1 El origen de JesúsCon Jesús se presenta el problema de su origen de manera muy especial. Es, a la vez, conocido y misterioso. Es conocido, porque todos saben que es hijo de María y José, que viene de Nazaret, donde vivió la mayor parte de su vida y también sus familiares. A veces, este origen “pueblerino” se aducirá como una prueba contra su autoridad como maestro. Por otra parte, la gente afirma que, a diferencia de Moisés de quien sabían que Dios hablaba con él, de Jesús no se sabe de dónde viene, y eso mismo le pregunta Pilatos en el interrogatorio previo a su condena a muerte: ¿De dónde eres tú?Los evangelios dan respuesta a esta pregunta. Ese es el sentido que tienen las genealogías de Jesús que ofrecen Mateo, al principio del Evangelio, y Lucas, al narrar los inicios de la vida pública. Juan, en cambio, ofrece una reflexión sobre su origen eterno.A. La genealogía de MateoLa genealogía de Mateo[1] comienza con el nombre de Abraham, a quien Dios había hecho la promesa de que de su descendencia vendría una bendición para todos los pueblos. Está dividida en tres grupos, cada uno de catorce generaciones: de Abraham a David; de Salomón al exilio en Babilonia, y del exilio a Jesús. David, a quien se le había hecho la promesa de un descendiente que reinaría eternamente, es un nombre crucial en esta genealogía. Toda ella es un argumento de que Jesús es descendiente de Abraham y de David, conforme a las promesas que Dios había hecho a Israel. Jesús es, como la gente le dirá, el Hijo de David.La genealogía muestra también el misterio del origen de Jesús. De todas las generaciones se dice que un varón engendró un hijo en una mujer (“Abraham engendró a Isaac) pero al llegar a la generación de Jesús se corta ese esquema y se dice: “Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo”. José no engendró a Jesús, por lo que en María se da un nuevo comienzo, pues su hijo, Jesús, no proviene de hombre alguno.En ningún lugar de los evangelios se afirma que María fuera descendiente de David, Lucas[2] sólo dice que era pariente de Isabel, la madre de Juan el Bautista, y que ésta era descendiente de la tribu de Aarón; de ahí podría suponerse que María también era descendiente de esa tribu.Para la mentalidad de los judíos, la ascendencia de una persona se determinaba por vía paterna, independientemente de que el padre fuera padre biológico o padre legal. Esto supone una concepción de la paternidad más amplia que la sola concepción biológica: padre es el que sustenta, protege, educa, como lo hizo José con Jesús. Por eso, hay varios lugares en los evangelios y en las cartas paulinas que afirman que Jesús era hijo de David.[3]Si Jesús fuera descendiente biológico de David no podría afirmarse que fuera Dios. El mismo Jesús hizo notar esto a sus adversarios poco antes de que lo apresaran les preguntó[4] de quién es hijo el Mesías, y ellos respondieron “de David”, y él les replica: “Entonces, ¿cómo David, movido por el Espíritu, le llama Señor al decir [Salmo 110,1]: Dijo el Señor a mi Señor: ‘siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos bajo tus pies’? Por lo tanto, si David le llama ‘Señor’, ¿cómo va a ser hijo suyo?”. Los tres evangelios sinópticos hacen este relato que afirma implícitamente la divinidad de Jesús, que Juan hará explícita.B. La genealogía de LucasLucas procede de modo inverso a Mateo, pues en vez de empezar por el progenitor más antiguo y terminar con Jesús, comienza con Jesús que “se pensaba hijo de José”, y se remonta a los progenitores previos hasta llegar a Adán, de quien afirma que es “hijo de Dios”.[5] Llama la atención que no hay coincidencia de muchos nombres en las dos genealogías, y ni siquiera concuerdan en el nombre del padre de José; es evidente que cada evangelista ha usado una fuente propia para construir su genealogía, y que lo que les interesa transmitir, no es la sucesión de generaciones, sino el mensaje que contiene la estructura de cada genealogía. Así como Mateo, que se dirige principalmente a los judíos, transmite una genealogía en la que se muestra a Jesús como el hijo de David, descendiente de Abraham, Lucas, que se dirige a los cristianos o discípulos de origen no judío, presenta una genealogía en la que Jesús es, como todos los seres humanos, descendiente de Adán, y de Adán dice que era hijo de Dios. Lucas también cuida de no afirmar que Jesús fue engendrado por José, de modo que deja abierto el misterio acerca del origen de Jesús.La visión que ofrece Lucas del origen de Jesús, como descendiente del primer hombre, de Adán, coincide con el título que Jesús gusta usar respecto de sí mismo, que es el Hijo del Hombre.[6]C. La explicación de JuanJuan aborda el problema del origen de Jesús de una manera completamente distinta. En vez de referirse al origen de Jesús en el tiempo, en la historia, lo plantea como algo fuera del tiempo, en la eternidad. En su prólogo afirma: “En el principio ya existía la Palabra (o el Verbo), y la Palabra estaba junto a Dios y la Palabra era Dios… Y la palabra se hizo carne y acampó entre nosotros”.[7] Aquí el origen de Jesús es Dios, pero no en el sentido de que Dios lo haya creado, como creó a Adán y a todos los hombres, sino en el sentido de que Jesús es Dios, el Hijo eternamente engendrado por el Padre, que se ha hecho hombre, que se ha hecho “carne” para habitar entre nosotros. El origen último de Jesús no está en el tiempo. Él es Dios, causa primera, origen y fin de todo lo que existe. A todos los que creen que Jesús es Dios, añade el evangelista, les da el “poder de ser hijos de Dios”.Lo que Juan afirma expresamente, que Jesús es Dios, es algo que también se dice en los evangelios sinópticos,[8] y especialmente interesante es el testimonio del sumo sacerdote Caifás, quien condenó a Jesús. Caifás le preguntó, según narran los tres sinópticos, si él era el Hijo de Dios; con esta pregunta demuestra que conocía que Jesús afirmaba eso de sí mismo. Jesús responde y afirma con toda sencillez que Él es. Y la misma condena que pronuncia el Sanedrín, que Jesús ha blasfemado, es una prueba de que Jesús afirmaba y enseñaba que él era el Hijo de Dios.
2 Los relatos sobre el nacimiento de JesúsUno es de Mateo[9] y el otro de Lucas.[10] Son relatos independientes que narran distintos acontecimientos, que resultan complementarios de una misma historia. Tienen en común que los narran de manera muy ligada con textos del Antiguo Testamento. El relato de Mateo continuamente explica los acontecimientos con citas bíblicas. El de Lucas narra los acontecimientos con palabras de los libros antiguos, haciendo alusiones implícitas y, cosa extraña en el estilo de Lucas, tiene muchos semitismos, por lo que se ha propuesto que sigue el modelo de un género literario judío, un “misdrash hagágico”, es decir, una interpretación de la Escritura mediante narraciones.[11]En estos relatos se cuenta una historia que ya estaba anunciada en la Escritura, aunque veladamente. Por eso es también una historia que da su pleno significado a la palabra, relata los acontecimientos anunciados, por ejemplo, la profecía de Isaías de que una virgen concebirá, que se verifica en el hecho de la concepción virginal de Jesús en María. La fuente de estos relatos, que parecen haber sido conservados en la memoria de los discípulos como “tradiciones familiares”, no puede ser otra que María o el mismo Jesús.[12] Lucas alude a lo primero, cuando afirma que ella guardaba estas cosas, es decir, las que él ha narrado, en su corazón y las pudo haber comunicado a sus íntimos, y al mismo Lucas, quien hace la narración de la concepción y nacimiento de Jesús desde la perspectiva de María.[13]Jesús, quien en varios pasajes explica a los discípulos, con base en las Escrituras, que tendría que padecer y morir,[14] especialmente cuando se aparece resucitado a los discípulos de Emaús[15] y, mientras camina con ellos, les explica todos los pasajes de las Escrituras que se referían a Él. Bien pudo ser que en vida Jesús, mientras caminaba con sus discípulos, les explicara las Escrituras en lo referente a su nacimiento. Mateo, uno de los doce, pudo tener como fuente esas palabras de Jesús, y por eso su relato, compuesto desde la perspectiva del padre legal de Jesús, de José, está lleno de referencias al Antiguo Testamento.Una peculiaridad de ambos relatos es que los personajes principales que intervienen en ellos, María y José, son personas que hacen oración, es decir, que están en un diálogo continuo con Dios, lo cual explica que Dios les hable, a María, por medio de un ángel, y a José, en sueños. Quien tiene experiencia en la oración, en el diálogo del hombre con Dios, no verá extraño que las narraciones digan que Dios habla realmente a los padres de Jesús.Los dos relatos, si bien son diferentes, coinciden en puntos esenciales: que María concibió sin haberse unido a un varón, el tiempo y el lugar en que ocurrió el nacimiento, y el nombre Jesús que sus padres deberán poner al niño.Ambos relatos, antes de narrar el nacimiento, se refieren a sendos anuncios del nacimiento. Lucas cuenta el anuncio a María; Mateo, el hecho a José. Lucas relata un anuncio previo, el del nacimiento de Juan el Bautista, hecho a Zacarías.
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