Gioconda Belli - La Mujer Habitada

Здесь есть возможность читать онлайн «Gioconda Belli - La Mujer Habitada» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

La Mujer Habitada: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «La Mujer Habitada»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

La mujer habitada sumerge al lector en un mundo mágico y ferozmente vital, en el que la mujer, víctima tradicional de la dominación masculina, se rebela contra la secular inercia y participa de forma activa en acontecimentos que transforman la realidad. Partiendo de la dramática historia de Itzá, que por amor a Yarince muere luchado contra los invasores españoles, el relato nos conduce hasta Lavinia, joven arquitecta, moderna e independiente, que al terminar sus estudios en Europa ve su país con ojos diferentes. Mientras trabaja en un estudio de arquitectos, Lavinia conoce a Felipe, y la intensa pasión que surge entre ambos es el estímulo que la lleva a comprometerse en la lucha de liberación contra la dictadura de Somoza. Rebosante de un fuerte lirismo, La mujer habitada mantiene en vilo al lector hasta el desenlace final.

La Mujer Habitada — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «La Mujer Habitada», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

– ¿Y por qué no me dijiste nada? -reclamó Felipe.

– Traté -dijo Lavinia- pero vos no colaborabas. Tuve la sensación de que no querías que participara, que me ibas a decir siempre que no estaba preparada.

Y así era, dijo él, visiblemente alterado. Consideraba, dijo, que ella aún no estaba madura para ingresar formalmente; tenía demasiadas dudas, no sabía bien lo que quería.

Lavinia admitió las dudas, ¿pero acaso sólo los que no dudaban podían ser miembros del Movimiento?, preguntó. Sólo Felipe parecía pensar eso. Su actitud contrastaba con las de Sebastián y Flor.

– ¡Porque yo te conozco mejor que nadie! -dijo Felipe, alzando la voz-. Me vas a decir que no nos consideras "suicidas"; que ahora mismo no estabas horrorizada ante la idea de pasar información sobre el general, porque podría poner en peligro su vida, ¿como si su vida fuera más importante que la de muchos compañeros? ¿Como si a ellos les importaran nuestras vidas?

– Eso es lo que nos diferencia de ellos, ¿no? -dijo Lavinia-, que, para nosotros, las vidas no son desechables.

– Por supuesto -dijo Felipe, tocado-. Pero tampoco se trata de proteger a gente como Vela.

– Creo que no entendés mis preocupaciones -dijo Lavinia, guardando la calma, el tono suave- ni me entendés a mí. Vos nunca pensarías que estoy madura para el Movimiento. No te conviene. Querés conservar tu nicho de "normalidad", la ribera de tu río por los siglos de los siglos; tu mujercita colaborando bajo tu dirección sin desarrollarse por sí misma.

"Afortunadamente, Sebastián y Flor no piensan como vos.

Lavinia fue perdiendo la calma a medida que hablaba. Las ranuras se abrían dando salida a resentimientos acumulados: las noches en vela esperándolo, las actitudes paternales, superiores, de él.

– ¡Me vale mierda lo que piensen! -dijo él, enfurecido-. Pueden pensar lo que quieran. Ellos no viven con vos. ¡No tienen que soportar tus manías de niña rica! Eso es lo que sos: una niña rica que cree que puede hacer cualquier cosa. No ves ni tus propias limitaciones.

– ¡Nadie me preguntó dónde quería nacer! -dijo Lavinia, rabiosa-, no tengo la culpa, ¿me oís?

– ¿Querés que nos oiga el vecindario?

– Vos empezaste a gritar.

Se había sentado en el borde de la cama. Desnuda con las piernas extendidas sobre las sábanas se quedó en silencio, mirándose los pies. Siempre que no sabía qué hacer, se veía fijamente los pies; era como verse a distancia, ver una parte extraña y lejana de sí misma; los dedos largos terminando gradualmente en el meñique diminuto. Se parecían a los pies de su madre… qué culpa tenía ella de aquella madre, de aquellos pies aristocráticos… hasta de las manías de niña rica… "No tengo manías de niña rica" -se dijo-. Lo único que no soportaba era andar en bus o en taxi. Le gustaba tener su propio carro. ¿Pero a quién no le gustaba?

Después de eso, no podía pensar en otras "manías". Casi no comía, ni le importaba comer cualquier cosa… no le gustaban las fiestas del club.

Movió los pies, estiró los dedos. El tenso silencio se iba extendiendo entre los dos como una presencia física, los tigres agazapados, desnudos sobre las sábanas, esperando quién lanzaba el próximo zarpazo. No quería levantar los ojos, no quería verlo, no diría nada más, esperaría…

– ¿Te quedaste muda? -dijo Felipe; bajando el tono. Continuó mirándose los dedos, pensativa.

– ¿Y quién te incorporó al Movimiento, Sebastián?

– Flor -dijo, sin levantar la cabeza.

– Claro -dijo él-, me lo debí imaginar -añadió.

En algunas uñas la pintura estaba un poco descascarada; debería quitársela.

El silencio retornó, denso. Afuera, el viento empezaba a soplar fuerte, moviendo las ramas del naranjo cuya sombra recorría la ventana, agitando dibujos negros en las paredes.

Levantó imperceptiblemente la mirada, apenas un poco encima del dedo gordo. Felipe estaba extendido sobre la cama, los brazos bajo la cabeza, mirando intensamente el techo.

¿Cuánto tiempo pasarían así?, se preguntó Lavinia. ¿Cuánto tiempo le tomaría a Felipe reconocer el haberse equivocado? Ella no haría nada, pensó. No tenía por qué ser ella la que reiniciara la conversación.

No le hablaría. Era él quien tenía que hablar.

– Así que ya es un hecho consumado -dijo él, como hablándose a sí mismo.

– Sí -dijo ella-. No estoy dispuesta a volverme atrás cuando apenas empiezo. Menos ahora.

– Me imagino que tenés razón -dijo él-. No debería molestarme, sino todo lo contrario, pero no puedo evitarlo.

Se inclinó de lado sobre la cama y la miró. Extendió la mano y tocó tímidamente la de ella.

– Deberías estar contento -dijo ella-. ¿No crees que es extraño que estés tan molesto?

– En eso estaba pensando -dijo él-. Lo que me molesta no es que hayas decidido incorporarte, sino que lo hayas hecho sin decírmelo.

– Pero ya te dije…

– Sí, sí -interrumpió él- puede ser que tengas razón. Puede ser que no haya querido involucrarte, que me haya dominado el sentido de protección, de no querer someterte al peligro… Pero no eso que tanto repites, lo de mis ansias de normalidad…

Ella lo miró sin decir nada.

– Está bien -dijo él-. Vos ganas. Voy a tratar de acostumbrarme y ayudarte.

– ¿Así que tengo mañas de niña rica? -dijo ella, provocándolo.

– Montones -dijo él, levantando apenas la cabeza, el cuerpo posado de lado sobre ella, mirándola juguetón a los ojos.

Se apaciguaron los ánimos. Se acariciaron. La tensión no desapareció totalmente pero fue camuflada por besos y te quieros recelosos.

Felipe le mordió el hombro. Lavinia pensaba, entre mordisco y beso y mano entre piernas, cómo Felipe se salía con la suya; cómo de pronto cambiaba, decía que le "ayudaría" y ella prefería creerle, prefería rendirse, optar por la reconciliación, esa avenida de gemidos y pezones erectos, alas zumbando en los oídos.

Acordaron que ella consultaría con Flor y Sebastián. Diseñaría la casa del general Vela, si su "responsable" estaba de acuerdo.

Capítulo 12

EL MIÉRCOLES, SEBASTIÁN Y FLOR no sólo estuvieron de acuerdo. Le orientaron dar todo su atención al proyecto, introducirse cuanto pudiera en aquel entorno, reportar todo lo que viera y averiguara de los Vela.

"Todo", dijeron. Ningún detalle debía parecerle carente de significado.

Pensaban igual que Felipe. Sus argumentos finalmente, la convencieron.

Ella no se atrevió a continuar esgrimiendo reticencias.

Insistieron, además, en la necesidad de que siguiera frecuentando la vida social, sus amistades, los círculos del club; que asistiera al próximo baile. No debía aislarse, dijeron. Era fundamental que se hiciera visible. Cuando el general Vela indagara sobre ella, no le debía caber duda que era una socialité practicante, acostumbrada a la compañía que le correspondía por derecho de cuna.

"Paradójico", pensó Lavinia, después de la reunión, que su "trabajo" en el Movimiento, lo que pensó le cambiaría la existencia, sería precisamente jugar al rol de su propia vida.

Al regresar a su casa, la encontró sucia. Olía a encierro y desorden. Lucrecia no había llegado a hacer la limpieza. Las tazas de café de la mañana estaban aún sobre la mesa y la cama sin hacer.

La lluvia se había metido por las ventanas entreabiertas. Minúsculas partículas de agua brillaban en el piso cuando encendió las luces de la habitación. El naranjo se mecía de un lado al otro arañando las ventanas.

– Hola -le dijo- ¡Ahora si te remojaste!

Ya le era usual hablarle al árbol. Estaba convencida, viéndolo verde y cuajado de naranjas, que quienes decían que era bueno hablar a las plantas, no se equivocaban. Este árbol, al menos, parecía agradecer sus saludos.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «La Mujer Habitada»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «La Mujer Habitada» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «La Mujer Habitada»

Обсуждение, отзывы о книге «La Mujer Habitada» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.