Elías Canetti - La Provincia Del Hombre

Здесь есть возможность читать онлайн «Elías Canetti - La Provincia Del Hombre» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

La Provincia Del Hombre: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «La Provincia Del Hombre»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

No sirve de nada; uno puede cantarse coros a sí mismo, admirar a caníbales, estar doscientos años bajando por el tronco de un árbol al que antes había trepado; uno puede encerrar al mes como a un loco, en inofensivas cruzadas ir de peregrinación a Palestina con toda una quincallería en el cuerpo, escuchar a Buda, amansar a Mahoma, creer en Cristo, vigilar un capullo, pintar una flor, malograr la aparición de una fruta; uno puede también ir detrás del sol, así que éste se dobla; enseñar a los perros a maullar, a los gatos a ladrar, devolverle todos los dientes a un centenario, cosechar bosques, regar calvas, castrar vacas, ordeñar bueyes; uno puede hacerlo todo con excesiva facilidad (termina uno tan rápidamente con todo), aprender la lengua del hombre de Neanderthal, cortar los brazos de Shiva, quitar de las cabezas de Brahma los Vedas que están anticuados, vestir los Vedas desnudos; impedir que en los cielos de Dios canten los coros de ángeles, espolear a Lao-Tse; incitar a Confucio a que asesine a su padre, arrebatarle a Sócrates la copa de cicuta; quitarle de la boca la inmortalidad; uno puede…, pero no sirve de nada, no hay nada que sirva para nada, no hay qué hacer, no hay más pensamiento que éste: ¿cuándo se dejará de asesinar?

La Provincia Del Hombre — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «La Provincia Del Hombre», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

A quien hemos visto dormir, ya no le podremos odiar nunca.

El hombre está enamorado de sus armas. ¿Qué remedio tiene esto? Las armas deberían ser de tal modo que, con frecuencia y de una forma totalmente inesperada, se volvieran contra el que las usa. El miedo que provocan las armas es demasiado unilateral. No basta con que el enemigo actúe con medios iguales. El arma misma debería tener una vida antojadiza e imprevisible y los hombres deberían tener más miedo al peligro que se encuentra en su mano que al enemigo.

De todas las religiones del hombre la guerra es la más tenaz; pero también ella puede desaparecer.

Si tuvierais que batiros desnudos os resultaría más difícil la carnicería. Los asesinos uniformes.

La fe en Dios tiene algo en sí que pesa mucho: uno cree en la existencia de un ser al que no se puede matar, ni siquiera empleando toda nuestra maldad.

En la oscuridad las palabras pesan doble.

Hoy en día ya o es verdad que los monos estén más cerca del hombre que otros animales. Durante mucho tiempo puede que no nos hayamos distinguido mucho de ellos; entonces eran parientes cercanos nuestros; hoy en día, un sinnúmero de transformaciones nos han alejado tanto de ellos que no tenemos menos de pájaro que de mono.

Para comprender de qué modo hemos llegado a ser hombres, lo que, sin duda, habría que investigar en primer lugar serían las condiciones imitativas de los monos. Aquí los experimentos tendrían un sentido muy especial. Tendríamos que poner los monos mucho tiempo con animales a los que hubieran podido conocer antes, y registrar cuidadosamente de qué manera su conducta se deja influir por la de estos animales. Tendríamos que ir cambiando los animales de su entorno siguiendo un orden cada vez distinto. De vez en cuando, después de estas impresiones, que serían fuertes, deberíamos dejar a los animales abandonados totalmente a merced de sí mismos. Con muchos intentos de este tipo, el concepto vacío de imitación cobraría un cierto contenido y tal vez se llegaría a la conclusión de que lo que estaba en juego era una transformación, no únicamente una “adaptación”, y que la “adaptación” era simplemente el resultado de torpes transformaciones conseguidas sólo a medias.

En el hombre, donde mejor se pueden estudiar estos procesos es en el mito y en el drama. El sueño, en el que estuvieron siempre, ofrece mucha menos precisión y permite interpretaciones arbitrarias. El mito no sólo es más bello sino que para los fines de una investigación de este tipo es también más útil porque permanece constante. Su fluidez es una fluidez interna, no se le escapa a uno de entre las manos. Allí donde tiene lugar regresa una y otra vez de la misma manera. Es lo más estable que los hombres son capaces de producir; no hay instrumento que a lo largo de milenios haya permanecido tan idéntico a sí mismo como algunos mitos. Su carácter sagrado los protege, su representación los eterniza, y el que sea capaz de llenar al hombre con un mito ha conseguido más que el más osado de los inventores.

De todas las posibilidades que el hombre tiene de hacer un resumen de sí mismo el drama es la menos engañosa.

Siempre que a los ingleses les van mal las cosas, me entra una gran admiración por su Parlamento. Es como un alma hecha de luces y sonidos, un modelo delegado en el que, ante los ojos de todos, tiene lugar lo que de otro modo permanecería secreto. Además de la libertad de la que están hablando siempre, los hombres han conseguido aquí una libertad desconocida: la de contar en público pecados políticos y ser absueltos de ellos por una instancia terrena. Aquí existe una posibilidad de atacar a los poderosos como no se encuentra en ninguna otra parte. No por esto son menos poderosos; de sus decisiones pende realmente todo; es cierto que tienen la seguridad propia de su condición, pero no el engreimiento, porque el Parlamento les quita del todo las ganas de tenerlo. Seiscientos ambiciosos se vigilan unos a otros en el más mínimo detalle; las debilidades no pueden quedan ocultas; los aspectos positivos se toman en cuenta mientras lo son. Todo ocurre a la vista de todo el mundo. A uno le están citando continuamente. Pero, en medio del trajín diario, uno puede estar al margen y avisar de los peligros a los demás. Aquí, el profeta, con sólo que tenga suficiente paciencia, puede esperar. Aprende a expresarse de manera que el mundo le entienda. La primera condición de eficacia de las manifestaciones que se hacen aquí es su claridad. Y por muy enmarañado que esté el verdadero juego por conseguir el poder, de puertas afuera lo que hay son exigencias y empeños perfectamente delimitados.

No hay nada más curioso que este pueblo, la forma como resuelve de un modo ritual, deportivo, sus asuntos más importantes y cómo no se sale de estos modos ni aun cuando está con el agua al cuello.

La novela no debe tener prisa. Antes, incluso la prisa podía pertenecer a su esfera; ahora la ha tomado el cine. Comparada con el film, la novela apresurada se quedará siempre corta. La novela, como criatura de épocas más tranquilas, puede que aporte algo de su vieja calma a nuestro moderno apresuramiento. A mucha gente podría servirles de cámara lenta; podría incitarles a la perseverancia; podría sustituir las vacías meditaciones de sus cultos.

Tiene el ingenio de su maldad, la falta de memoria de sus años, la limitación de su sexo y la brutalidad de su profesión: un gran general.

Odio la eterna disposición para la verdad, la verdad como costumbre, la verdad por obligación. Que la verdad sea una tormenta y que, una vez ha limpiado el aire, pase. La verdad tiene que caer como un rayo, de otro modo no tiene efecto. Quien la conoce debe temerla. La verdad no debe convertirse nunca en el perro del hombre; ¡ay de aquel que la llama con un silbido! No hay que llevarla atada de una correa, no hay que llevarla en la boca. No hay que darle de comer, no hay que medirla; hay que dejarla que crezca en su terrible paz. Hasta Dios se ha ocupado de un modo demasiado confidencial de la verdad, y ha muerto asfixiado en ella.

El hombre tiene la eternidad que le dé el ocuparse de lo eterno… si no se ahoga en esta ocupación.

Los animales no sospechan que nosotros les damos nombres. O lo sospechan, y entonces es por esto por lo que nos temen.

Se muere con excesiva facilidad. Habría que morir de un modo mucho más difícil.

Un país de eternidad ilimitada: hay que andar días y días para encontrar a uno que mueva levemente el dedo meñique; por lo demás, todos están sentados alrededor mudos y como estatuas egipcias.

Los ingleses no tienen escritas sus leyes, las llevan consigo a donde quiera que vayan.

En Inglaterra las palabras enflaquecen.

Tendrá que haber judíos todavía cuando el último judío haya sido eliminado.

El peligro más grande del que el hombre debe protegerse conforme va adquiriendo mayor grado de conciencia es el rápido cambio de luz bajo el cual, cada vez más, se le manifiestan las cosas y las convicciones. Todo se hace fluido; lo más fluido se hace visible; uno no termina con nada; cada muro tiene su puerta; detrás sigue habiendo algo; las mismas flores se ofrecen en colores nuevos; la calzada, dura como el granito, se reblandece hasta convertirse en barro. Uno puede haber estado deseando durante veinte años algo muy concreto y, una vez adquirido un grado mayor de conciencia, dejar de desearlo. Lo que uno encontraba feo se desenmascara en forma de múltiples y hermosas imágenes: se esfuman después de una danza leve y centelleante. Todo se hace posible; el desagrado se debilita; el juicio sobre algo se dobla como una brizna de hierba bajo el viento; los huesos se alargan hasta adquirir cualquier longitud; un pensamiento tiene tanta sangre como uno quiere; y el hombre, que ha llegado a serlo todo, es también capaz de todo.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «La Provincia Del Hombre»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «La Provincia Del Hombre» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «La Provincia Del Hombre»

Обсуждение, отзывы о книге «La Provincia Del Hombre» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x