Jodi Compton - Indicio de culpa

Здесь есть возможность читать онлайн «Jodi Compton - Indicio de culpa» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Триллер, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Indicio de culpa: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Indicio de culpa»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Sarah Pribek, una detective de Mineápolis especializada en desapariciones, protege la identidad de una amiga suya, Genevieve. Ambas persiguieron, encontraron y mataron a Royce Stewart, violador y asesino de la hija de Genevieve, en una trama en la que se vio involucrado el marido de Sarah, que se encuentra en la carcel. Nadie del departamento de policía entiende el extraño proceder de la detective, que está protegiendo a una criminal, y un inspector llega a la ciudad para investigarla… Una historia donde las cosas no tienen las motivaciones correctas, o al menos las que se presume que deberian ser.

Indicio de culpa — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Indicio de culpa», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

– Estaba solo y le resultaba muy difícil criar cinco hijos -repitió-. ¿Sabe una cosa? Cuando hablé con el agente Fredericks, no se interesó por esos detalles tan personales.

– Cada cual aborda el trabajo a su manera -repliqué, empezando a dibujar en mi bloc de notas-. Aidan ya se había escapado otra vez. Hábleme de ello.

– Eso ocurrió muy al principio -dijo Benjamín tras un leve carraspeo-. Creo que no es infrecuente que los niños a quienes se manda lejos de casa reaccionen así. Escapan porque no tienen previsión de futuro. Creen que si llegan físicamente a su casa, todo saldrá bien. «Si me presento en casa, me dejarán quedar», eso es lo que Aidan debió de pensar.

– Pero lo mandaron de vuelta a la granja, ¿no?

– Sí.

– ¿Intentó escaparse otra vez? -inquirí.

– No -respondió Benjamin-. Cuando regresó de Minnesota, pareció acostumbrarse a la granja. Nuestra relación no era íntima, pero sí cordial. Si me ha llamado con la esperanza de que le contara alguna pelea o conflicto que motivaran su fuga, no los hubo.

Mi dibujo se había convertido en una sinuosa carretera. Cuando colgué el teléfono, dando por terminada la conversación con Pete Benjamin, añadí la figura de un caminante en la distancia, en un cruce de caminos, pero, aparte de eso, no supe qué más poner. ¿Un horizonte urbano de altos edificios? ¿Un océano y una puesta de sol? ¿Una cárcel?

A través de las bases de datos a las que tenía acceso, comprobé que Aidan Hennessy no había sido arrestado nunca. Ni tan siquiera constaba que hubiera cometido ninguna de las típicas faltas de desacato a la autoridad propias de los jóvenes, como andar por la calle en horas no permitidas a un menor, que no están penadas con cárcel pero que lo habrían calificado de «problemático» y lo habrían puesto al cargo de los servicios sociales juveniles.

Aquello podía significar dos cosas. Una: que Aidan Hennessy era de esos escasos chicos fugados que trabajaba y podía mantenerse sin necesidad de transgredir la ley. Dos: que se mantenía gracias a los pequeños delitos callejeros que cometen los chicos que se escapan de casa, pero que era listo y había tenido la suerte de que todavía no lo hubiesen arrestado. O tres: que vivía a costa de una mujer.

O cuatro: que estaba muerto. Por el bien de Marlinchen, ésta última era una posibilidad que no quise tomar en consideración.

Aquel día, antes de marcharme, fui a ver a Prewitt. Me había llevado un buen rato pero, finalmente, había entendido por qué Van Noord me había dicho el día anterior que tuviera conectados el móvil y el busca para que supieran dónde encontrarme.

Cuando llegué, Prewitt estaba charlando con un agente de Pesca y Parques Naturales, pero me aposté ante su puerta y me vio.

– Entre, detective Pribek -indicó mientras el agente salía. Cuando estuvimos a solas, volvió a tutearme como hacía en privado-. No esperaba verte hoy. ¿Qué te ha traído hasta aquí?

– Quería disculparme por lo del otro día, por haber tenido el teléfono descolgado… -dije, cruzando el umbral-.

Tuve una infección de oído. Lo sabía, ¿verdad?

– Claro -respondió-. Espero que hoy estés mejor.

– Sí, gracias -dije. Luego, un tanto incómoda, añadí-: Teniente, eso de enviar al detective Van Noord a mi casa, ¿fue por lo de Gray Diaz?

Esperaba que Prewitt se mostrase perplejo y que lo negara rotundamente.

– Sí -respondió.

Mi gozo en un pozo.

– No he consultado tu expediente personal, pero sé que eres de las que nunca coge una baja por enfermedad -dijo Prewitt-. Entonces llega Gray Diaz para hablar contigo sobre tu implicación en la muerte de Royce Stewart y sales de la entrevista pálida como la cera y le dices a Van Noord que estás enferma y que te marchas. Al día siguiente, no podemos contactar contigo. -Hizo una pausa para sus palabras calaran-. La cosa no pintaba bien, ¿lo entiendes, verdad?

– ¿Y de veras llegó a pensar que me había marchado de la ciudad? -pregunté.

– Lo único que quería era confirmar tu paradero -dijo en tono conciliador-. La cuestión es que no se te acusa de nada y, mientras eso no ocurra, tu situación aquí seguirá siendo la misma de siempre. Nadie ha sugerido que debas ser apartada del servicio.

– Eso ya lo sé.

– Lo que quiero decir es que si aquí nadie habla de la investigación de Gray Diaz, quizá no sería conveniente que fueses tú la primera en sacar el tema a relucir.

– No lo he hecho.

– ¿Cómo que no? Acabas de entrar en mi oficina y ya lo has mencionado. No he sido yo quien ha ido a verte -explicó- y, por lo que respecta a mi decisión de enviar a Van Noord a tu casa, debo decirte que lo sucedido me tenía algo preocupado y obré en consecuencia. Mi curiosidad quedó satisfecha y, por mi parte, ahí se acabó todo.

– No es que ponga en tela de juicio sus decisiones, teniente, pero tenga una cosa por segura: no voy a escaparme de la ciudad en plena noche. No, lo que intentaba decir es otra cosa. -Tragué saliva-. Yo no maté a Royce Stewart.

– No sabes lo mucho que me alegra oírlo -dijo Prewitt en tono amable- ¿Algo más?

– No -respondí. Notaba un pequeño temblor en el pecho a causa de la contundencia con que me había expresado.

– Bien, entonces te veré mañana.

Cuando ya había llegado a la puerta, hice una pausa y me volví.

– Otra cuestión -dije-. Ese médico sin licencia sobre el que me pidió que investigara… He hablado con mis confidentes y no me han proporcionado ninguna pista -añadí, fingiendo despreocupación-. Me parece que esos rumores son del todo infundados.

Capítulo 13

Un año atrás, después del accidente en Blue Earth, mi marido estuvo en paradero desconocido durante siete días. En mis esfuerzos por dar con él, llegué hasta el fondo de mis conocimientos profesionales sobre la labor de búsqueda de personas desaparecidas. Fui a ver a su familia y hablé con ellos. Además, por ser su esposa, tuve acceso a todas las cuentas de Shiloh, a sus documentos y a su domicilio. Todo fue inútil. Era como si la tierra se lo hubiese tragado.

En el caso de Aidan Hennessy, me encontraba en la situación opuesta. Debería haber sido muy fácil encontrarlo. Aidan era un menor fugado de casa, no un fugitivo de la justicia. Cuanto más tiempo pasara en la calle, más probabilidades había de que lo detuvieran por vagancia o por pequeños hurtos. En resumen, no debería haber resultado tan difícil localizarlo.

Sin embargo, había dedicado tres días de trabajo a buscar en las diversas bases de datos de los cuerpos de seguridad a las que tenía acceso, sin el menor resultado. El agente Fredericks me había enviado por ordenador la foto del muchacho del anuario escolar del curso anterior, pero esto no podía considerarse un progreso. A menos que Aidan Hennessy cayera a un canal de desagüe cerca de donde yo estuviese casualmente, no creía que fuese a encontrarlo.

Fue esta frustración lo que me llevó, mi siguiente día libre, a la escuela elemental donde todos los chicos Hennessy habían recibido su educación primaria, y a la que todavía asistía Donal.

En una breve conversación telefónica que habíamos mantenido aquella misma mañana, Marlinchen había mencionado a su maestra de quinto curso, la señora Hansen. Ésta había dado clases también a Aidan, aunque no el mismo año, pues el chico había tenido que repetir cuarto curso. Según mis cálculos, debía de haber sido la última maestra de Aidan Hennessy en Minnesota y seguramente lo recordaría.

La escuela no impresionaba, teniendo en cuenta la relativa riqueza del barrio en el que se encontraba. Era un conjunto de edificios de ladrillo rojo de una planta. Los chiquillos se arremolinaban en torno a los columpios del patio; era la hora del almuerzo.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Indicio de culpa»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Indicio de culpa» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Ivy Compton-Burnett - The Last and the First
Ivy Compton-Burnett
Ivy Compton-Burnett - Elders and Betters
Ivy Compton-Burnett
Ivy Compton-Burnett - A God and His Gifts
Ivy Compton-Burnett
Ivy Compton-Burnett - A Family and a Fortune
Ivy Compton-Burnett
Jodi Compton - Hailey's War
Jodi Compton
Jodi Compton - 37 horas
Jodi Compton
Jodi Compton - The 37th Hour
Jodi Compton
Jodi Thomas - Indigo Lake
Jodi Thomas
Отзывы о книге «Indicio de culpa»

Обсуждение, отзывы о книге «Indicio de culpa» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.