– Lo que me hizo, fuera lo que fuera -dijo ella-, forma parte del pasado.
Doyle asintió.
– Ya pasó -dijo él.
– Esa época pasó.
Se miraron el uno al otro. Doyle levantó la cuchara y sorbió un poco de sopa.
– ¿Y qué época toca ahora? -dijo él.
– Mi hermana está embarazada. Quiero saber qué tengo que hacer.
– Ponla sobre aviso.
– Ya lo he hecho. No me cree.
Doyle agitó la cabeza, mirando la mesa.
– No lo hagas.
– ¿Qué más puedo hacer?
– Aléjate. Vete. No es asunto tuyo.
– No puedo irme.
– No puedes detenerlo.
– Sí que puedo. Tú lo sabes. Los dos lo sabemos. Sí que puedo detenerlo.
Doyle volvió a agitar la cabeza.
– Te arruinarás la vida.
Envolvió el mango de la cuchara con la mano y lo dobló, nervioso, arrancándose la piel de los nudillos y convirtiéndola en cortes rojos de piel fragmentada. Empezó a comerse la sopa. Maureen, decepcionada, lo observaba. A ella le hubiera gustado que él hubiera dicho que sí, que hubiera hecho sugerencias o incluso que se hubiera ofrecido a ayudarla.
– Las cosas nunca se acaban, ¿verdad? -dijo ella.
– No -dijo Doyle, y masticó un picatoste.
Vik esperó toda la noche. Se quedó sentado en un taburete, observando la puerta durante cuatro horas, fingiendo hablar con Shan sobre Gram Parsons y la alienación del Motherwell. Cada vez que se abría la puerta, el corazón le daba un vuelco. Esperó y esperó hasta que los camareros gritaron que era la hora de cerrar, pero Maureen no apareció.
Quiero expresar mi gratitud al Departamento de Servicios de Información y Prensa de la Policía de Strathclyde, y en especial al comisario Iain Gordon, por su ayuda en el proceso de investigación de este libro; a Philip Considine por sus consejos técnicos y su apoyo; y a Gerry Considine, que nos matará a los dos si no le menciono. Asimismo, muchas gracias de todo corazón a Rachel Calder, Katrina Whone y, por supuesto, a mi madre, por su apoyo incondicional. Úrsula, hasta pronto, amiga. Finalmente, Stephen Evans se merece un agradecimiento especial por razones que no son de vuestra incumbencia.
Denise Mina nació en Glasgow en 1966. Debido al trabajo como ingeniero de su padre, la familia le siguió por toda Europa, cuando el boom del petróleo en el Mar del Norte en los años 70. En dieciocho años se trasladaron veinte veces, desde París a la Haya, a Londres, a Escocia y a Bergen. Mina dejó la escuela a los dieciséis años e hizo toda serie de trabajos mal pagados: en una empresa cárnica, en un bar, pinche y cocinero. Finalmente trabajo como enfermera auxiliar para cuidar pacientes terminales en un geriátrico. A los 20 años aprobó los exámenes para estudiar Leyes en la Universidad de Glasgow. Fue para su tesis posgrado para la Universidad de Strathclyde cuando investigó sobre las enfermedades mentales de las mujeres delincuentes, enseñando criminología y derecho penal mientras tanto.
Durante este tiempo escribió su novela Garnethill , que ganó el premio de la Asociación de Escritores del Crimen John Creasy Dagger. Es la primera de una trilogía completada con Exile y Resolution . Posteriormente escribió una cuarta novela Sanctum y en el 2005 The field of blood (Campo de sangre) con la que comenzó una serie de cinco libros sobre la vida de una periodista Paddy Meehan.
También ha escrito comics y durante un año escribió Hellblazer una serie de John Constantine para Vértigo . Publicó una novela gráfica fuera de serie sobre una oleada de violencia llamada A Sickness in the family .
En el 2006 escribió su primera obra teatral, Ida Tamson , una adaptación de una historia corta que fue representada en una serie durante cinco noches en Evening Times. Además escribe historias cortas publicadas en diferentes colecciones, historias para la BBC, Radio 4 y contribuye en algunos programas de TV y radio. Actualmente está escribiendo una adaptación de la obra Ida Tamson para el cine y varios proyectos más.
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