– Nosotros también esperamos aquí, pero no, como los franceses, a un Napoleón, nada así de humano, sino que somos rehenes de cier_ta Hora militar, que sonará cuando decidan los estados mayores.
– ¿No se supone que Bélgica es neutral?
– Zeker -un encogimiento de hombros-, si hasta hay un Tratado, lo cual hace que sea cosa segura que nos invada al menos uno de los signatarios, pues ¿no sirven acaso para eso los Tratados de Neutralidad? Cada Potencia tiene su propio plan para nosotros. Von Schlieffen, por ejemplo, quiere mandar treinta y dos divisiones alemanas contra las, pongamos, seis nuestras. Guillermo ha ofrecido a Leopoldo parte de Francia, el antiguo ducado de Borgoña, si, cuando llegue el mítico momento, rendimos todos nuestros famosos fuertes a prueba de bom____________________pa tiene la clarividencia de imaginar más que como un ejercicio para oficinistas.ca se afana en lo que mejor sabe hacer: ofrecer dócilmente sus tierras bajas, ideales como campos de batalla, a botas, cascos y ruedas de hierro, esperando ser la primera en caer ante un futuro que nadie en Eurobas y dejamos intactas las vías férreas… Una vez más, la pequeña Bélgi
– Piensa en Bélgica como si fuera un peón. No es accidental que se celebren tantos torneos internacionales de ajedrez aquí, en Ostende. Si el ajedrez es la guerra en miniatura…, tal vez Bélgica se tome como la primera pieza sacrificada en un conflicto general…, aunque es posible que no, como en un gambito, para posibilitar un contraataque, pues un gambito puede ser rechazado, ¿y quién rechazaría tomar Bélgica?
– Así que… esto es como Colorado, con cambios de signo mate_mático…, por la altitud negativa, este vivir por debajo del nivel del mar o algo así, ¿no?
Fatou se acercó a él y lo miró a través de sus pestañas.
– Es la pena de la espera, Kit.
La siguiente vez que vio a Pléiade Lafrisée fue en un café restau_rante al lado de la Place d'Armes. Hasta mucho más adelante no se le pasaría por la cabeza que ella podría haber organizado el encuentro. Llevaba un peau de soie violeta claro y un sombrero tan seductor que Kit casi no se sorprendió al notar su erección. El estudio de esas cuestiones acababa de empezar, y sólo unos pocos arrojados pioneros, como el Barón Von Krafft-Ebing, habían osado asomarse al territorio des_conocido y extrañamente crepuscular del fetichismo del sombrero; y tampoco es que Kit se fijara de ordinario en detalles así, pero resultó tratarse de una toca gris de terciopelo, adornada con encaje antiguo y una larga pluma de avestruz teñida del mismo tono de violeta que su vestido…
– ¿Esto? Se puede encontrar en la mitad de las tiendas de modis_tillas, y por apenas unos céntimos.
– Oh. Debo de haberme embobado mirando. ¿Qué te pasó la otra noche?
– Ven. Invítame a una Lambic.
El local era como un museo de la mayonesa. Se vivía esos años el momento álgido del cuite de la mayonnaise que por entonces se exten____________________ta el más recóndito recoveco.teriales como nubes, junto con imponentes masas de mayonesa verde, cuencos de mayonesa cocida, mayonesa en suflés, por no mencionar cierta cantidad de mayonesas no del todo consumadas, que cumplían una oscura condena o, a veces, pasaban por otra cosa, inundando hasdad a la que se hubiera podido añadir, montañas de mayonesa Chantilly se alzaban incontenibles en picos inmunes a la gravedad e inmadecían rojizos como si el brillo procediera de dentro, mientras que, aunque guardara poca relación, por decir algo, con una comida de verdía por Bélgica, y muestras desproporcionadas de la emulsión ovooleaginosa se veían por todos los rincones. Montones de Mayonnaise Grenache, rodeados de bandejas de pavo y lengua ahumados, resplan
– ¿Cuánto sabes de La Mayonnaise? -preguntó ella.
Él se encogió de hombros.
– Me parece que hasta la parte que dice «Aux armes, citoyens»…
Pero ella fruncía el ceño, con una seriedad que él raramente le ha_bía visto.
– La Mayonnaise -explicó Pléiade- tiene su origen en la sordidez moral de la corte de Luis XV; aquí, en Bélgica, la afinidad no debe____________________fligen al mundo en el que tenemos que vivir los demás.der oprimiendo a los inocentes. Es útil la comparación entre Cléo de Mérode y la marquesa de Pompadour. Los neurópatas reconocerían en ambos reyes el deseo de construir un mundo autónomo y cerrado en el que vivir, lo que les permite proseguir el inmenso daño que ingañaron monumentalmente a los hombres y se mantuvieron en el poría ser demasiado sorprendente. Las cortes de Leopoldo y Luis no son muy diferentes, salvo por el tiempo, ¿y qué es el tiempo? Ambos en
»La salsa la inventó el duque de Richelieu como una nueva sen_sación para los paladares ahitos de la corte, y al principio se la conocía como mahonnaise, por Mahón, el principal puerto de Menorca, esce__tunado Almirante Byng. Básicamente, Richelieu era el proveedor de drogas y putas de Luis, pero también adquirió cierto renombre por sus recetas de opio nario de la discutible «victoria» del duque en 1756 sobre el desaforajustadas a cada ocasión, y se le atribuye la introduc____________________cuestionablemente sádico en la mayonesa. No puede pasarse por alto.neros hablan de batir, azotar, liar, penetrar, someter, rendir. Hay algo indamente los pantalones de Kit-, ¿Qué puede tener en común ese afrodisíaco con la mayonesa? El que los escarabajos deban ser reunidos y sacrificados exponiéndolos a los vapores del vinagre indica un interés en las criaturas vivientes, o que vivían hasta hacía poco (la yema del huevo tal vez podría considerarse una entidad consciente), y los cocición en Francia de la cantárida o mosca española. -Miró intenciona
A esas alturas, Kit estaba un tanto confuso.
– Pues a mí siempre me había parecido un poco, no sé… ¿sosa?
– Hasta que miras dentro. La mostaza, por ejemplo, mostaza y can_táridas, n'est-ce pas? Ambas despiertan la sangre. Hacen ampollas en la piel. La mostaza es la clave bien conocida para la resurrección de una mayonesa fallida, como la cantárida lo es para revivir un deseo apagado.
– Has estado dándole muchas vueltas a la mayonesa, mademoiselle.
– Quedamos esta noche -dijo con un repentino y feroz susurro-, en la Fábrica de Mayonesa, y tal vez entenderás cosas que sólo unos pocos llegan a saber. Habrá un carruaje esperándote.
Le apretó la mano y se marchó en medio de una bruma de espicanardo, tan bruscamente como la otra noche.
– Suena demasiado bien para dejarlo pasar -le pareció a Root Tubsmith-. Sin duda, ésa es una chica peligrosa. ¿Te hace falta compañía?
– Lo que me hace falta es protección. No me fío de ella. Pero ya sabes…
– Oh, eso no es verdad. Ella intenta convencerme de que le enseñe mi método de Probabilidad Cuaternionista. Bueno, puede que «con__tudiar los Cuaterniones, y vaya, que no para de presentarse para que le dé más clases.vencerme» no sea la palabra exacta. Yo le repito que antes tiene que es
– ¿Aprende algo?
– Yo sí aprendo.
– Rezaré por tu seguridad. Mientras tanto, si no vuelves a verme… -Anda, sé optimista. Ella es una bondadosa chica trabajadora, ni más ni menos.
La Usine Régionale á la Mayonnaise o Fábrica Regional de la Mayonesa -donde se preparaba toda la mayonesa del Oeste de Flandes y desde donde se mandaba a distintos restaurantes en una amplia gama de variedades, cada una de las cuales se presentaba como «Es____________________tinuara sin el peligro de ser interrumpida por los disyuntivos efectos de los truenos.zaban docenas de modernas cubas de acero, con aceites de oliva, de sésamo y de algodón, que se transportaban a través de otro laberinto de tuberías y válvulas a la gran Facilité de l'Assemblage, con conexión a tierra y aislada eléctricamente para permitir que la producción consibles durante el día a kilómetros de distancia, entre las arenas, se aljaban allí. Entre las dunas al oeste de la ciudad, junto a un canal, visión, raramente se la mencionaba, si es que eso ocurría alguna vez, en las guías, con lo cual recibía pocos visitantes aparte de quienes trabapecialidad exclusiva de la Casa»-, aunque ocupaba una gran exten
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