advertidos de antemano, sus habitantes habían abandonado las aldeas y refugiándose en lo alto de la sierra o en las torres atalayas con sus mejores bienes. al enterarme de la evacuación, sentí el dolor de aquellas gentes y el pesar desarmado de mi tío abu abdalá, un emir casi sin ejército. los cristianos se adentraron en los montes sin encontrar resistencia; asolaron alquerías y aldeas; quemaron frutales; alcanzaron la costa desde el interior a la altura de bezmiliana. sobre un mapa seguía yo, hora por hora, sus avances, confuso entre la tribulación y el regocijo.
¿ atentaba aquella agresión contra todos los musulmanes, o sólo contra el poder declinante de mi padre?
el día 21 salió el sol dentro de mí: se mudaron las tornas con un giro grandioso y violento. mirando el mapa, veía la afilada mano de mi tío señalarme desniveles, pueblos, tajos. cuando los cristianos estuvieron metidos de lleno en la serranía, dentro de ese terreno rocoso, roto y perturbado de los montes de málaga, los nuestros -ah, sí, por fin lo supe: los nuestros, los mandara quien los mandara- se lanzaron sobre las huestes enemigas, las dividieron, las devastaron, las acecharon por los desfiladeros, las agotaron en las vaguadas, las aniquilaron desde las cimas. por los puertos, por las angosturas, por los barrancos, se precipitaron sobre ellas, y las sometieron a una minuciosa y triunfante matanza. acosados y acuchillados, corrieron los cristianos hasta las proximidades de málaga, la ciudad soñada por ellos, que veían por primera vez con los ojos entorpecidos por la sangre. la noche del jueves al viernes fue una noche que no olvidarán nunca. como me imagino a mi tío, vengador y magnífico, me imagino esa noche.
el terror en medio de la oscuridad, la hostigación por demonios invisibles y vociferantes, transformaron a los cristianos en enemigos de sí mismos. huían sin saber adónde, abandonándolo todo, abandonando también la vida, o la libertad en cualquier caso. las últimas noticias -y el júbilo que me proporcionaban debía disimularlo delante de mi madre y de mis visires- decían que más de dos mil cristianos, de los cuales muchos eran nobles, habían caído prisioneros; que toda la ajarquía estaba cubierta de caballos, monturas, armas y víveres; que los malagueños llaman a gritos a mi tío “el zagal”, es decir, “el valiente”. la luz que, cuando me lo refirieron, entraba por el ajimez de la alcoba no era tan limpia como mi alegría. quizá el informador entendió que mi largo silencio lo produjo el disgusto: tanto nos desconocemos, unos a otros, los hombres. “ el zagal”. abu abdalá, “el valiente”: así lo llamaré yo también de ahora en adelante.
aunque se mantenga a favor de mi padre, o quizá por eso mismo; aunque luche en un simulacro de reino, entre guadiaro y almería; aunque suponga que ese trozo de costa, cuando nos asentemos, caerá en nuestro poder. porque no sé de cierto cuál es nuestro poder.
porque sólo podré decir de verdad “nuestro” cuando mi brazo cuente con el brazo de mi tío, “el zagal”.
el rey fernando se apresuró a provisionar alhama para impedir que, apoyados en la derrota de la ajarquía, nos aprestásemos los granadinos a reconquistarla. lo cierto es que esa posibilidad se planteó en el consejo por aben comisa; pero el consejo resolvió que la política más cauta era la de mantenernos dentro de nuestros límites, y fortalecernos para lo que viniera. yque, en efecto, vino: los cristianos de murcia entraron por vera en el reino, destrozando sembrados, a principios de abril.
yfue mi madre la que vio cernerse el máximo peligro; no en las tierras más próximas a murcia, sino en almería, residencia del príncipe yaya, el hijo de ibn salim.
no pasó una semana sin que se confirmaran sus sospechas: el rey fernando iba a utilizar contra granada la misma traición que utilizó de príncipe; iba a introducir entre los nazaríes un tercer bando y una segunda discordia, más radical que la primera, entre mi padre y yo. desde vera continuaron los cristianos su ruta hacia almería, que el traidor yaya había prometido entregarles. destacamos un reducido ejército para impedir la traición. pero no lo habríamos conseguido si unas atroces y milagrosas lluvias, que decidimos atribuir a la misericordia de dios, no hubieran colaborado con nosotros. creo que, por el lado de almería, podemos momentáneamente respirar. sin embargo, tengo informes de que fernando ha situado naves en el estrecho para evitar que los prisioneros de su religión sean expedidos por mi padre, desde la alcazaba malagueña al norte de áfrica, a cambio de refuerzos. la pasada semana yo he puesto mi sello en cartas al sultán de marruecos en que le suplico que, si ha de enviar soldados, lo haga al señor de la alhambra y no al señor de málaga. yhe sufrido al sellarlas.
días atrás partió de aquí una expedición de castigo, amparada en la estela del desconcierto de la ajarquía. la mandó hamet abencerraje, y se dirigió a las tierras de alonso de aguilar, a luque y a baena. su retorno con un opulento botín hace dos días fue muy celebrado por la gente de granada; tanto que, celosa mi madre del éxito de hamet, vino anteanoche a verme.
– es imprescindible que arranques una victoria, boabdil. tu padre y tu tío se han cubierto de fama a los ojos de los granadinos.
con un pueblo no puede jugarse a calentarlo y enfriarlo. desde hace dos semanas se preguntan si han hecho bien; necesitamos persuadirlos de que eligieron al mejor. ¿ no te hierve la sangre ante la ocasión que te proporciona tu buena estrella? ¿ vamos a conformarnos con unos cuantos rebaños de bueyes o de cabras? el éxito de hamet se les olvidará a los granadinos antes de que terminen de comerse la carne del ganado; acuérdate de cómo se burlaron de tu padre por la manada de vacas que trajo de tarifa.
ayer se estudió con detalle dónde sería más cuerdo dar un golpe seguro: cuál es la zona menos defendida; qué poblaciones están sin sus alcaides, presos o muertos o heridos en la ajarquía, qué territorios conocen mejor nuestros estrategas. es la primera expedición que yo voy a mandar personalmente y, por lo tanto, he de volver rebosante de laureles y despojos. mi madre me lo exige, según ella en nombre de granada.
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