Richelle Mead - Succubus

Здесь есть возможность читать онлайн «Richelle Mead - Succubus» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Фэнтези, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Succubus: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Succubus»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Súcubo (n.): Demonio seductor, capaz de cambiar de forma, que tienta y proporciona placeres a los mortales de sexo masculino.
Georgina Kincaid es un súcubo y la protagonista de esta historia. En apariencia es una joven veinteañera de estatura media y cabello largo, pero lleva mucho más tiempo en el mundo gracias a la inmortalidad de los seres de su condición. Un súcubo vive gracias a los años de vida que va robando a los hombres con los que se acuesta. Su misión es propagar el mal a través de la tentación carnal, pero Georgina intenta llevar una vida normal y sólo hace sus tareas de súcubo con hombres que no se verán perjudicados por ello. En otras palabras, Georgina no es feliz con su condición de súcubo y por eso trata de llevar una vida humana, con su trabajo en una librería y sus amigos humanos.

Succubus — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Succubus», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

– ¡Georgina! ¡Déjalo ya!

Unas manos me apartaron bruscamente de Seth, como si me desgarraran la carne. Grité de agonía al interrumpirse la conexión, rebelándome contra las manos que me separaban y retenían. Arañé a mi captor, necesitando resolver el enigma escondido detrás de ese beso, ansiando la culminación de mi unión con Seth… Seth.

Dejé caer las manos y parpadeé, devolviendo el mundo a su lugar. La realidad. Ya no estaba dentro de la cabeza de Seth; seguía en mi apartamento. Se apoderó de mí una sensación de estabilidad, y no me hizo falta mirar para saber que mi cuerpo había dejado de fluctuar, que mi forma volvía a ser la de una mujer bajita, delgada, con el pelo castaño ambarino. La niña que había sido hacía tiempo estaba enterrada en mi interior de nuevo, para no volver a salir jamás si yo podía evitarlo. La fuerza vital de Seth me llenaba ahora a rebosar.

– Georgina -murmuró Hugh a mi espalda, aflojando su presa sobre mis brazos-. Jesús, me habías asustado.

Al otro lado de la estancia vi a Cárter, tan desaliñado como siempre, inclinado sobre el cuerpo de Seth.

– Ay, Dios… -Me levanté de un salto y corrí hacia ellos, arrodillándome junto al ángel. Seth yacía en el suelo, pálida y empapada de sudor su piel-. Ay, Dios. Ay, Dios. Ay, Dios. ¿Está…?

– Está vivo -me dijo Cárter-. Por los pelos.

Mientras acariciaba la mejilla de Seth, mientras sentía la fina pelusa dorada y rojiza de su barba, los ojos se me anegaron de lágrimas. Su respiración era débil y entrecortada.

– No pretendía hacerlo. No pretendía robarle tanto…

– Hiciste lo que tenías que hacer. Estabas en mal estado, podrías haber muerto.

– Igual que Seth ahora…

Cárter sacudió la cabeza.

– No. No va a morir. Necesitará algún tiempo para recuperarse, pero saldrá de ésta.

Retiré la mano, temerosa de que mi contacto pudiera hacerle más daño. Al mirar en rededor, reparé en el caótico estado de mi apartamento. Tenía peor aspecto que el de Jerome. Añicos de cristal y porcelana. Mesas rotas. Las sillas y el diván volcados. La destartalada estantería hecha pedazos por fin. Aubrey, agazapada bajo la mesa de la cocina, parecía estar preguntándose qué diablos había ocurrido. Yo me preguntaba lo mismo. No había ni rastro del nefilim. ¿Qué había pasado? ¿Realmente me lo había perdido todo? ¿La batalla divina más épica del siglo, y yo me la había perdido por un beso? Cierto, un beso realmente bueno, pero aun así…

– ¿Dónde está… todo el mundo?

– Jerome ha salido a… esto… aplacar a tus vecinos.

– Eso suena muy mal.

– Práctica común. Las batallas sobrenaturales no son precisamente discretas, ¿sabes? Tendrá que borrar unas cuantas memorias, asegurarse de que nadie llame a las autoridades.

Tragué saliva, reticente a formular mi siguiente pregunta.

– ¿Qué hay… qué hay del nefilim?

Cárter me estudió largo rato, fríos y duros sus ojos grises.

– Ya lo sé, ya lo sé -dije por fin, agachando la cabeza, incapaz de sostenerle la mirada-. Nada de diez años y libertad bajo fianza, ¿verdad? Los habéis destruido.

– Hemos destruido… a uno de ellos.

Levanté la cabeza de golpe.

– ¿Qué? ¿Y el otro?

– Él ha escapado.

Él. Mis lágrimas acumuladas se derramaron ahora; no podía controlarlas. Por ti, estoy dispuesto a irme.

– ¿Cómo?

Cárter apoyó una mano en la frente de Seth, como si quisiera comprobar sus constantes vitales, antes de volverse hacia mí.

– En realidad todo ocurrió muy deprisa. Se enmascaró y se volvió invisible aprovechando la confusión, mientras nos enfrentábamos a la otra. Y sinceramente… -El ángel miró a la puerta cerrada de mi piso, primero, y luego a Hugh y a mí.

– ¿Qué? -susurré.

– No estoy… no estoy enteramente convencido de que Jerome no lo dejara escapar. No se esperaba dos. Yo tampoco, aunque debería haberlo hecho, en retrospectiva. Después de matar a la primera… -Cárter se encogió de hombros-. No lo sé. Es difícil decir qué ocurrió.

– Entonces volverá -comprendí, con una mezcla de temor y alivio al pensar en la fuga de Román-. Volverá… y no estará contento conmigo.

– No creo que eso suponga ningún problema -observó el ángel. Con delicadeza, levantó a Seth y se dirigió a mi diván patas arriba. Un momento después, el mueble se enderezó solo, sin que nadie lo tocara. Cárter depositó a Seth en él y continuó-: Se llevó una buena paliza… el otro nefilim. Lo vapuleamos de lo lindo. Me cuesta creer que le quedaran fuerzas para esconderse de nosotros; sigo esperando sentirlo de un momento a otro. Si es listo, huirá de nosotros tan deprisa y tan lejos como le sea posible ahora mismo, hasta salir de nuestro radio… del radio de cualquier inmortal… para poder bajar las defensas y descansar.

– ¿Y después qué? -preguntó Hugh.

– Está maltrecho. Tardará mucho tiempo en reponer fuerzas. Cuando lo haga, sabrá que no tiene a nadie que lo apoye para volver aquí.

– A pesar de todo podría atentar contra mí -comenté, estremeciéndome al recordar la ira de Román dirigida contra mí al final. Costaba creer que hubiéramos estado envueltos el uno en los brazos del otro, presos en las redes de la pasión, hacía menos de veinticuatro horas.

– Podría atentar contra ti -convino Cárter-. Pero no contra mí. Ni contra Jerome. No puede enfrentarse a los dos a la vez, eso seguro. Al final, fue eso lo que zanjó la cuestión. No se esperaban que cooperásemos juntos. Eso le dará que pensar antes de volver a la carga aquí, aunque tú sola no seas rival para él.

Esa idea no me inspiraba la menor tranquilidad. Pensé en Román, tan apasionado y rebelde, siempre dispuesto a manifestarse contra el sistema. Esa clase de personalidad se prestaba a la venganza. Le había engañado, había hecho el amor con él, y después lo había traicionado, provocando la aniquilación de sus planes… y de su hermana. «Gracias a Dios por mi hermana. Es lo único que tengo, la única constante en mi vida.»

Quizá esperara algún tiempo, como sugería Cárter, pero no mucho. De eso estaba segura.

– Volverá -susurré, para mí más que nada-. Algún día volverá.

Cárter me miró fijamente.

– En ese caso nos ocuparemos de él entonces.

La puerta de mi apartamento se abrió, y entró Jerome. Su aspecto era pulcro y elegante, no daba la menor impresión de haber estado enzarzado en apocalíptica lid con su propia progenie hacía unos instantes.

– ¿Todo en orden? -preguntó Cárter.

– Sí. -Los ojos del demonio se clavaron en Seth-. ¿Está vivo?

– Sí.

El ángel y el demonio cruzaron la mirada entonces, y se hizo un tenso momento de silencio palpable entre ellos.

– Qué suerte tan inesperada -murmuró finalmente Jerome-. Juraría que estaba muerto. En fin. Todos los días ocurren milagros. Supongo que ahora tendremos que borrarlo.

Me puse de pie.

– ¿De qué estáis hablando?

– Me alegra que vuelvas a estar con nosotros, Georgie. Tienes un aspecto encantador, por cierto.

Lo fulminé con la mirada, enfadada por su broma, sabiendo que era la energía de Seth lo que me prestaba ahora el glamour de súcubo.

– ¿Qué quieres decir con «borrarlo»?

– ¿Tú qué crees? No podemos permitir que salga de aquí después de todo lo que ha visto. Reduciré un poco el afecto que siente por ti, ya que estoy; es un peligro.

– ¿Qué? No. No puedes hacer eso.

Jerome suspiró, adoptando la expresión de quien lleva mucho tiempo sufriendo.

– Georgina, ¿te imaginas por lo que acaba de pasar? Hay que borrarlo. No podemos permitir que sepa de nuestra existencia.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Succubus»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Succubus» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Richelle Mead - Silver Shadows
Richelle Mead
Richelle Mead - Succubus Revealed
Richelle Mead
Richelle Mead - Bloodlines
Richelle Mead
Richelle Mead - Last Sacrifice
Richelle Mead
Richelle Mead - Succubus Shadows
Richelle Mead
Richelle Mead - Blood Promise
Richelle Mead
Richelle Mead - Vampire academy
Richelle Mead
Richelle Mead - THORN QUEEN
Richelle Mead
Richelle Mead - Succubus Heat
Richelle Mead
Richelle Mead - Succubus Dreams
Richelle Mead
Richelle Mead - Succubs on Top
Richelle Mead
Richelle Mead - Succubus Blues
Richelle Mead
Отзывы о книге «Succubus»

Обсуждение, отзывы о книге «Succubus» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x