Antonio Buero Vallejo - Cartas boca arriba

Здесь есть возможность читать онлайн «Antonio Buero Vallejo - Cartas boca arriba» — ознакомительный отрывок электронной книги совершенно бесплатно, а после прочтения отрывка купить полную версию. В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: unrecognised, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Cartas boca arriba: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Cartas boca arriba»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Este volumen, cuyo título homenajea la obra de Buero
Las cartas boca abajo, recoge la correspondencia que los escritores Antonio Buero Vallejo y Vicente Soto mantuvieron durante casi cincuenta años. En ella los dos intelectuales dejan testimonio de su compromiso con su tiempo y con su obra, sus filias y fobias, sus logros, perplejidades, enojos y abatimientos. Una crónica íntima a dos voces que registra los cambios históricos y sociales, culturales y literarios, las modas y los modos en sus ciclos de auge y declive. Con el trasfondo de la España de la posguerra, la Transición y la democracia, estas cartas suponen una doble y excepcional autobiografía epistolar.

Cartas boca arriba — читать онлайн ознакомительный отрывок

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Cartas boca arriba», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Todo esto está dicho frívolamente —premura— y no recoge más que un fragmento de las cosas que me pasan.

Una y otra vez trato de cortarme para decirte: «Pero hablemos de ti». Claro, ¿cómo hablar? No sé nada. Viene alguien de España, pregunto. «No, creo que no ha estrenado últimamente». Me hablan de la muerte de Casona y del indignante fortunón que gana Paso. Los más enterados no pasan de saber eso.

El caso es que yo quisiera saber de ti. Lo repito a Blanca. Pero si no te apetece escribirme, no me escribas. Créete que lo comprendo muy bien.

¿Cuántos años hace que no nos vemos? Nos veremos un día, seguro. Viejos y renegantes. Pero también nos reiremos algo. ¿O no? Se va la vida, la maldita y adorada vida.

Enseguida se pone uno triste. Fuera.

Un minúsculo favor. Conoces, estoy casi seguro, a Jorge Campos. Leí hace meses sus Conversaciones con Azorín. Me encantó el libro. Limpio, espontáneo e impersonal. Siempre teme uno, en obras de este tipo, aprender más sobre el autor o sobre el objeto del título. Lo que ha hecho Jorge Campos ahí, desde ese ángulo, no lo mejora un espejo. Bueno. Si lo ves un día —en un café, en la calle—, ¿quieres decirle eso, darle mi enhorabuena? Le habría escrito cuando leí el libro, de haber tenido su dirección. Y si nunca le dices eso a J. Campos, porque no te lo encuentres o por lo que sea, tampoco pasa ná.

¿Qué es de Agustín? He ahí un tío al que quiero, a través de memorias y desmemorias. No nos escribimos. Un día lo hago. Qué extraordinariamente rara, qué fascinante es la vida.

Y no te he hablado de las ganas que tengo de volver por ahí. Pero para meterme en un rincón, para mirar y mirar inadvertido.

Queridísimo amigo Buero: que 1966 te traiga todo lo mejor. Yo creo que no es pedir mucho. Un fuerte abrazo,

Vicente

[33]

A Vicente Soto

Madrid, 27 de diciembre de 1965

Querido Vicente:

Esperaba tu carta. Que resulta melancólica. Pero quizás estos días son melancólicos. Estás experimentando lo que un tenaz luchador actual de aquí llama «la privatización de la vida»; en tu caso, el resultado natural de vivir en un gran país —pese a todo— y con el porvenir asegurado. En el caso de tantos españoles, una evasión. Que yo comprendo asimismo cuando me veo entre mis cuatro paredes, sin chimenea, pero con los libros y la acogedora estufa eléctrica que sustituyen en mí a la prosperidad; aunque, fuera de estas cuatro paredes —y filtrándose en realidad a menudo por ellas—, muchos otros problemas, urgencias y zozobras que no son privados me envuelven.

Mi «privatización», aunque fuese completa, tampoco resultaría compensadora; pues, profesionalmente, el porvenir sigue incierto. Una obra inestrenada —inestrenable— de la que te hablé; después, meses de perplejidad y de creciente tedio. Releí El curioso impertinente; no me sirve. Sería largo explicarte el porqué. Me fui a veranear con una vaga idea dramática, pero no logré concretar en el verano. Tampoco está hoy muy concreta ni satisfactoria; pienso, además, que pertenece al tipo de temas que aquí no gustan. Pero en ella estoy; en las primeras escenas de la obra. Tampoco la estrenaré en la presente temporada, claro, y esto es grave. Paciencia. Lo único que estrenaré —ya se está ensayando— será mi versión de Madre Coraje.

Aunque soy ya el hombre más sedentario de la tierra y lo he rechazado un par de veces, es muy probable que en la próxima primavera dé una gira de conferencias por los colleges de USA. Solo pensar en ese viaje, con mi nulo inglés, me abre las carnes; pero empieza a ser una obligación moral no desaprovechar tales oportunidades. Sobre todo porque en aquellos ambientes soy bastante conocido y seré bien recibido.

En el resto del mundo, sigo siendo el conocido-desconocido. De vez en cuando me llega alguna noticia que a mí mismo me sorprende: la representación de una obra mía, por ejemplo, por el Teatro Universitario de Budapest. Mi nombre, pues, circula entre ciertas minorías —y a menudo, supongo, figura para ser desdeñado.

Fenómenos naturales de un escritor español que sea verdaderamente independiente, y de los que ya te he hablado. El tiempo dirá si me quedo donde estoy o si ganaré aún algunos escalones dentro y fuera; me inclino a pensar lo último, objetivamente, pues creo tener algunos indicios de que así sucederá. El principal factor en contra soy yo mismo, el hastío de mi propia profesión. Debo, pues, vencerme.

En efecto: apenas hay otra cosa aquí que Casona —aun después de muerto— y Paso. Lo demás, cuando tiene interés, es accidental, esporádico, no enteramente profesional. Yo sí lo era, y ahora estoy en un largo bache. Aún queda alguna posibilidad de volverlo a ser. Si la crítica lo permite, si los imponderables lo permiten, si… etc.

Figúrate si comprenderé tus adquisiciones de libros de pintura. ¡Cuán verdadera es cuando es grande! Un día —si la estreno— leerás la obra que estoy escribiendo y en ella verás hasta qué punto la contemplación me parece fecunda y activa. Los «activistas» de nuestro tiempo han olvidado la contemplación, o la denuestan, pero la contemplación es esencial y la pintura es contemplación.

Trasladaré a Campos tu felicitación cuando lo vea. He estado buscando ahora mismo sus señas para sugerirte que le escribieses —seguro que lo conoces: su apellido es un seudónimo—, pero no las encuentro. Sé que el libro es bueno, pero no lo he leído. Si lo tienes, puedes escribirle si te peta a la editora misma, que le reexpedirá la carta. Seguro que le gustaría.

El binomio Agustín-Carmencita sigue su pacífica, feliz al parecer, «privatizada» vida. Él no escribe a nadie y no ve a casi nadie. Yo apenas lo veo. Ni siquiera en estos días. Él sigue en Gredos, contento según parece. Mi hermana viene con frecuencia a ver a los niños; él, nunca, y no por hostilidad, sino por esa mezcla que sigue siendo típicamente suya de timidez, pereza e indiferencia. Pues, cuando nos vemos, siempre se alegra de charlar conmigo.

Esta carta puede parecer el reflejo de un plácido lago; pero mi vida no es eso, ni tampoco lo que me rodea. Está llena de cosas y de expectativas.

Dale nuestros cariñosos saludos a Blanquita y recibid los dos —y los peques— nuestros cordiales deseos de felicidad.

Para ti un abrazo muy fuerte en el nuevo año, de tu amigo de tantos años,

Toni

Конец ознакомительного фрагмента.

Текст предоставлен ООО «ЛитРес».

Прочитайте эту книгу целиком, купив полную легальную версию на ЛитРес.

Безопасно оплатить книгу можно банковской картой Visa, MasterCard, Maestro, со счета мобильного телефона, с платежного терминала, в салоне МТС или Связной, через PayPal, WebMoney, Яндекс.Деньги, QIWI Кошелек, бонусными картами или другим удобным Вам способом.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Cartas boca arriba»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Cartas boca arriba» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «Cartas boca arriba»

Обсуждение, отзывы о книге «Cartas boca arriba» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.