Iain Banks - Aire muerto

Здесь есть возможность читать онлайн «Iain Banks - Aire muerto» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Город: Barcelona, Год выпуска: 2004, ISBN: 2004, Издательство: Mondadori, Жанр: Триллер, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Aire muerto: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Aire muerto»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Ken McNutt es un locutor de radio londinense que se fragua enemistades por doquier, debido a la insaciable sátira social y política que despliega a través de las ondas. En una de las muchas fiestas de la alta sociedad a las que asiste conoce a Celia, una mujer misteriosa y atractiva que le relata, entre otras cosas, un accidente que la convirtió para siempre en dos personas distintas. Poco después, se entera de que ella es una mujer casada con un mafioso, y a partir de ese momento su vida entera en una vorágine de aventuras y peligros.

Aire muerto — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Aire muerto», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Era una mujer que luchaba por su vida y la de su amante, pero no se conformaba solo con el resultado, parecía decidida a cumplir la misión con audacia, virtuosismo y estilo. En la vida había visto yo una actuación con más recursos y coraje, ni en persona, ni en escena, ni en la pantalla. Incluso si todo acababa horrible, dolorosa y letalmente mal, al menos podría sufrir y morir sabiendo que había estado en presencia de un genio.

Celia se secó los ojos con una mano, luego se sacó un pañuelo de un bolsillo de los vaqueros y se dio unos toquecitos en la nariz y las mejillas. Se sorbió la nariz y guardó el pañuelo. Se enderezó.

—No quiero dinero. Y no diré nada, ni a la prensa ni a la policía ni a nadie. Nunca lo he hecho y nunca lo haré. Pero quiero que luego me dejes en paz. Quiero vivir mi vida. Tú vive la tuya. Que yo viviré la mía. Y no debe ocurrirle nada a nadie de mi familia o allegados. —Alzó la barbilla frente a Merrial cuando lo dijo, como desafiándolo a objetar algo.

Merrial asintió; luego, en voz baja, contestó:

—Me parece justo. —Gesticuló tímidamente con las manos—. Lamento que haya tenido que acabar así, Celia.

—Yo siento que haya tenido que ser tan poco digno, delante de Kaj y esos tipos y —señaló distraídamente en mi dirección— ese pobre payaso.

Merrial me miró como si se hubiera olvidado de mi presencia. Suspiró.

—Pensé que… —empezó a decir. Luego se encogió de hombros. Me atravesó con una mirada que me hizo encogerme—. Una sola palabra en el programa sobre esto, señor Nott, una palabra a cualquiera, amigo, familia, policía o público, y me aseguraré de que muera lentamente, ¿entendido?

Tragué saliva, asentí. No me atrevía a decir nada. El capullo que hay en mí con el pulgar aparentemente pegado con Superglue al botón de Autodestrucción quería decir algo del tipo: «Sí, sí, sí, puta omertà », o «Moriré de una lenta agonía, señor pez gordo, pero su mujer se la acaba de pegar y los dos lo sabemos, capullo, y estas amenazas de macho para compensarlo no convencen a nadie…». Aunque al final, bajo aquella mirada, tuve que rendirme y graznar:

—Sí. Sí, entendido. Nada. A nadie.

Merrial siguió mirándome un poco más, luego llamó con un gesto de la cabeza a los tipos que me custodiaban.

—Dadle sus cosas y devolvedlo al lugar donde lo encontrasteis.

—¿En la caja, señor M.? —preguntó el tipo que me había pegado.

Merrial pareció molestarse.

—No, en la puñetera caja, no. En la parte de atrás de la furgoneta; tapadle los ojos, con eso bastará.

Pensé: ¡Sí…! Pero un poco antes de tiempo. Kaj pasó al lado de Celia, le habló al oído a su jefe, entre murmullos. Merrial sonrió con esa sonrisa suya de labios tan finos y dijo muy tranquilo:

—Muy bien. Uno pequeño.

Luego, mientras yo pensaba «¡No, no, no! ¡Ya estaba! ¡Esto no tocaba!», Merrial miró a Celia, suspiró y dijo:

—Será mejor que mires para otro lado.

Celia puso los ojos en blanco y siguió el consejo.

Kaj se colocó delante de mí.

—Esto, por cagar en mi lavabo —dijo.

Tuve el tiempo justo para pensar: Ahora sí que parece sueco, el hijo de puta; luego me golpeó tan fuerte en la cara que no me desperté hasta que estaba otra vez en la parte de atrás de la Astramax, con los ojos tapados y maniatado, pero sin más restricciones. La cabeza y las pelotas me dolían lo indecible, me sangraba la nariz, tenía los calzoncillos llenos de mierda fría y me estaba congelando; una cortante brisa invernal se colaba en la furgoneta por las ventanillas abiertas de la parte delantera.

No culpé a los chicos; apestaba.

13. EL VEREDICTO ESCOCÉS

—¿Qué coño te ha pasado?

—Me he comido una puerta.

—… Seguro. ¿Con alguna escalera de por medio?

—Exacto; me comí la puerta y después me caí por las escaleras.

—¿Y luego?

—Luego alguien me dio como para sacarme el hígado por la boca, Craig.

—Les ha tenido que llevar un buen rato. ¿Trabajaban por turnos?

—… Vaya, eso debe de escocer.

—Philip, aunque viviera mil años, «escozor» es una palabra que nunca llegaría a relacionar con lo que tengo en la cara.

—Bien, el cerebro y la lengua todavía te funcionan. Debbie quiere vernos después del programa y el primer disco es el nuevo tema de Addicta en el que canta Jo… No, no despiertas más compasión porque tengas un ojo morado. Buen intento, eso sí.

—Oh, Dios mío Todopoderoso, ven aquí, Kennit, necesitas que alguien se ocupe de ti.

—La hostia, colega, ¡cuántos colorines tenéis los blancos!

Desconocido:

—¿Sí?

—No olvides borrar las últimas llamadas recibidas y hechas desde tu móvil, por si acaso. Aquí, ya me he encargado yo.

—Ya lo he hecho. —También había destruido la tarjeta con el código incriminador—. Aunque ahora tendré que borrar esta, claro. ¿Celia?

—¿Qué, Kenneth?

—Gracias. Estuviste brillante. Me has salvado la vida.

—Ha sido un placer.

—Te quiero.

—¿Todavía? ¿Estás seguro?

—Lo estoy. De verdad.

—Bueno. Gracias, Kenneth.

—… Y ahora, ¿qué?

—Tengo que pagar a nuestra antigua doncella para compensarla por el despido.

—No me refería a eso.

—Lo sé.

—¿Entonces…?

—Entonces… bueno, a esperar.

—¿El qué?

—¿Un paquete, una llamada?

—Así que te veré pronto.

—Te oigo sonreír cuando lo dices. Sí.

—Idem de ídem, nena. Y después, ¿volveré a verte pronto?

—Supongo. Pero sabes que no volverá a ser lo mismo, ¿verdad? Nunca podría ser igual.

—Lo sé. Pero quizá pueda ser mejor.

—John ha iniciado los trámites del divorcio. Ahora pasa la mayor parte del tiempo en Amsterdam.

—Entonces, ¿podremos quedar pronto?

—Tengo que ir con sumo cuidado, pero eso espero. Tengo que dejarte.

—Lo siento, Ceel. Siento habernos metido en este lío.

—Al final ha salido algo bueno de todo el asunto. No vuelvas a hacerlo nunca más.

—Te…

—Tengo que irme, amor.

—… lo prometo. Oye, espera, ¿qué has dicho?

Existe un veredicto, por lo que yo sé, exclusivo del sistema legal escocés y que se ha mantenido independiente del derecho inglés durante los tres siglos de plena integración con el resto del Reino Unido. Se llama No Probado.

Significa que el tribunal no llega a declarar inocente al acusado, sino que la fiscalía sencillamente no ha logrado probar el caso. Es un veredicto curioso porque sales del juicio siendo un hombre o una mujer libre, sin expediente criminal (bueno, a menos que tengas delitos anteriores, claro), pero la gente —amistades, familia y comunidad en general— quizá lo recuerden y las implicaciones de ese «ni una cosa ni la otra» muy posiblemente te acompañen lo que te quede de vida.

Se han dado pasos para intentar eliminarlo, para adoptar la opción binaria entre culpable o inocente, pero creo que es un error. Si yo estuviera en un jurado nunca aceptaría un veredicto de No Probado para alguien a quien considerara culpable, pero admitiría un No Probado para alguien a quien, de no existir dicha opción, declararía inocente y de quien pensara que debe ser castigado más allá de las implicaciones de ese discutible veredicto. Porque eso es lo que es: un semicastigo, una especie de advertencia, una libertad condicional que, sorprendentemente, otorga el jurado, no el juez. Creo que solo por eso vale la pena conservarlo.

Llevo muchos meses preguntándome si ese fue el veredicto que dictó John Merrial en el tribunal personal de su cabeza, si seguía sospechando que había algo más, relacionado solo conmigo o incluso conmigo y con Celia.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Aire muerto»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Aire muerto» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Iain Banks - Matter
Iain Banks
Iain Banks - A barlovento
Iain Banks
Iain Banks - Inversiones
Iain Banks
Iain Banks - El jugador
Iain Banks
Iain Banks - Pensad en Flebas
Iain Banks
Iain Banks - Complicità
Iain Banks
Iain Banks - The Algebraist
Iain Banks
Отзывы о книге «Aire muerto»

Обсуждение, отзывы о книге «Aire muerto» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x