EL CABANYAL
UN BARRIO PATRIMONIAL A REHABILITAR
EL CABANYAL
UN BARRIO PATRIMONIAL A REHABILITAR
2013
FOTOGRAFÍAS DE FRANCESC JARQUE BAYO
CON LA COLABORACIÓN DE ANDRÉS JARQUE
TEXTO DE TRINIDAD SIMÓ
AGRADECIMIENTOS:
A Maria Villora, cabanyalera, habitante entusiasta del Cabanyal, que nos acompañó a Francesc y a mí, con mal tiempo y buen tiempo, a menudo bajo un sol estival que caía a plomo, a descubrir muchas obras hermosas y detalles deliciosos. Y que, más tarde, con un trabajo importante, nos ayudó a situar varias de las fotografías realizadas.
A Mota Soldevilla y José Francisco Herrero, residentes en el Cabanyal por que les gusta, y que también nos ayudaron con bibliografía, cartografía, discusiones y amistad, y nos animaron a hacer este trabajo.
Y finalmente al Vicerrectorado de la Universitat de València, sin cuya confianza y apoyo este trabajo no hubiera podido salir a la luz.
© De las imágenes: Francesc Jarque Bayo
© Del texto: Trinidad Simó
© De esta edición: Universitat de València, 2013
Universitat Politècnica de València, 2013
Diseño y Maquetación :
Celso Hernández de la Figuera y Gómez
ISBN: 978-84-370-9340-6
Edición digital
A todos los habitantes del Cabanyal Canyamelar, gente brava y tenaz, que siempre han luchado contra viento y marea, contra los temporales, el mar y las inundaciones, dejándose la vida muchas veces en tiempos pasados y no tan lejanos. Y ahora, en pleno siglo XX, tienen que pactar y luchar con su propio poder municipal .
A todos ellos, vaya nuestro afecto y admiración por delante .
INTRODUCCIÓN
Motivaciones.– El largo rectángulo.– Nuestro patrimonio.– Aclaraciones terminológicas.
SIGLO XVIII
SIGLO XIX
El puerto y sus repercusiones.– La retirada del mar– Entre dos vías.– La atracción de los baños de mar.– La gente del Cabanyal.– El viejo pescador.– La tormenta.– Sorolla y Blasco Ibáñez.– Blasco Ibáñez y el Cabanyal.– La ironía.– La Marina Auxiliante y el Progreso Pescador.– De nuevo, un gran incendio.– La barraca.– La propiedad actual.– La trama urbana.– Proporciones y medidas.– La Semana Santa marinera.– El cólera.– La anexión de los Poblados Marítimos.– La vecindad.
SIGLO XX (1900-1931)
El silencio sobre Blasco Ibáñez.– La Cooperativa y el Refugio.– Los Asilos: San Juan de Dios y La Malvarrosa.– El Asilet y la antigua Casa dels Bous de la Marina Auxiliante.– La Casa dels Bous, la Lonja de Pescadores y el Casinet del Progreso Pescador.– Mejoras importantes.– Adiós a los bueyes.– La playa se transforma.– El arte popular.
LA REPÚBLICA (1931-1936)
La Piscina de Las Arenas.
LA GUERRA 1936-1939
LA DICTADURA FRANQUISTA (1939-1975)
Años de posguerra (1939-1955).– Años posteriores (1955-1975).– La riada del 57.
EL PRESENTE
Acoso y resistencia.– Crónica de una lucha anunciada.– Tinc 100 anys.
SELECCIÓN DE ARTÍCULOS DE OPINIÓN
ALGUNA COSA MÁS
La cohesión social.– Añoranzas.
BIBLIOGRAFÍA
INTRODUCCIÓN
Motivaciones
Por los años 70 redacté mi tesis doctoral sobre la arquitectura de Valencia, que abarcaba desde las últimas décadas del XIX hasta las primeras del XX. En el capítulo que trataba del modernismo había una parte dedicada al Cabanyal que denominé «el modernismo valenciano popular».
Recuerdo –y hace ya 40 años– a Francesc Jarque y a mí recorriendo las calles, dejándonos llevar por el propio placer, él tomando fotografías y yo apuntes. Ambos estábamos entusiasmados, y él me insistía en la idea de que lo popular ha sido siempre en gran parte ignorado.
Preguntamos a unas personas que estaban sentadas en la calle junto a la puerta de sus casas tomando el aire fresco que venía del mar –era mitad tarde–, cómo se habían hecho esas casas, por qué. Nos contestaron que fue en una época en la que se construyeron tres grandes obras en Valencia, la Estación de Norte (1906-1917), el Mercado Central (1910) y el Mercado de Colón (1915), las cuales marcaron un punto de inflexión, de avance tecnológico y de modernidad estética en la ciudad. Varios de los obreros que trabajaron en alguna de ellas eran del Cabanyal, y eso influenció fuertemente su gusto. Ellos hicieron una recreación (como lo son todas las creaciones, por otra parte) viva, diversa, colorista y alegre. De manera que allí estaba su ciudad, o una parte de ella, representada de una forma que imprimía a su barrio –el Cabanyal– ese nuevo gusto. Lo trabajaron en técnicas diversas: azulejos de diferentes tamaños, formas y colores colocados de manera distinta: damero, diagonal, trencadís , mosaico etc.
CALLE ESCALANTE, 262
Todas las tonalidades tienen cabida en el Cabanyal, pero sobre todo el azul y el verde, los colores del mar. El clasicismo y cierto toque árabe se mezclan.
La memoria estaba ahí, y perduraría mientras las casas se mantuvieran en pie. Un verdadero arte popular, hecho para el pueblo y por el pueblo, personalizado, pues eran sus propias casas las que estaban construyendo o meramente revistiendo las fachadas, con sus características de ingenuidad, espontaneidad y metáforas sencillas y directas.
En 2011, de la mano del mismo fotógrafo, ahora viejo amigo, recorrimos de nuevo el Cabanyal. Jarque me dijo ¿por qué no vamos y lo vemos detenidamente de nuevo? ¿No deberíamos dejar constancia de todo esto ahora que la alcaldesa ha dicho que no está dispuesta a rehabilitar sino a derribar? Entendí que tenía razón. Fuimos. Nos pusimos a trabajar.
Indudablemente constatamos cambios. Cuarenta años son muchos, pero quizá ese paso del tiempo puede darnos una perspectiva en cierto sentido interesante. En líneas generales el barrio está peor, mucho más deteriorado en algunos puntos, con algún solar fruto de derribos. No, no está como antes.
Pero su pulso sigue vivo, su especialísima trama urbana es la misma, existen todavía en pie muchos de los edificios que le dan carácter, y la calle, aunque con muchos más coches, continua siendo el lugar de vecindad, donde se habla, se intercambian opiniones, se mira y se toma tranquilamente el fresco. Sin embargo, hay un elemento que se ha introducido, el televisor, y eso sí, como en todos los hogares del mundo, debilita la vecindad.
Lo que vamos a nombrar desde ahora para simplificar, el Cabanyal, es una larga cuadrícula con calles paralelas al mar cortadas por otras de menor longitud, las travesías, que van a morir a la playa. Las manzanas son rectangulares, divididas en pequeños solares donde se asientan las casas de los pescadores. Éstas a menudo dan a dos calles. Las travesías, un poco más anchas, van desde el oeste al este y siguen el curso de las viejas acequias.
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