Las argumentaciones desarrolladas en estos capítulos muestran que, a pesar de lo complicado que resulta destruir unos estereotipos tan arraigados como los asociados a las masculinidades chino-americanas, existen alternativas viables.
1 Al hablar de atributos tradicionalmente masculinos me estoy refiriendo a los que caracterizan a las sociedades occidentales, ordenadas según sistemas patriarcales y falocéntricos, en los que un hombre se define por su fuerza o agresividad; es decir lo que se conoce como masculinidad hegemónica, “defined as the configuration of gender practice which embodies the currently accepted answer to the problem of the legitimacy of patriarchy, which guarantees (or is taken to guarantee) the dominant position of men and the subordination of women” (Connell 77).
2 Aunque quizás lo más correcto sería referirme a más de un género gramatical, dado que este trabajo trata de sexo y género entre otros temas, hacerlo así resultaría poco práctico e incluso tedioso para el público lector; de ahí mi decisión de optar por el masculino en la escritura aun partiendo de la base de que hay más de un sexo y un género.
3 No se puede hablar de la masculinidad en singular, ya que no es algo único, sino que existen muchos y muy diferentes modelos. Estoy de acuerdo con Keith Thompson cuando afirma que “la masculinidad no existe . . . sólo hay masculinidades, muchos modos de ser hombre” (Prólogo 11). De ahí que hable de las masculinidades y de los modelos de masculinidad en plural. También es necesario aclarar que las masculinidades analizadas en este trabajo serán únicamente las declaradas como heterosexuales, una decisión tomada por motivos de extensión y con el fin de lograr mayor profundización en los análisis.
4 Cuando hablo de modelos de masculinidades no me estoy refiriendo a estereotipos, sino más bien a lo que Terry Eagleton denomina como tipos: “stereotypes reduce men and women to general categories, whereas types preserve their individuality but lend it some broader context” (57). Estos modelos son abiertos y están definidos por unos rasgos generales. Aquellos personajes que se adapten a estos modelos no tienen que hacerlo en su totalidad, sino que es suficiente con que compartan algunos de sus rasgos.
5 Según Eagleton, la novela realista europea fue, dentro del panorama occidental, la primera en dirigir su atención hacia la importancia que tiene la combinación de personaje y contexto en un trabajo literario (63).
6 Dada la obligada selección del corpus objeto de estudio, mi análisis incluye únicamente trabajos literarios escritos en prosa, tanto por mujeres como por hombres chino-americanos, pertenecientes a géneros como el relato, la novela, la autobiografía y el teatro.
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