No tenga miedo de cometer errores
IGUAL QUE CADA NIÑO ES DIFERENTE, TAMBIÉN CADA PADRE Y CADA MADRE SON DISTINTOS. POR ESO NO PUEDEN EXISTIR SOLUCIONES DEFINITIVAS PARA LAS SITUACIONES DIFÍCILES.
Quien educa a su hijo de acuerdo con un método en exclusiva, o quien se deja guiar en exceso por el parecer de otras personas, corre el riesgo de descuidar sus propias impresiones y su propia capacidad de juicio. De esa forma los padres no se hacen ningún favor, ni a ellos mismos ni a su hijo. Una gran parte de la educación consiste en observar muy atentamente a los niños y ver cómo reaccionan ante lo que hace o dice su educador, pero al mismo tiempo hay que dirigir la mirada a uno mismo y estar atento a las propias necesidades para valorarlas debidamente. A fin de cuentas la educación tiene que ver con el hacer, y todos los padres cometen errores. Para muchos ser padres es como lanzarse a la piscina. Educar no significa evitar las equivocaciones, sino emprender con valentía el propio camino, por muy inseguro que uno se pueda sentir al principio. Por mucho que los padres intenten hacerlo todo correctamente, los errores son inevitables. Precisamente, el arte del educador consiste en aprender de los propios errores. ¡Al fin y al cabo, quienes son padres deben aprender a serlo desde cero!
— LOS ADULTOS SON UN MODELO DE IMITACIÓN —
CADA NIÑO TIENE SU PROPIA IDENTIDAD
Los niños de una misma familia resultan con frecuencia muy distintos. La educación y la herencia no son los únicos factores determinantes. Cada niño también trae consigo algo propio que a lo largo de la infancia se hace cada vez más patente. Todo ser humano tiene su propia identidad, y en él juegan un papel importante sus predisposiciones, sus talentos, sus carencias y las enfermedades que padece. En uno de sus hijos puede predominar un carácter radiante, alegre, sin complicaciones, mientras su hermano, por el contrario, puede estar marcado por enfermedades, fuertes cambios de ánimo y otras complicaciones. Con uno, el adulto puede tener una sensación de seguridad, y con el otro, dudar una y otra vez sobre su propia destreza como educador. Comprender que estas dificultades —al menos hasta cierto punto— forman parte del camino de ese niño debería contribuir a tranquilizar a sus padres y ayudarlos a aceptarlas. Ni siquiera dándoles todas las atenciones del mundo y una buena educación, seria sería evitar algunos problemas con los que nuestros hijos se encuentran en su desarrollo. 
Resumen
* El amor y el calor, junto a unos límites bien señalados y claros, crean el ambiente básico para un mejor desarrollo de los niños.
* Trate de encontrar el punto medio entre la carencia y el exceso de estímulos, entre exigirles mucho, y demasiado temprano, o exigirles demasiado poco.
* Permita a su hijo que tenga experiencias auténticas.
* En la educación no existen soluciones únicas y definitivas. Atrévase a cometer errores, tenga en cuenta sus propias impresiones y confíe también en su capacidad para juzgar las cosas.
* Piense que su hijo siempre imita su forma de vivir, el cómo vive usted.
* Cada niño tiene sus particularidades personales. También los obstáculos y las dificultades forman, en determinadas circunstancias, parte de él.
¿Alguien sabe de dónde viene el sueño que revolotea por los ojos de los niños?
Se rumorea que habita en la ciudad de las hadas y desde allí viene a besar sus ojos
∼ Rabindranath Tagore ∼
EL DESARROLLO DE LOS NIÑOS DURANTE LA PRIMERA INFANCIA
Aunque el desarrollo de los niños se produce principalmente de acuerdo con ciertas regularidades, el tiempo y el orden de sucesión de las distintas fases de desarrollo pueden variar de un niño a otro. En todas estas fases la palabra clave es “movimiento”.
MOVIÉNDOSE ES CÓMO LOS NIÑOS SE CONOCEN A SÍ MISMOS Y CONOCEN EL MUNDO. LAS EXPERIENCIAS QUE TIENEN AL MOVERSE LES AYUDAN A ADQUIRIR LAS TRES HABILIDADES QUE DIFERENCIAN AL SER HUMANO DE LOS ANIMALES: ANDAR ERGUIDO, HABLAR Y PENSAR. EN EL TRANSCURSO DE LA PRIMERA INFANCIA, LOS NIÑOS HARÁN SUYAS ESTAS PRIMIGENIAS HABILIDADES HUMANAS QUE, EN PARTE, SE DESARROLLAN PARALELAMENTE Y, EN PARTE, SE SUCEDEN UNA TRAS OTRA.
Las personas que hay en el entorno de los niños juegan un papel importante para su desarrollo.
En primer lugar, esto es debido a su función de modelo a imitar. Al fin y al cabo, todos los procesos de movimiento de los niños tienen por finalidad imitar a los adultos. Hay que ofrecerles tantas oportunidades como sea posible para que se muevan, para que sean cada vez más hábiles en sus movimientos: al correr, al trepar, al ir en bicicleta, al lanzar y agarrar objetos. Cuanto más variada sea la oferta que les brindemos, mejor adquirirán cada una de esas destrezas.
Con el fin de mantener una buena claridad de exposición, vamos a dividir este capítulo sobre el desarrollo infantil en distintos apartados, aunque en los primeros años de vida cada uno de esos desarrollos depende de los otros y, en realidad, no se puede establecer una clara diferencia entre los procesos corporales y los psíquicos. Además del desarrollo motor, del habla y del pensar, vamos a hablar del desarrollo socioemocional y del de la voluntad. Para cada una de esas facultades indicaremos una edad aproximada, pero no debe ser motivo de preocupación si el ritmo de un niño es un poco más lento. Cuando un niño aprende a andar muy tarde, quizá se deba, simplemente, a que no tiene ninguna prisa y, si se le deja su tiempo, la mayoría de las veces la cuestión se resolverá por sí sola. Sin embargo, también es cierto que en algunos casos excepcionales podría ser el síntoma de un desarrollo anómalo, entonces una intervención a tiempo resulta vital. En cualquier caso, es importante realizar con regularidad visitas médicas preventivas.
— CADA NIÑO TIENE SU PROPIO RITMO —
Resulta fascinante constatar todo lo que nuestro hijo sabe hacer. Igualmente fascina observar cómo realiza esos pasos, puesto que también en el mismo proceso se expresa su particularidad. Un niño, por ejemplo, puede aprender a andar más tarde que los demás, pero en el transcurso de un solo día llegar a hacerlo con sorprendente perfección; mientras que otro niño puede intentar dar sus primeros pasos más temprano, y no conseguir andar hasta después de muchos intentos fallidos.
Resulta fácil observar el desarrollo corporal de los niños a partir de sus cambios en el aspecto físico.
* Un niño de un año todavía tiene un cuerpo de bebé, aunque a lo mejor ya se mantiene de pie o puede andar. La cabeza, en comparación con el resto del cuerpo, es aún muy grande y supone una cuarta parte de su longitud total. A esta edad, a los niños no se les distingue bien el cuello del cuerpo porque hay muy poco espacio entre ellos. Su cabeza se ve, más o menos, directamente sobre el tronco; todo el cuerpo es redondo y blando, con zonas mullidas en las manos y pliegues en las muñecas. Cuando los niños tienen aproximadamente un año y medio se produce un cambio. Las relaciones corporales varían paulatinamente ya que la cabeza, en comparación con el resto del cuerpo, crece con menor rapidez.
* Hacia los dos años y medio empieza a configurarse la imagen típica del niño pequeño, que mantendrá hasta que cumpla los cinco años. La cabeza equivale ahora a una quinta parte de la longitud total del cuerpo. El cuello ya es más visible y permite que la cabeza sea algo más libre respecto al tronco, que ha crecido mucho y más que las piernas. En este período resulta llamativo que el tórax y la barriga conforman una gran zona redonda y blanda, donde aún no se distingue la cintura.
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