Siéntate cómodamente y cierra tus ojos. Inhala por tu nariz por cuatro segundos, mantenlo por dos segundos, ahora exhala por tu boca por cuatro segundos. Concéntrate en mantener un ritmo regular. Comienza de nuevo si pierdes la cuenta. Tienes que asegurarte que estás manteniendo el ritmo y la cuenta, si no, no serás capaz de enfocarte en la meditación si no logras mantener tu respiración regular. Intenta a repetirlo diez veces, una vez que logres esa cantidad, prueba a aumentarla a veinte, y así consecutivamente. Mientras más tiempo te concentres en tu respiración, más fácil será la transición a concentrarte en tu estado mental una vez llegues a ese punto.
Paso cuatro: Ignora las punzadas. Esta es una de las cosas más difíciles de hacer cuando estás intentando comenzar en la meditación, puesto que nuestros cuerpos no están diseñados para permanecer sentados en la misma posición por prologados períodos de tiempo. Puede que comiences a sentir comezón en lugares como tu nariz o cabeza después de cinco o diez minutos; o tal vez sientas que hayas perdido la sensibilidad en tu pierna. Ignora todo esto. Son señales que envía tu cerebro para comprobar si estás dormido o no. Luego de que el cerebro se dé cuenta de que el cuerpo no está respondiendo, le ordenará que apague todos los procesos, justo como si estuvieras durmiendo. Si sigues despierta/o, entonces obtendrás todos los beneficios de dormir, mientras aún disfrutas de los beneficios de estar consciente en una percepción calmada e impertérrita.
Paso cinco: Luego de que llegues a esta fase, que te puede parecer más bien un sueño lúcido, traslada lentamente tu concentración desde tu respiración hasta tu mente. Has esto solamente concentrándote en tu conteo, y cuando no te estés concentrando en el conteo, entonces hazlo sobre algún pensamiento que haya estado en tu mente todo el día. Finalmente, puedes cambiar tu concentración completamente a ese pensamiento. Cuando estés listo para proseguir, puedes pensar lentamente en otros pensamientos hasta que estés plenamente sumergido en tu propia mente.
Paso seis: Explora tu mente con libertad. Inspecciona todos y cada uno de los rincones de tu cerebro. Te tomará un poco de tiempo llegar hasta este paso, puesto que necesitarás ser capaz de mantener la fase de meditación por un buen rato antes de que puedas explorar libremente tu mente. No obstante, cuando llegues hasta aquí, serás capaz de aprender más acerca de ti de lo que probablemente alguna vez quisiste saber. Esto es importante dado que quieres saber todo sobre ti mismo; esto incluye lo bueno, lo malo, e incluso lo feo. Mientras más sepas, más despejada será tu visión.
Paso siete: Este es el paso final de la meditación, conocido como el cierre. Muchas personas creen que puedes simplemente salir del estado de meditación, ciertamente algunas personas pueden, aunque no es muy saludable; esto debido al hecho de que regresarías a tu ritmo cardíaco normal, estresando tu corazón, además que puede causar jaquecas severas. Tienes que volver a la realidad gradualmente; de no ser así, entonces tendrás problemas por estar confundido, dolores de cabeza y muchas otras cosas. Para regresar a la realidad sin estos problemas, simplemente invierte tu concentración lentamente hasta llegar a tu respiración, y luego en aumentar tu respiración hasta que tu ritmo cardíaco regrese a lo normal.
Cuando hayas logrado meditar exitosamente por primera vez comprenderás que cada vez se te facilitará un poco más el proceso de la meditación. Esto es excelente, ya que cuando meditas, a veces no tienes mucho tiempo, pero aun así tienes salir de ese estado con cuidado, por lo que es bueno ser capaz de entrar rápidamente para luego tener abundante tiempo para salir.
Recuerda, al principio, muchos intentos serán extremadamente difíciles para poder entrar en un estado de trance, si es que siquiera lo logras. No te desanimes si no puedes hacerlo de inmediato. También, incluso si entras en ese estado de trance, puede que sea complejo permanecer así por mucho tiempo. Esto es algo normal, y nada por lo que sentirse mal; sigue intentando y, con el tiempo, serás capaz de meditar como un Monje Tibetano.
Capítulo 3: Autodisciplina
Es importante que tengas autodisciplina cuando quieres mejorar tu IQ emocional. Te ayudará a emplear tus emociones exponencialmente para que puedas practicar a mantenerlas bajo control. Aquí aprenderás cómo hacerlo.
Acerca de mejorar la Autodisciplina
Es probable que estés consciente de que la autodisciplina es una excelente característica que se pueda tener, y que talvez no seas tan disciplinado como deberías. Si esto último es el caso, puede que se te dificulte mantener tu mente y emociones bajo control. Si no eres capaz de dominar tus emociones, tu IQ emocional estará por debajo de lo que debería.
Para comprender efectivamente la autodisciplina, primero debes conocer su definición.
La autodisciplina se define como la habilidad de encontrar una razón a la cual apegarse por un largo período de tiempo, incluso si no te agrada del todo. Especialmente si no quieres.
Esto puede parecer confuso, ya que no se ve muy posible encontrar una razón para hacer algo cuando obviamente no quieres hacerlo; sin embargo, la verdad es que existen razones que quizás ni siquiera sabías por las cuales hacer algo que no quieres. La mayoría de dichas razones provienen de tu interior, la más primordial debería ser tu salud mental; mientras más decae, más enredado se volverá entender tus propias emociones.
El por qué deberías mejorar
¿Hay días cuando simplemente te sientes agotado? Tal vez no solo físicamente, sino que también mental y emocionalmente. ¿Acaso tales días son habituales? Si este es el caso, entonces necesitas trabajar controlar tus emociones con más fuerza y comprensión.
La razón por la que te sientes tan exhausto es porque te estás dejando alterar demasiado emocionalmente por pequeñeces. Parece que es la naturaleza humana el molestarse fácilmente; sin embargo, con un poco de esfuerzo en el área de disciplina, aumentarás tu fuerza e inteligencia emocional. Esto te ayudará a encontrar la fuerza para ignorar esas cosas irritantes y vivir una vida más feliz.
Lo que se necesita para desarrollar autodisciplina
Nadie nace con una cantidad innata de autodisciplina. Todos nacemos con una necesidad de cuidar a nosotros mismos, en vez de la necesidad de cuidar a los demás. Ese es el por qué los bebés no pueden caminar. Tienes que desarrollar autodisciplina por cuenta propia a un punto más allá de lo que desarrollarías naturalmente al ir creciendo.
La mayoría de las personas necesitan un par de factores extra para ser capaces de trabajar en su autodisciplina, y eso está completamente bien, puesto que desarrollar autodisciplina per se adopta una forma de disciplina a la que no todos están acostumbrados.
Aunque sí necesitas saber cómo construir tu autodisciplina, pues no sucede de la noche a la mañana. Debes recordar que has tomado años para ser quién eres ahora, y deberías esperar cambiar por completo en tan poco tiempo. Tienes que permitirte el tiempo para realmente convertirte en una persona mejor y más disciplinada. Uno de los aspectos más complicados acerca de tener autodisciplina es desarrollarla, y muchas personas se rinden antes de lograr su objetivo. Así que recuerda, nunca te rindas, y sigue estos consejos para ayudarte
Mantente Responsable
Eres responsable de tus propias emociones; no puedes culpar a alguien más por cómo te sientes, incluso si esa persona te hace sentir de tal manera. Puedes pedirles que se disculpen por molestarte, pero, al final, depende de ti sentirte mejor. Sumirse en tu autocompasión y guardar rencor demuestran un IQ emocional bajo, y es en lo que quieres trabajar para mantenerte alejado. Al final del día, deberías ser capaz de olvidar todo lo que te esté molestando y liberarte de las cadenas de la negatividad.
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