– He visto a muchos rusos en la ciudad -dijo Kit, esperando que le respondiera que se ocupara de sus asuntos, pero al parecer Swome también había estado dándole vueltas a los otzovistas.
– Supongo que se refiere a esos bolchis antileninistas. Sí, vaya que sí. Con su resuelta obcecación por la señorita Halfcourt y sus habili__TINO está por encima de la política internacional.dades tetradimensionales, parecen dispuestos a pasar por alto todos los riesgos seculares, sobre todo los que puede correr la reciente Entente Anglo-Rusa. Por consiguiente, hemos tenido que recurrir a ciertas actividades de distracción, aunque en teoría se supone que el CRE
»Uno debe andarse siempre con cuidado. Estas almas tan espiri__ción antes de convertirse en la Ojrana… Y lo que importa en realidad, sean materialistas o espiritualistas, es que todos son unos malditos tirabombas, ¿no es así? Bastante fáciles de manejar, claro, bien mirado es casi una ventaja para la Entente, basta dejar caer una palabra en el oído apropiado y que se salve el bolchi que pueda.tuales no siempre son lo que parecen. A menudo resultan ser menos metafísicos de lo que uno esperaría, de hecho, los hay tan apegados al mundo sólido que uno empieza a sentirse como un místico, sólo por defecto. Madame Blavatsky en persona, acuérdese, trabajaba para el servicio secreto zarista, conocido por entonces como la Tercera Sec
– ¿Tendré problemas con ellos? Ya que me encamino en esa di_rección…, era lo que quería saber.
– A mí me parecen demasiado europeos para Kashgar, no los veo muy dispuestos a ir allí, es mucho más cómodo aquí o en Suiza. Kashgar es la capital espiritual del Asia Interior, todo lo «interior» que se puede llegar, y no sólo geográficamente. En cuanto a lo que yace bajo aquellas arenas, usted puede elegir: o bien Shambhala, lo más pa__quezas plutónicas, y la posibilidad de crear otra clase subhumana más de trabajadores para extraerlas. Una visión, si quiere, espiritual, y la otra, capitalista. Inconmensurable, claro.recido a la Ciudad Celestial que ha conocido la Tierra, o bien Bakú y Johannesburgo otra vez, reservas sin explotar de oro, petróleo, ri
– Y por tanto, el trabajo…
– Es encontrar a Auberon Halfcourt, ver qué tiene que informar y hacérnoslo llegar con el máximo detalle y con tanta rapidez como sea posible.
– ¿En persona?
– No es necesario. Tenemos en cuenta su necesidad de pasar inad_vertido durante un tiempo. Le daremos un listado de mensajeros entre aquí y allá, todos dignos de confianza… Oh, en el caso de que tenga que salir rápidamente, le sugerimos que lo haga vía Constantinopla, por_que nuestras líneas son un poco más seguras por ahí.
– ¿Y por qué tendría que salir rápidamente?
– Por varias razones, elija la que prefiera. Otra revolución, levan_tamientos tribales, desastres naturales, sabe Dios, señor, si tuviéramos que cubrir todas las contingencias bien podríamos escribir novelas de e spionaje.
Yashmeen lo esperaba al borde de la ciudad.
– Bueno… -dijo Kit con lo que esperaba fuera un tono animado-, nos fugamos juntos.
– Espero que no estés enfadado, ¿verdad que no lo estás, Kit?
– Oh, no te preocupes, Yash…, saldremos adelante.
– Así es como funcionan sus cabezas.
– Será divertido.
La fugaz mirada de Yashmeen sólo con dificultades podía distin_guirse de la alarma.
– «Divertido.»
Disponiendo de un día libre, Kit, Yashmeen y Günther decidie__lieron hacia el Brocken. A medida que avanzaban, el terreno, cubierto de maleza, se iba tornando accidentado y se diría que embrujado, las nubes procedían de direcciones indeterminadas y tapaban el sol.ron hacer una visita de despedida al poco conocido pero gratificante Museum der Monstrositáten, una especie de equivalente nocturno de la inmensa colección de modelos matemáticos del Profesor Klein en la tercera planta del Auditorienhaus. En una diligencia de motor sa
– Una Alemania más a la antigua -comentó Günther con una sonrisa que distaba de ser tranquilizadora-. Más profunda.
No se trataba tanto de un museo convencional cuanto de un tem____________________to, hubiera sido extraída de él. De vez en cuando se veía una estatua con la figura de un ángel, alas, cara y vestimenta estilizados casi hasta la geometría pura, blandiendo armas quevisible») reino de los números, la negra sustancia con la que estaba construido no parecía tanto un mineral conocido cuanto el residuo de otro sin nombre, después de que la luz, mediante cierto proceso secreque no había exterior, aparte de una entrada que enmarcaba un tramo de escalones negros como el carbón que se inclinaban hacia abajo en un túnel sin fondo conducente a desconocidas criptas. Como si se quisiera expresar el «imaginario» (o, como lo denominaba Clifford, «intemática europea…; no se sabía si estaba pensado para la exposición, el culto, el estudio o la iniciación, al menos visto desde el exterior, porplo subterráneo o contratemplo, dedicado a la «crisis» actual en la ma todavía no eran identificables, pero en las que se distinguían electrodos, aletas de refrigeración y demás.
El interior les pareció extrañamente vacío, iluminado tan sólo con unos pocos apliques de gas que se perdían por los pasillos aleján____________________gadamente ortogonales de las instituciones académicas…ciones de suspiros que a veces alcanzaban la fuerza del viento…, una tristeza, una exclusión salvaje dominaban los planos de planta remildad todavía perduraba. Los pasillos parecían recorridos por generadose de las sombras del vestíbulo de entrada. Pero se percibía el olor del orden y la limpieza alemanes en constante práctica, de Sapoleum y cera para el suelo, de aplicaciones masivas de formalina cuya caustici
– ¿No hay nadie trabajando aquí? -preguntó Kit-. ¿Guardas, per_sonal?
– A lo mejor se ocultan de los visitantes desconocidos -apuntó Günther encogiéndose de hombros-. ¿Cómo se pueden controlar los nervios aquí abajo?
De vez en cuando, donde había luz, era posible distinguir espacio_sos murales, de precisión casi fotográfica, de colores inalterados por las purificaciones interiores diarias, que representaban acontecimientos de la historia reciente de las matemáticas, como el Descubrimiento de las fundones Weierstrass, de Knipfel, y el instalado hacía poco de El Profesor Frege en Jena tras recibir la carta de Russell acerca del conjunto de todos los conjuntos que no son miembros de sí mismos, de Von Imbiss, que mostra_ba efectos parallax cuando uno pasaba por delante, con figuras en el fondo como Sofia Kovalevskaia o un maliciosamente hidrofóbico Bertrand Russell que entraba y salía de la escena, dependiendo de la posición y la velocidad del espectador.
– Pobre Frege -dijo Günther-, estaba a punto de publicar su libro sobre aritmética, y va y pasa esto, aquí más que nada está diciendo «Kot!», que es la palabra alemana para decir: «¿Cuánto me costará revisar todas estas páginas?». Fijaos en el modo en que se golpea la fren_te, que el artista ha insinuado con inteligencia mediante las pequeñas rayas que irradian color verde y magenta…
Los rótulos los llevaron por un pasillo abovedado con puntales de hierro, que conducía a una serie de panoramas de una nitidez pas____________________beza, presentado ópticamente como tridimensional, más vivo que una figura de un museo de cera, incluso se veían las miles de gotas de sudor que caían por las caras de todos…mas de París» que esperaba ver resueltos durante el siglo siguiente, sí, aquí estaba Hilbert sin la menor duda, el sombrero Panamá en la capresión de haber entrado en el salón de conferencias de la mismísima Sorbona, donde Hilbert, aquella histórica mañana de agosto de 1900, presentaba al Congreso Internacional la lista de los famosos «Probletual cuya iluminación era remedada mediante la fluorescencia de capas de gas empapadas en ciertas sales radiactivas…, o daban la imgóricos descalzos y con túnicas, captados en cierto transporte espiriradamente ante una tormenta que se aproximaba, con discípulos pitamosa; éstos pretendían convencer al más escéptico de los visitantes de que se encontraba rodeado de una vista de 360 grados de la antigua Crotona de la Magna Grecia, bajo un cielo que se oscurecía apresu
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