo que lo podemos definir como una de las acciones más graves e injustas que pueden existir: un gobierno había empobrecido completamente a toda la población del país sin que las personas pudieran hacer nada para evitarlo. Esto solo es posible en modelos monetarios donde el control sobre el dinero recae en una entidad centralizada como es un gobierno. La historia demuestra que la tentación de crear dinero de la nada es demasiado tentadora. Tanto el Imperio romano como muchos otros imperios y países hicieron mal uso del poder de manipular la masa monetaria.
Este hecho generó tal inestabilidad que, unos años más tarde, vivimos la Segunda Guerra Mundial, impulsada principalmente por el malestar generalizado de la población, sobre todo de Alemania, causado por el derrumbe del tipo de dinero que se utilizaba.
2.5. Final de la II GM y acuerdo de Bretton Woods
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, las principales potencias se congregaron en una reunión conocida como Acuerdo de Bretton Woods. El objetivo fue definir un nuevo sistema comercial, económico y monetario que garantizase estabilidad y evitase otras guerras.
Figura 6. Sede de la reunión para establecer el Acuerdo de Bretton Woods
Durante la reunión de Bretton Woods se acabó adoptando un modelo que beneficiaba claramente a Estados Unidos (la potencia más fuerte en ese momento) y que se basaba en las teorías económicas de John Keynes (keynesianismo). Esta teoría nace con la hipótesis de que es imposible garantizar la estabilidad si no hay una entidad central (banco central) que tenga el control de la oferta monetaria. Estos eran responsables de aumentar la masa monetaria a través de la inflación y, según Keynes, esto promueve la inversión y el gasto, componente clave para que una economía genere prosperidad y evite momentos de crisis.
Se trata de una idea muy controvertida, ya que hay decenas de estudios que demuestran que las hipótesis planteadas por Keynes son incorrectas, sobre todo por la correlación —evitada por los keynesianistas más radicales— entre las políticas económicas y las monetarias. Sin ir más lejos, hemos vivido momentos donde los niveles de inflación e inyección han sido altos pero, al contrario de lo que afirma Keynes, no ha habido una mejora de la situación económica y no se ha podido evitar la pérdida masiva de puestos de trabajo. Recuperando el tema y partiendo de esta idea, se implementó un sistema llamado «el patrón dólar».
Este sistema consistía en lo siguiente: Estados Unidos pasaba a ser el centro del sistema ya que el dólar estadounidense cumplía la función de moneda de reserva global. El dólar pasaba a ser la única moneda respaldada por oro (con un tipo de cambio fijo) lo que, al mismo tiempo, le dio derecho a tener el control de todas las reservas de oro del mundo. De alguna manera, era un intento fallido de volver al patrón oro, pero Estados Unidos aprovechó la ocasión para generar más dinero del que tenía respaldado en este material, rompiendo el cambio fijo del dólar-oro.
Este hecho dio lugar al «déficit sin lágrimas». Básicamente, Estados Unidos podía generar dinero de la nada sin vivir períodos de inflación. Como todo el mundo utilizaba los dólares como moneda reserva, los daños se repartían entre todos los países del mundo; Estados Unidos podía imprimir dinero y beneficiarse de ello, repartiendo las consecuencias negativas entre todos los países. No es de extrañar que en aquella época las empresas estadounidenses se comieran el mundo y se convirtieran en las más grandes del planeta: financiación ilimitada a un tipo de interés muy bajo.
La inflación se empezó a notar y países como Francia y Alemania quisieron recuperar sus reservas de oro dando, a cambio, dólares. Ante esta situación, en la que Estados Unidos veía cómo sus reservas de oro se iban reduciendo, el presidente de ese momento, Nixon, anunció la suspensión temporal de la paridad dólar-oro. Este evento se conoce como «Nixon Shock» y tuvo lugar en 1971.
2.6. El dinero actual: un sistema basado en deuda
Este conjunto de eventos ha acabado dando lugar a la consolidación del sistema monetario actual. Hoy en día el dinero no está respaldado por un valor real como lo es el oro, sino en leyes políticas y en la «fe» en el país: simplemente es papel basado en la deuda y en la promesa de devolverla gracias capacidad de generar valor en el futuro. O, dicho de otro modo menos sutil: esclavizando a las generaciones futuras, ya que son estas las que deberán pagar esa deuda a través de los impuestos.
Si recuperamos lo que determina que una moneda sea sólida, el dinero fiat (nombre con el que se define el tipo de moneda actual o dinero fiduciario) es la forma de dinero más débil que hemos tenido nunca: un sistema donde la capacidad de imprimir es ilimitada y donde los países pueden gastar más de lo que tienen pidiendo préstamos a bancos centrales que lo único que tienen que hacer para generarlo es inyectar dinero creado de la nada. Claramente, una moneda controlada por una entidad y que no cumple la función principal, que es conservar valor en el tiempo, no es una moneda sólida.
2.7. Conclusiones del dinero fiat
Tras años de evolución monetaria, el poder sobre la moneda fue cayendo progresivamente sobre los Estados. Estos han acabado monopolizando el control sobre el dinero, lo que genera un problema grave. La historia nos confirma con cientos de ejemplos —desde el Imperio romano o el chino— que la posibilidad de sacar provecho del control de la moneda es demasiado tentadora. ¿Quién no quiere dinero gratis? ¿Quién no quiere «aprovecharse» poco a poco de su población en beneficio propio sin que esta se dé cuenta?
Al final, lo más conflictivo de estas políticas donde se manipula la oferta total de dinero disponible a través de la inflación son los efectos negativos que tienen sobre la sociedad. Progresivamente los ciudadanos se vuelven cada vez más pobres, no en cantidad de dinero, pero sí en poder adquisitivo. Es decir, seguirán teniendo 1000 EUR, pero con los años con estos 1000 EUR podrán adquirir menos cosas. El valor de las cosas se mantiene, pero el valor del dinero baja. Los precios suben y, pasados los años, nos damos cuenta de que ahora una Coca-Cola ya no vale 0,10 USD sino 1,50 USD. La Coca-Cola no vale quince veces más, sino que nuestro dinero vale quince veces menos.
Figura 7. Poder de compra del dólar calculado en oro. Fuente: Goldchartsrus
Teóricamente, este efecto se contrarresta a través del aumento de sueldos. Y aunque esto solo se aplica a una pequeñísima parte de la población (trabajadores con un contrato salarial antiinflacionario que aumenta cada año proporcionalmente a la inflación del periodo), no es del todo cierto.
La realidad es que la inflación beneficia a los ricos a costa de los más pobres y provoca que a lo largo del tiempo la diferencia entre ricos y pobres se vaya agravando. Pongamos que el Banco Central Europeo emite 1000 MEUR, estos se inyectan en la economía para darle un impulso y reactivarla, promover el gasto, incentivar la producción y así aumentar los puestos de trabajo. Ahora bien, los primeros en recibir este dinero suelen ser las grandes empresas, aquellas con suficiente capital para poder comprar «dinero barato». Por lo tanto, los ricos son los que mejor financiación obtienen. En segundo lugar, debido a que ha habido un aumento de la oferta monetaria, los precios de las cosas comienzan a subir, pero estas empresas gastan ese dinero en momentos donde los precios aún no han variado. Es difícil competir justamente con esto.
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