En ese momento buscábamos crear una empresa que resolviera los desafíos más complejos de las organizaciones, usando el enorme —y desaprovechado— poder de la ciencia de datos. Como dirían Los Simuladores , somos un grupo de personas que resuelven problemas, con datos. Ahí, más o menos, teníamos el qué.
Pero vayamos un pasito más atrás. Muchas veces me preguntan qué es lo que hacemos y la respuesta fácil y rápida es “trabajamos con ciencia de datos”. A esto puede seguir otra pregunta: ¿qué es la ciencia de datos? Y la definición que más me gusta es la siguiente ( léase con voz de señor Miyagi ): “Ciencia de datos es usar los datos para responder preguntas”.
Lo que me gusta más de esta definición, además de su simpleza, es que va directo al punto y es fácil de recordar. Mediante las distintas preguntas que podemos responder usando ciencia de datos, también podemos explicar los distintos subcampos que la conforman, y que ( spoiler alert! ) van a ir profundizándose a lo largo de todo el libro. Por ejemplo:
Pregunta:¿Cuánto dinero ganamos el año pasado?
Ciencia de datos: Data analytics, análisis descriptivo.
Pregunta:¿Cuánto dinero ganaremos el próximo año?
Ciencia de datos:Predicción de demanda con machine learning (2)
Pregunta:¿Cuánto debería costar esta casa?
Ciencia de datos:Predicción de precios con machine learning
Pregunta:¿Qué canción le gustará a este usuario?
Ciencia de datos:Motor de recomendación con machine learning .
Pregunta:¿Qué significa este mensaje?
Ciencia de datos:Procesamiento de lenguaje natural con inteligencia artificial.
Pregunta:¿Hay un gato en esta imagen?
Ciencia de datos:Clasificación de imágenes con inteligencia artificial.
Pregunta:¿Cómo respondo a esta pregunta rápidamente para un millón de usuarios?
Ciencia de datos:Ingeniería de datos y big data .
Trabajando con ciencia de datos, podemos responder todas estas preguntas usando como herramientas los elementos con nombre raro mencionados como respuesta. Eso es, básicamente, lo que hago en mi día a día: intentar entender un problema, traducirlo a formato de pregunta y encontrar así la herramienta adecuada para resolverlo.
De esto trataremos en este libro: exploraremos el potencial de la ciencia de datos y de cada una de las herramientas que la conforman, muchas de las cuales hoy son palabras de moda: inteligencia artificial, machine learning , aprendizaje profundo, big data , computer vision y algunas otras más.
Hasta acá definimos qué es lo que hacemos a diario y qué es lo que van a leer en este libro. Y todo podría resumirse en el concepto de ciencia de datos.
Hablar del cómo, ya es un poco más complicado. Teníamos una oficina gigante, llena de verde, anchas avenidas y locales de gastronomía: la calle. Éramos tres nerds entre bares y McDonald’s, y nuestro único patrimonio corporativo era el número de computadoras que teníamos. Pero ganas había de sobra y equipo también. Trabajar con amigos es lo mejor que te puede pasar en el mundo. Y es doblemente bueno, porque todo el mundo te dice que no puedes hacerlo.(3)
Cualquier empresa emergente que comienza su recorrido, tiene como primer desafío ganar experiencia para validar si lo que propone es realizable y demandado en el mercado. Esa experiencia, además, va definiendo la forma en que se estructura el trabajo.
Ahora bien, la pregunta detrás de todo eso es ¿por qué hacemos RockingData? ¿Por qué escribo este libro? ¿Por qué vos, que estás del otro lado lo tenés en este momento en la mano? Pocas veces nos preguntamos este tipo de cosas, pero, como dice el escritor británico Simon Sinek, “si realmente queremos inspirar a aquellos que tienen este libro en la mano, tenemos que empezar por el ¿por qué?”.
De alguna manera, escribir un libro se parece a iniciar un emprendimiento. El qué y el cómo , lo tenemos más o menos claro, pero lo que verdaderamente importa no es eso. Desde hace un tiempo que tenía ganas de escribir un libro, pero nunca me había sentado a pensar en por qué.
No sé qué opinas, pero a mí me gustaría que los libros que estoy por leer tengan al menos algunos párrafos dedicados a que el autor me cuente por qué lo escribió. Estoy seguro de que, si sucediera, además de encontrarnos con algunas respuestas entretenidas,(4) entenderíamos mejor lo que estamos leyendo o al menos lo haríamos desde una nueva perspectiva. Además, me parece que no sería del todo honesto con los lectores si no dejara mis intenciones claras desde el comienzo. No quiero escribir este libro como trampolín para presentarme a unas elecciones, ni pienso hacerme millonario con estas páginas. Ni cerca.
Entonces, para que conozcan las razones que me llevan a embarcarme en la aventura de escribir estas páginas, primero tengo que contarles algunas otras cosas acerca de mí.
Nací en Lomas de Zamora, muy cerca de Fiorito. Un lugar mundialmente conocido, pero, en la mayoría de los casos, “solo de nombre”. Mi infancia transcurrió en los años ochenta, la segunda época dorada de la ciencia ficción y unos años gloriosos para los amantes de la tecnología. Crecí entre revistas como Muy Interesante (que traía mi hermano), que en ese entonces, muchas veces venían con robots o naves espaciales en las portadas; entre pelis como Juegos de Guerra (1983), en la que un chico se metía en las computadoras del Pentágono y desataba una guerra, Terminator (1984), Volver al Futuro (1985), Robocop (1987) y Blade Runner (1982), que muestra un futuro distópico con muchísima tecnología. También con Knight Rider , el auto fantástico, que básicamente se manejaba con inteligencia artificial. Y, obviamente, también con mucho videojuego futurista en Atari. Pero si creías que hasta acá ya teníamos un combo bastante loco, es porque todavía no te hablé de las influencias musicales de mi casa que combinaban radio, casetes y vinilos de la música más increíble y variada: tango, folklore, Sandro, Valeria Lynch, como herencia de mis viejos; y Madonna, Queen, Iron Maiden, Kiss y muchos metaleros como herencia de mis hermanos y hermanas.
Si hay algo que siempre supe era que iba a intentar superarme. Mis padres tuvieron un rol fundamental para que yo supiera esto, impulsándonos a mis hermanos y a mí a estudiar como a realizar actividades por fuera del colegio. Nunca fui muy fan de los deportes, (aunque en el colegio los profesores nos mandaran a correr en el recreo, sobre todo en invierno, porque no había estufa en las aulas), pero siempre me gustó la música. En su momento —aunque no lo creas— iba a clases de folklore, hasta que me di cuenta de que no era lo mío. En mi casa la música era muy importante, pero a mí, por alguna razón, y como buen hijo de mi generación, me apasionaban las computadoras. A los doce años me encontré de casualidad con ese mundo en el que sigo hasta hoy. Quizá no estaba tan seguro, pero algo decía que era por ese camino. Me armé de valor y le pedí a mis padres reemplazar las clases de folklore por clases de informática. Tuve la suerte de encontrar el Instituto de Computación Mariano Moreno de Lomas de Zamora, que fue como mi segundo hogar durante toda la secundaria. Como en casa no había computadora, pasaba horas ahí, pifiando comandos de MS-DOS, intentando entender Lotus 123 y fue en ese lugar donde viví, por primera vez, el mágico momento de ver alguien conectándose a Internet. Surrealista. Nunca fui muy bueno tirando código, pero siempre me gustó entender cómo se hacía. Y, es más, creo que esa frase me define bastante bien, siempre fui un apasionado de entender cómo se hacían las cosas, especialmente si estaban relacionadas a la tecnología. Sin duda, esa pasión que descubrí durante esos años en el instituto resultó con el paso del tiempo un aspecto fundamental para desarrollarme en este rubro.
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