Boris Vian - La espuma de los días

Здесь есть возможность читать онлайн «Boris Vian - La espuma de los días» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

La espuma de los días: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «La espuma de los días»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

A medio camino entre la fantasía surreal y la novela, La espuma de los días es un relato brillante y cargado de imaginación que narra dos historias de amor paralelas y el final de los sueños y la inocencia. Envueltos en las nubes irreales de su amor, los protagonistas dan la espalda al mundo real, que no obstante, no tardará en llegar a buscarles. Y las consecuencias de la exposición a la frialdad de la realidad sobre su amor no tardarán en salir a la luz.
Repleta de fantasía y humor, página tras página La espuma de los días es una novela amena y profunda al tiempo, cargada de connotaciones que trascienden a su, en principio, ingenua pulsión. Está escrita con la brillantez de la fantasía y la inspiración, de manera efectiva y divertida. Así que no veo razón para no leerla.

La espuma de los días — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «La espuma de los días», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Los mozos de cuerda se detuvieron junto a una gran fosa; se pusieron a balancear el ataúd de Chloé cantando A la salade y apretaron el disparador de un mecanismo. Se abrió la tapa y algo cayó en la fosa con un gran crujido; el segundo mozo cayó al suelo medio estrangulado, porque la correa no se había desprendido lo suficientemente deprisa de su cuello. Colin y Nicolás llegaron corriendo. Isis venía, tropezando, detrás. Entonces el Monapillo y el Vertiguero, ataviados con viejos delantales llenos de manchas de aceite, surgieron de súbito de detrás de un túmulo y se pusieron a aullar como lobos, arrojando tierra y piedras en la fosa.

Colin estaba postrado de rodillas. Tenía el rostro entre las manos. Las piedras hacían un ruido seco al caer, y el Vertiguero, el Monapillo y los dos mozos se cogieron de las manos y dieron una vuelta alrededor de la fosa; luego, de repente, se marcharon hacia el sendero y desaparecieron bailando la farandola. El Vertiguero soplaba en una enorme trompa, cuyos sonidos roncos vibraban en el aire muerto.

La tierra se iba desprendiendo poco a poco y, al cabo de dos o tres minutos, el cuerpo de Chloé había desaparecido completamente.

67

El ratón gris de los bigotes negros hizo un último esfuerzo y consiguió pasar. Detrás de él, el techo se juntó con el suelo y surgieron largos gusanos que se retorcían lentamente por los intersticios de la sutura. El ratoncillo saltó a toda prisa a través del pasillo oscuro de la entrada cuyas paredes se aproximaban temblando una a otra, y logró salir por debajo de la puerta. Llegó a la escalera y la bajó; ya en la acera, se detuvo. Titubeó un instante, se orientó y se puso en camino en dirección al cementerio.

68

– En realidad -dijo el gato-, el asunto no me interesa demasiado.

– Te equivocas -dijo el ratón-. Todavía soy joven y, hasta el último momento, he estado bien alimentado.

– Pero yo también estoy bien alimentado -dijo el gato-, y no tengo ningunas ganas de suicidarme; esa es la razón por la que todo esto me parece anormal.

– Es que tú no le has visto -dijo el ratón.

– ¿Qué hace? -preguntó el gato.

– No tenía demasiadas ganas de saberlo. Hacía calor y todos sus pelos estaban bien esponjosos.

– Se queda en la orilla del agua -dijo el ratón-, espera y, cuando es la hora, echa a andar por la plancha y se para en el medio. Ve algo.

No puede ver gran cosa -dijo el gato-. Un nenúfar, tal vez.

– Sí -dijo el ratón-, espera a que suba para matarlo.

– Eso es una idiotez -dijo el gato-. No tiene ningún interés.

– Cuando ha pasado la hora -continuó el ratón- vuelve a la orilla y mira la foto.

– ¿No come nunca? -preguntó el gato.

– No -respondió el ratón-. Se está quedando muy débil y yo no puedo soportarlo. Un día cualquiera va a dar un traspiés en esa plancha grande…

– ¿Y a ti qué te importa? -preguntó el gato-o ¿Qué pasa?, ¿es desgraciado?

– No es desgraciado -dijo el ratón-, sino que tiene una pena muy grande. Y eso es lo que no puedo soportar. Además, se va a caer al agua, se asoma demasiado.

– Bueno -dijo el gato-, siendo así, estoy dispuesto a hacerte ese favor, aunque no sé por qué digo «siendo así» cuando no comprendo nada en absoluto.

– Eres muy bueno -dijo el ratón.

– Mete la cabeza en mi boca -dijo el gato- y espera.

– ¿Habré de esperar mucho? -preguntó el ratón.

– El tiempo que tarde alguien en pisarme la cola -dijo el gato-; me hace falta un reflejo rápido. Pero yo la dejaré extendida, no tengas miedo.

El ratón separó las mandíbulas del gato y metió del todo la cabeza entre los agudos dientes. La retiró casi inmediatamente.

– Dime, ¿has comido tiburón esta mañana? -dijo el ratón.

– Escucha -dijo el gato-, si no te gusta esto, te puedes largar. A mí este asunto me carga. Te las tendrás que arreglar tú solo.

Parecía enojado.

– No te enfades -dijo el ratón.

Cerró sus ojillos negros y volvió a colocar la cabeza. El gato dejó caer con precaución sus caninos acerados sobre el cuello suave y gris. Los bigotes negros del ratón se confundían con los suyos. Desenroscó su espeso rabo y lo dejó arrastrar por la acera.

Llegaban, cantando, once niñas ciegas del orfelinato de Julio el Apostólico.

Memphis, 8 de marzo de 1946

Davenport, 10 de marzo de 1946

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «La espuma de los días»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «La espuma de los días» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «La espuma de los días»

Обсуждение, отзывы о книге «La espuma de los días» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x