Los humanos, por el contrario, tenemos la asombrosa capacidad de hacernos preguntas. A veces, la genialidad se encuentra en la capacidad de hacerse las preguntas correctas. Las computadoras aprenden de la misma forma que lo hacen la mayoría de los seres humanos: por experiencia. Y en función de la misma, brindan respuestas lógicas. Pero nuestra capacidad humana de hacernos preguntas que podrían sonar ilógicas, nos lleva muchas veces a tomar decisiones que cambian el rumbo de la humanidad. Y si no me creen, miren a Turing.
Por eso, a lo largo de este libro buscaremos dar respuesta a algunas de las grandes preguntas que existen sobre el mundo de la inteligencia artificial. Pero no solo eso: muchas veces demandamos demasiadas respuestas cuando en realidad lo que necesitamos es seguir haciéndonos preguntas, eso es lo que nos permite avanzar. Por eso, también buscamos que vos te hagas nuevas preguntas, y que nos las compartas en #ComoPiensanLasMáquinas o escaneando el código QR que aparece al principio del libro. Esa es la única forma en que la humanidad va a seguir avanzando en este mundo fascinante.
¿Piensan las máquinas? ¿Nos liberan para ser más humanos? ¿En qué nos distinguimos de ellas? ¿Cómo evolucionaron? ¿Hasta dónde pueden llegar? ¿Van a reemplazarnos? ¿en qué habilidades? ¿Surgirán nuevas habilidades humanas? ¿Cuáles? Después de todo, detrás de la tecnología, hay humanos, así que la cuestión es intentar despejar el camino para detenernos a pensar cuál será el rumbo de la evolución humana y cuál el de la evolución tecnológica. Un riesgo es caer en el autoengaño de creer que las máquinas serán un reemplazo sustitutivo absoluto. Sin embargo, el avance tecnológico nos sitúa en un nuevo estadio humano, y la intención es, entonces, reflexionar acerca de este intercambio y sus áreas de complemento y/o reemplazo. ¿Cuáles serán las tareas que estarán “en manos” de las máquinas?
En 1999, se estrenó la película El hombre Bicentenario , dirigida por Chris Columbus y protagonizada por Robin Williams. Este filme, basado en el libro del mismo nombre y escrito por Isaac Asimov y Robert Silverlberg, relata la historia de Andrew, un robot doméstico que, luego de ser adquirido como sirviente de una familia tipo norteamericana, comienza a desarrollar emociones humanas y una inusual capacidad creativa. Progresivamente, Andrew se va volviendo cada vez más humano por lo que intenta ser reconocido como tal en el Congreso Mundial. En ese tránsito hacia la humanización, el robot comienza a procesar diversos estímulos y sensaciones que hacen sus incipientes emociones aún más intensas, volviéndolo más vulnerable ante situaciones como la muerte de un ser querido. Primera enseñanza: cuanto más humano, más vulnerable.
Luego de varios intentos infructuosos para adquirir reconocimiento legal como ser humano y una historia de amor mediante, Andrew Martin llega a una conclusión: la única forma de ser declarado humano es dejar de lado el privilegio de la inmortalidad que le confería ser un robot. Segunda enseñanza: a diferencia de las máquinas, los seres humanos, somos, por definición, finitos.
Así es: finitos y vulnerables. Así somos los seres humanos y, por eso, la supervivencia es un pilar fundamental de nuestra vida. Sobrevivir es nuestra obsesión. Pero con las máquinas no pasa lo mismo. De hecho, hacia el principio de la película, apenas el robot NDR, que luego se convirtiera en Andrew, llega en una caja a la casa de la familia Martin, lo primero que hace es recitar a Richard (el padre de familia), las tres leyes de la robótica.
Primera Ley de la Robótica:un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
Segunda Ley de la Robótica:un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la primera Ley.
Tercera Ley de la Robótica:un robot debe proteger su propia existencia en la medida que esta protección no entre en conflicto con la primera o la segunda Ley.
En el caso de los humanos, por el contrario, la protección de la propia existencia está por encima de cualquier otra ley. Incluso, en muchos casos, por encima de la posibilidad de hacer daño a otro ser humano. Es por esto, entre muchas otras cosas, que tenemos miedo a los grandes cambios que impulsa la tecnología: somos finitos y vulnerables. Necesitamos sobrevivir, y todo aquello que ponga en amenaza, al menos potencialmente, nuestra existencia y nuestro bienestar, despierta nuestra lógica desconfianza. Pero hay cambios que no podemos evitar y olas que no podemos detener, por eso, aprender a sobrevivir en un mundo de inteligencia artificial resulta de vital importancia para todos los que, ahora, estamos habitando el planeta.
5- Luego de brindar un enorme servicio a su país y ser una figura clave para derrotar al nazismo, fue juzgado por homosexualidad en 1952 y cayó en desgracia. Unos años después, falleció a los 51 años y demostró que la célebre máxima de Albert Einstein siempre ha sido cierta: “Dos cosas son infinitas, la estupidez humana y el universo; y no estoy seguro de lo segundo”.
GUÍA DE SUPERVIVENCIA EN EL MUNDO DE LA IA
A propósito, este libro pretende ser precisamente esto: una especie de guía de supervivencia para humanos que habitan un mundo protagonizado por la tecnología. Y, como toda guía de supervivencia, su primera premisa se basa en el conocimiento del terreno, ya que, hablar de “tecnología” en abstracto no es un buen comienzo.
Por esto, vamos a dividir el contenido en dos mundos: por un lado, el mundo de los datos, y por otro, el mundo de la IA. Navegar —y sobrevivir— en estos universos, implica conocimientos distintos pero complementarios.
En la primera parte —o primer universo— de este libro, nos vamos a sumergir en un mundo de datos. Personalmente me gusta definirme como un nerd de los datos. Estoy convencido de que lo que se llama big data , junto con la computación en la nube y la alta capacidad de procesamiento de esos datos, son los principales enablers de la Cuarta Revolución Industrial. Es decir, aquellas herramientas que permiten que surjan muchas de las tecnologías que nos están cambiando la vida.
A lo largo de los distintos niveles que componen el mundo de los datos, vamos a intentar responder algunas preguntas. Por un lado, y en un nivel más general, ¿qué son y para qué sirven los datos?, y por otro, y en un nivel más estratégico, ¿cómo pensar o planificar en un mundo de datos?, y ¿cómo diseñar un modelo de machine learning ? Esto nos servirá para comenzar a comprender cómo funciona la inteligencia artificial, tema central de la segunda parte del libro. Por esto el segundo universo pone foco en las grandes preguntas que preocupan a la humanidad en este momento: ¿nos van a reemplazar las máquinas?, ¿ellas pueden ver todo lo que hacemos?
Por último, pero no menos importante, para sobrevivir en un mundo de inteligencia artificial, los smartphones y cualquier tipo de computadora son nuestros grandes aliados. Por eso, para leer este libro, tener el teléfono móvil en la mano no es una fuente de distracción, sino una herramienta que no podemos desperdiciar. Las actividades de incorporación del conocimiento, que primaban en el siglo XX, requerían atención prácticamente exclusiva: una clase (ya sea universitaria o de educación básica), un seminario, un documental o incluso los libros, estaban pensados para que le dediquemos toda nuestra atención.
En línea con los cambios que trae aparejados el fascinante periodo de la humanidad que estamos viviendo, este libro no tiene pretensión de exclusividad. Por el contrario, como en toda guía de supervivencia, cada parte está pensada para ser leída cuando sea más necesaria y para que la información pueda complementarse con actividades y conocimiento práctico. ¿Se imaginan a alguien tratando de aprender a encender un fuego con dos palitos usando un manual, pero sin ponerlo en práctica al menos una vez?
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