—No aprovechar sus beneficios con un carácter educativo.
—Limitarse a descargar y no publicar contenido significativo que promueva la construcción del conocimiento de manera plural (evitar compartir el conocimiento).
—No obtener aprendizaje significativo.
—Existe la tentación de cometer plagio.
Salud: El desarrollo de la bioquímica ha permitido descubrir inmensidad de medicamentos y recursos con los que se han podido curar un sinnúmero de enfermedades. La utilización de nuevos instrumentos para realizar cirugías ha permitido mejorar la precisión. Sin embargo, hay que destacar también que los efectos secundarios de algunos medicamentos y el uso poco ético hacen que todo lo positivo se vea empañado. El sistema de salud en Colombia actualmente se encuentra en crisis según lo informado por el periódico El Espectador (Crisis en salud…, 2015).
Cultura y educación: La cultura hace referencia al conjunto de conocimientos, creencias, costumbres, lenguaje, modos de vida, desarrollo artístico, científico e industrial y espiritual de una sociedad específica. En las sociedades antiguas, la cultura era transmitida en forma oral (de generación en generación), posteriormente surgió la escritura; y en la actualidad interviene en dichos procesos culturales la tecnología, permitiendo difundir y renovar el conocimiento científico, las manifestaciones culturales y la información. La pregunta es: ¿cómo insertar la tecnología en las diferentes culturas sin que estas pierdan sus creencias y costumbres?
La formación cultural será necesaria para dominar el conjunto de actitudes, conocimientos y competencias que tienen relación con la identidad de las personas y los pueblos. Es decir, es necesario un proceso educativo le dé preponderancia a la vida interior de las personas, para que respeten, vivan y entiendan el papel especial de las costumbres y tradiciones, que no se limitan a ser una mera acumulación de saberes, sino que están ligadas a experiencias que definen lo que entendemos por cuestiones tan esenciales como la felicidad y el sentido de pertenencia, por ejemplo.
Es así como, para hacerle frente a la crisis de los valores culturales, se hace necesario contribuir desde distintos escenarios como la familia, la escuela y la sociedad, para trabajar mancomunadamente a fin de transformar y determinar satisfactoriamente la forma de convertir las necesidades en oportunidades, teniendo presente que esta cultura está en constante movimiento, tomando muy en cuenta que las analogías de producción inciden directamente en la estructura y conciencia social.
En este sentido, los procesos de formación han tenido un cambio debido a la evolución del hombre. El paso del tiempo ha demostrado que no solo es suficiente con las herramientas, sino que todo está determinado por la integración diaria de aspectos vitales para la enseñanza y el aprendizaje de las generaciones futuras.
La transformación de la realidad requiere enfrentar innumerables retos de orden local, regional y mundial. Las diferentes formas de evolución cultural impactan en las dinámicas laborales, la forma de adquisición de conocimiento y la manera de compartirlo. Estas exigencias de la sociedad contemporánea se apoyan en el uso de las TIC para su desarrollo, lo cual ha marcado nuevos hitos en el trabajo, las costumbres y los estilos de vida. Hoy día no basta con hacer uso de la tecnología en innumerables contextos, es indispensable usarlos eficientemente para el aprendizaje, la motivación y el perfeccionamiento integral de los individuos en el contexto en el cual se desenvuelven.
En el caso colombiano, las autoridades que manejan la educación y la cultura son los ministerios. Estas instituciones gubernamentales han centrado sus políticas educativas y culturales en reconocer las dinámicas de evolución en la sociedad, con el fin de intervenir en estos escenarios para facilitar el acceso a la información y disminuir la brecha de desigualdad social. Ahora bien, la educación (regional y nacional) tiene grandes retos por superar, entre ellos, las dificultades en el manejo de tecnologías, en algunos casos porque las instituciones educativas adolecen de la capacidad técnica y operativa instalada para emprender su uso, o bien porque la conectividad no está garantizada. En consecuencia, su utilización no representa un distintivo en la cultura educativa colombiana, pero sí una necesidad.
Con relación a lo anterior, Santiesteban y Díaz (2020), señalan que la educación como proceso permite la formación integral: “Los estudiantes, en dependencia de los periodos del desarrollo por los que transitan y lo alcanzado socialmente; guiado por las influencias de las familias, la dirección del proceso educativo en la institución educativa, y la sociedad en su conjunto”. Lo anterior se acentúa con los cambios y transformaciones económicas, políticas y sociales actuales. En ese sentido, la institucionalidad, la tecnología, las políticas públicas y el sector empresarial impactan en la formación de cualquier sociedad. La tecnología particularmente se valora como determinante en la educación y cultura actual. Los docentes, como guías de la educación formal en la que se construyen los imaginarios de cultura y educación, son responsables de promover el uso educativo de las TIC conforme a las demandas de la cultura digital. Lo anterior requiere de disponibilidad a cualquier hora del día, lo que le implica tener numerosas funciones simultáneamente, además de superar el hecho de que sus estudiantes esperan que su práctica docente se dinamice e incorpore la tecnología con la cual ellos están muchas veces más familiarizados que sus docentes.
Lo anterior es un llamado a equilibrar la actualización docente, los recursos didácticos y la concepción sobre el aprendizaje en la era actual, porque las necesidades educativas y sociales y los valores y el respeto por la pluralidad no esperan. Quedarse atrás en este aspecto podría no afectar el desempeño académico, pero se aleja de los ideales de la sociedad moderna que precisa orientación docente de entornos ricos en innovación tecnológica. Si aprender siempre ha sido un fin y un reto, hoy día enseñar en medio de dispositivos digitales, plataformas interactivas, generación masiva de información, instantaneidad en las respuestas y atractivos gráficos multimediales se ha convertido en el gran desafío por superar. Por otro lado, la transformación de los roles de estudiante y docente en medio de este contexto es otro elemento que interviene en una ecuación social cada vez más compleja. En consecuencia, la tecnología no domina al hombre a menos que al usarla este sea incapaz de preservar su identidad, costumbres, manifestaciones culturales y la capacidad de comprender el cúmulo de aspectos que permean lo que se denomina educación y cultura.
El proceso formativo involucra a muchos actores llamados a contribuir en dicho proceso y los recursos como las tecnologías, el currículo y los programas institucionales deben ser coherentes con las realidades emergentes del medio en el que se desarrolla, entendiendo que la formación tiene un carácter individual, colectivo y cultural innegable.
Necesidades económicas y conveniencias políticas
Los sectores económicos, para aumentar su productividad y poder hacer frente a la competencia, necesitan estar actualizados en cuanto a la innovación tecnológica. Por ello, las empresas utilizan la tecnología para diseñar y fabricar nuevos productos. La mayoría de las empresas grandes disponen de un departamento de investigación para diseñarlos y producirlos, teniendo muy presente la viabilidad, el lanzamiento al mercado, el proceso de producción, la planificación y el control de producción y calidad del producto, todo orientado a su beneficio económico.
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