Omraam Mikhaël Aïvanhov - Las leyes de la moral cósmica

Здесь есть возможность читать онлайн «Omraam Mikhaël Aïvanhov - Las leyes de la moral cósmica» — ознакомительный отрывок электронной книги совершенно бесплатно, а после прочтения отрывка купить полную версию. В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: unrecognised, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Las leyes de la moral cósmica: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Las leyes de la moral cósmica»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

"Los agricultores fueron los primeros moralistas. Cuando no siembran, no esperan ninguna cosecha, y si plantan lechugas, saben que no recolectarán zanahorias. ¿ Por qué entonces un hombre que siembra el odio y la discordia, puede esperar recolectar el amor y la paz? Para tener un palacio de mármol, no se utilizan ladrillos. Para tener un cuerpo sano, no se absorben alimentos putrefactos. ¿Cómo tener pues un psiquismo sólido, resistente, una inteligencia clara y un corazón generoso, si no cesamos de engendrar sentimientos y pensamientos desordenados, envenenados por la avidez o el rencor? Hay que hacer una selección en sus pensamientos y sus sentimientos como para la alimentación y la construcción de una casa… Las leyes que rigen nuestro psiquismo son las mismas que aquéllas que han sido descubiertas en los otros ámbitos de la naturaleza y de la técnica. Ni los hombres, ni las sociedades han inventado la moral; la moral está inscrita en toda la naturaleza, es la prolongación de las leyes naturales en nuestro psiquismo".

Las leyes de la moral cósmica — читать онлайн ознакомительный отрывок

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Las leyes de la moral cósmica», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Evidentemente, para seguir haciendo el bien cuando el mundo entero se hunde, ¡qué fuerza, qué poder, qué voluntad, qué decisión, qué fe hay que tener! Y esto es lo meritorio, porque, en otras condiciones es demasiado fácil creer en el bien y continuar en este sentido; todo es agradable, todo es benéfico, todo es fácil. No, no, es ahora, cuando la situación empeora, que es meritorio continuar sin dejarse influir por las condiciones. Un discípulo, un Maestro, procura siempre contar con las fuerzas, con los poderes de su espíritu. Incluso en las peores condiciones, se esfuerza siempre por despertar en él los poderes de la voluntad, del bien y de la luz. Es ahí donde se ve a un verdadero espiritualista. De palabra, claro, muchos pueden pasar por espiritualistas, pero ante los menores inconvenientes se derrumban inmediatamente.

Cada uno espera que todo el mundo sea delicado, amable, paciente e indulgente con él. Sí, pero ¿cómo obtener esto? Empezando por ser uno mismo delicado, amable, etc. Si queréis que se comporten bien con vosotros, comportaos bien vosotros también. Diréis: “¡Pero eso ya lo sabemos!” Sí, pero sólo teóricamente, porque hay millones de seres en la tierra que se muestran groseros, duros, crueles, y que se extrañan siempre al ver cómo los demás les responden. Están convencidos de que los demás deben someterse y plegarse a su voluntad.

Leed la historia y veréis que, por ejemplo, para obtener el amor de una mujer, muchos hombres utilizaban las amenazas o los golpes. Como tenía miedo, evidentemente la mujer se veía obligada y acababa sometiéndose a un hombre, pero interiormente, en su alma, en su corazón, en su espíritu, estaba a millones de kilómetros de él. Nunca podemos ganarnos el alma de alguien de esta manera. Pues bien, la gente lo cree, y en todos los campos, las nueve décimas partes de la humanidad siguen sirviéndose de estos métodos para conseguir sus fines. Mirad su comportamiento: creen que obtendrán satisfacciones con medios completamente contrarios a lo que desean, e inversamente, no creen que sembrando la dulzura, el amor, la bondad, obtendrán también el amor, la dulzura y la bondad.

Y sin embargo, os lo aseguro, aunque alguien se muestre todavía ingrato y malvado con vosotros, seguid enviándole buenas cosas, y al cabo de algún tiempo, capitulará. La ley es verídica: un día cosecharéis lo que hayáis sembrado. Si la gente conociese esta ley y supiese cómo aplicarla, la faz de la tierra habría cambiado desde hace mucho tiempo. Intelectualmente, claro, la conocen, pero con sus actos, con su actitud, con su comportamiento, hacen todo lo que pueden para no obtener lo que desean. Para obtener el afecto, la confianza, hay que llamarlos. “¡Pero los llamamos y no vienen!” No, cuando digo llamarlos, significa producirlos: cuando producís buenos estados en vosotros mismos, es cien por cien seguro que vais a encontrarlos también en los demás. Sólo cuando los creáis en vosotros mismos los llamáis. Toda la magia está ahí. Si los humanos no llegan a atraer el amor o el gozo, es porque no se han concentrado en crearlos y enviarlos para que les vuelvan un día por otro lado.

Así que, probadlo ahora: si queréis recibir algo que os gusta mucho, procurad primero darlo, y lo tendréis inmediatamente. No podemos recibir aquello que no hemos dado. Diréis: “Pero esto no es cierto, hay personalidades muy ricas, muy bien situadas, que no dan nada a los demás, son cerradas, despreciativas, y sin embargo reciben sin cesar respeto, estima, honores…” Es, sencillamente, porque dieron todo esto en el pasado y ahora lo reciben. Pero si siguen siendo altaneras y sin amor, recibirán exactamente las mismas cosas más tarde, a través de los demás.

El secreto del éxito, el secreto de la felicidad, consiste en manifestar aquello que queréis tener. Si queréis sonrisas, buenas miradas, dad sonrisas y buenas miradas. Si queréis que el Cielo, que un ángel venga a instruiros, encontrad a alguien que esté menos instruido que vosotros, y empezad a ponerle algunas luces en la cabeza; inmediatamente, esto se refleja en el mundo invisible y así ya estáis llamando a alguien para que venga a hacer lo mismo con vosotros.

Sí, esta ley es formidable, y podemos utilizarla en muchos otros terrenos. Porque solamente sonreír y recibir una sonrisa es muy poca cosa. Habéis dado una sonrisa y os la han devuelto... Habéis sido gentiles y amables, y han sido gentiles y amables, bueno, está bien; os habéis saludado atentamente, vale, es necesario, os sentís reconfortados, pero hay que aplicar esta ley en otras regiones para que provoque resultados aún más formidables que una sonrisa, que un apretón de manos, que una mirada, o unas palabras amables al pasar. Podemos remover el universo entero con esta ley, y esto es lo interesante: poder ir lejos, muy lejos, remover regiones en el espacio.

Sólo podéis cosechar los frutos que corresponden a las semillas que habéis sembrado. Que haya habido intemperies, que el sol haya sido demasiado fuerte y lo haya quemado todo, que no haya llovido, o que los pájaros o los topos se hayan comido vuestras semillas, eso es otra cuestión. Se trata de accidentes que no cambian en nada la realidad. Lo que la semilla posee dentro de sí misma, no podéis quitárselo. Podéis impedirle que dé frutos, pero no podéis cambiar su naturaleza. Y de lo que yo os hablo, es de la naturaleza de la semilla. Por tanto, que seáis siempre amables, gentiles, educados, y que nunca os tengan en cuenta, todo esto son detalles; hay que ver quién lo hace, cuándo y en qué condiciones... Sois demasiado buenos, demasiado caritativos, demasiado generosos, demasiado confiados, y entonces ya estáis clasificados en la categoría de los imbéciles, y sufrís los convencionalismos pasajeros de los humanos. Pero eso no quiere decir nada, porque la gente y las condiciones cambian, mientras que las leyes son inmutables. Y cuando de nuevo cambien los valores, cuando cambien las opiniones y los comportamientos, todo volverá a su sitio y cosecharéis lo que hayáis sembrado.

De momento, claro, hay que ser un jefe para ser apreciado, hay que aplastar un poco a la gente, morderla, sacudirla, y así os consideran como alguien muy interesante, pero esto no será así durante toda la eternidad, y al cabo de algún tiempo, vendrá otro jefe y os retorcerá el cuello. ¿Por qué? Porque habéis sembrado esta semilla, y ahora os envenena vuestra propia semilla, es una cuestión de ajuste, de tiempo. No debéis dejaros extraviar por las apariencias, porque las apariencias no duran: algún tiempo después vemos cómo esta persona violenta, es maltratada por otra todavía más violenta que ella. Así que, no os apresuréis en buscar objeciones. Yo las conozco mejor que vosotros, y puedo objetar yo mismo mis propios argumentos, yo soy el primero en poner objeciones para destrozarlos, no espero a que los demás me pregunten: “Sí, pero... ¿por qué esto?, ¿por qué aquello?...” Dentro de mí, cojo mis argumentos, los ataco, y si resisten, haga lo que haga, entonces digo: “Esto es oro, esto es oro; así que se trata de una verdad...” ¿Y los que no resisten? Pues bien, no me queda sino enterrarlos: “Amén... aquí yace...”

Ahora, os daré una imagen. Imaginaos una selva con animales, pájaros, flores y árboles frutales de todas clases. ¡Una riqueza! Todo el mundo puede disfrutarla. Pero hay un inconveniente: está rodeada por unos muros muy altos y muy espesos que la hacen inaccesible. Incluso han puesto sobre estos muros trozos de vidrio y alambre de espino. Por si fuera poco, esta selva es peligrosa porque hay animales que se pasean por ella: osos, leones, tigres que se zamparán al imprudente que venga a aventurarse por ahí. Sí, pero vosotros necesitáis estos frutos, ¿qué hacer?... De repente os dais cuenta de que hay monos en los árboles, ¡Ya está!, ¡estáis salvados! Tomáis una cesta de naranjas, os acercáis al muro y empezáis a lanzarlas, una tras otra, contra los monos... Y como los monos son perfectos imitando, ellos también toman frutos de los árboles, muchos, y os los lanzan. Sólo tenéis que recogerlos, y os volvéis cargados de cestas de frutos. El secreto era, pues, lanzar naranjas contra los monos.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Las leyes de la moral cósmica»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Las leyes de la moral cósmica» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Omraam Mikhaël Aïvanhov - La balanza cósmica (número 2)
Omraam Mikhaël Aïvanhov
Omraam Mikhaël Aïvanhov - ¿Qué es ser un hijo de Dios?
Omraam Mikhaël Aïvanhov
Omraam Mikhaël Aïvanhov - Un futuro para la juventud
Omraam Mikhaël Aïvanhov
Omraam Mikhaël Aïvanhov - Los poderes de la vida
Omraam Mikhaël Aïvanhov
Omraam Mikhaël Aïvanhov - Homenaje al Maestro Peter Deunov
Omraam Mikhaël Aïvanhov
Omraam Mikhaël Aïvanhov - La armonía
Omraam Mikhaël Aïvanhov
Omraam Mikhaël Aïvanhov - En espíritu y en verdad
Omraam Mikhaël Aïvanhov
Omraam Mikhaël Aïvanhov - Las revelaciones del fuego y del agua
Omraam Mikhaël Aïvanhov
Отзывы о книге «Las leyes de la moral cósmica»

Обсуждение, отзывы о книге «Las leyes de la moral cósmica» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x