-Gimbal. Con lentes muy pesadas, y sobre todo cuando se quiere hacer seguimiento de sujetos en movimiento, este sistema es el ideal. Permite equilibrar el peso de los teleobjetivos sin apenas esfuerzo, evitando al fotógrafo cargar con su peso mientras lo usa.
−La zapata. Es la parte final que ajusta el trípode a nuestra cámara. Existen varios sistemas de zapata, y su elección también viene determinada por el tipo de fotografía que debemos realizar. El sistema más utilizado actualmente es el Arca Swiss . Resulta apto para la mayoría de las situaciones, con excepción de lentes muy pesadas donde sería recomendable una zapata hexagonal o similar. También son muy interesantes las zapatas en L. Este tipo de modelos no suele venir de serie con la rótula y no hay para todo tipo de sistemas, por lo que debemos asegurarnos de que es compatible. Al hacer una fotografía en formato vertical con una zapata normal es necesario colocar la cámara de manera que su peso no queda sobre el trípode, haciendo que este no sea tan estable como sería deseable. Usando un sistema en L esto se soluciona ya que la cámara siempre descansará sobre el eje del trípode. Además, con este sistema podemos mantener la misma perspectiva al cambiar del formato horizontal al vertical, facilitando el flujo de trabajo.
−Fiabilidad. Este es el factor más difícil de valorar antes de adquirir un trípode. Las características teóricas de un trípode y otro pueden ser iguales, pero su fiabilidad es fundamental. Hay infinidad de marcas y modelos que tienden a coger holgura en sus diferentes partes. Para evitar sorpresas desagradables, aquí solo queda la opción de preguntar a gente de confianza y que nos den su valoración.
Para movernos con soltura en la naturaleza cargados con nuestros equipos, necesitamos medios para poder transportarlos en condiciones de seguridad, tanto para los equipos como para nosotros mismos. Si el terreno es abrupto e inestable debemos prever las opciones de porteo que necesitamos, así como mecanismos de seguridad. En ninguna circunstancia debemos aventurarnos en lugares en los que necesitemos determinadas técnicas si no tenemos la suficiente soltura y conocimiento para abordarlas.
La mochila específica para equipos fotográficos es el medio idóneo para transportar nuestro equipo. Existen en el mercado multitud de marcas y modelos para usos muy diversos. A la hora de adquirir una, debemos valorar si necesitamos anclajes para transportar cómodamente el trípode u otros materiales de apoyo. Hay modelos que permiten separar el equipo de otros útiles en departamentos diferenciados. Las fundas para la lluvia son imprescindibles. La comodidad de uso, especialmente una vez que la mochila está cargada con el equipo, es determinante.
Javier Alonso Torre
El uso de filtros degradados permite salvar el rango dinámico de una escena. Si bien es cierto que en la actualidad el bracketing y los programas de edición pueden ayudar en esta labor, con el uso de los filtros físicos podemos conseguir una toma correcta directamente de la cámara.
Canon 5D Mark IV, Canon 16-35 mm f/4 @ 16 mm, ISO 100, f/16, 3,2 s (1).
Trípode y Canon 5D Mark IV, Canon 16-35 mm f/4 @ 16 mm, ISO 100, f/16, 3,2 s. Trípode, degradado suave y degradado inverso (2).
Un buen sistema de filtros es uno de los elementos que no deben faltar en nuestra mochila. Cuanto más versátil y de fácil manejo sea, más lo agradeceremos en las sesiones en la naturaleza. Los sistemas de filtros cuadrados o rectangulares con portafiltros son los más útiles, porque podemos adaptarlos a diferentes diámetros de lente.
Ángel García Meco
Imagen tomada mientras nevaba. Es importante protegernos nosotros y nuestro equipo. En el caso de la mochila es necesario que tenga protección ante la lluvia, ya que en muchas localizaciones no tendremos refugio y es fundamental mantener el equipo fotográfico seco.
Canon 6D, Canon 16-35 mm f/4 @ 16 mm, ISO 100, f/8, 0,3 s. Trípode, degradado suave.
Juanjo Sierra
Un frontal de leds es algo imprescindible en nuestra mochila, pero si además podemos sacarle partido en el aspecto fotográfico, sus utilidades se multiplican. Pintar con luz los tajinastes en la noche profunda de La Palma, puede suponer un reto importante, pero las posibilidades también son infinitas.
Nikon D700, Samyang 14 mm f/2.8 ISO 1600, f/2.8, 44 s. Trípode y linterna led.
Los disparadores son otro accesorio imprescindible. La mayoría de los modelos de cámara no admite ajustes de disparo por encima de los 30 segundos, y para hacer exposiciones más largas lo necesitaremos. Algunos disparadores vienen configurados con intervalómetro. Estos dispositivos nos permiten realizar multitud de tomas con una diferencia entre ellas que previamente ajustaremos. Es la técnica utilizada para realizar time-lapse .
Los elementos para proteger al equipo frente a las inclemencias no deben faltar en nuestras sesiones fotográficas. Fundas estancas, protectores anti-golpeo, tanto para las cámaras, como para pantallas; un paraguas con algún sistema de anclaje para fijarlo al trípode puede ser muy eficaz, fundas estancas adaptadas a baterías, tarjetas de memoria, son pequeñas soluciones muy prácticas.
Nuestra propia equipación debe estar suficientemente adaptada a las diferentes situaciones que encontremos en el medio natural. Una linterna frontal no debe faltar en nuestra mochila.
Se estudiará con más profundidad el uso del flash y sus propiedades en el Capítulo 4, pero en este apartado veremos los tipos de antorchas que podemos encontrar y sus propiedades.
•Flash de zapata. Es una antorcha de pequeño tamaño y peso. Su potencia es de baja a moderada, pero suficiente en la gran mayoría de los casos que encontremos en la naturaleza. Tanto para pintar con luz en una imagen nocturna, como para dar un relleno, aunque el motivo se encuentre a casi un centenar de metros, será la opción más versátil y utilizada.
Uno de los principales problemas que tienen los flashes de zapata es la lenta velocidad de reciclado si disparamos a potencias elevadas. Los nuevos modelos que incluyen baterías de litio mejoran bastante esta situación.
•Antorchas con batería. Estos flashes tienen potencias mucho más elevadas, que llegan a los 200 o incluso 500 W. Pero subir la potencia incrementa el volumen y el peso, y se reducen sus posibilidades de uso en el trabajo de campo.
•Flashes autónomos enchufados a la red o generadores. En este caso se necesita una conexión a la red eléctrica cerca.
SACAR EL FLASH DE LA CÁMARA
En la mayoría de las ocasiones querremos separar la luz del eje del objetivo para tener un resultado más natural. Cuando se pinta con luz una escena con una exposición larga, es posible moverse con el flash en la mano disparando destellos en las zonas que se quieren iluminar. Con exposiciones cortas es imprescindible que el destello salte en el instante preciso. Para eso se necesita un tercer aparato que comunique la cámara con la antorcha a distancia.
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