Hizo todo lo posible para calmarse en su viaje de quince minutos hasta su apartamento. No tenía idea como era el sumario de citas de Kyle Moulton. Él podría estar tan oxidado y fuera de práctica como ella. Por supuesto, a juzgar por su aspecto, ella dudaba que ese fuera el caso. Honestamente, si se basaba en su apariencia, no tenía idea de por qué estaba interesado en ella.
Quizás le atraigan las chicas con un pasado roto y una tendencia a volcarse demasiado al trabajo, pensó. Los chicos encuentran eso sexy hoy en día, ¿verdad?
Para cuando llegó a la calle de su casa, sus nervios se habían calmado bastante. La ansiedad se iba convirtiendo en emoción de a poco. Habían pasado siete meses desde que ella terminó todo con Steven. Fueron siete meses sin besar a un hombre, sin tener sexo, sin…
No nos precipitemos, se dijo a sí misma mientras estacionaba su coche al final de su cuadra.
Ella salió del auto, mentalmente repasando si algo de lo que tenía en su armario se vería bien, pero no demasiado bien. Tenía algunas ideas de que ponerse, así como alguna idea de dónde podían ir a cenar, ya que últimamente estaba antojada por comida japonesa. Un poco de sushi sería perfecto, y…
Mientras caminaba hacia la escalera de su casa, vio a un hombre sentado el último escalón. Parecía bastante aburrido, su cabeza estaba apoyada en una de sus manos mientras miraba su teléfono con la otra.
Chloe aminoró su marcha y luego se detuvo por completo. Ella conocía a este hombre. Pero no había forma de que él pudiera estar aquí, sentado en los escalones de su edificio.
No hay forma de que…
Con lentitud, ella dio otro paso hacia adelante. El hombre finalmente se fijó en ella y levantó la vista. Sus ojos se encontraron y cuando lo hicieron, Chloe sintió como su corazón se estremecía.
El hombre en los escalones era Aiden Fine, su padre.
–Hola, Chloe.
Intentaba sonar normal. Intentaba hacer que sonora como si fuera algo muy normal el hecho de que él estuviera en la escalera. Sin mencionar el hecho de que había estado en prisión durante casi veintitrés años, cumpliendo condena por haber participado en el asesinato de su madre. Claro que, los recientes eventos que ella misma había descubierto mostraban que él probablemente fuera inocente de esos cargos, pero para Chloe el hombre siempre sería culpable.
Pero al mismo tiempo, ella tenía un pequeño anhelo de ir hacia él. Tal vez incluso para abrazarlo. No podía negar que verlo aquí, a la intemperie, le despertó una gran variedad de emociones.
Sin embargo, no se atrevió a acercarse más. Ella no confiaba en él, y peor aún, ella no confiaba plenamente en sí misma.
–¿Qué estás haciendo aquí? –preguntó.
–Sólo quería venir a visitarte –dijo poniéndose de pie.
Un millón de preguntas pasaron por su cabeza. La principal de ellas era, ¿cómo había averiguado donde vivía? Pero ella sabía que cualquiera que tuviera conexión a Internet y determinación podría descubrirlo. En su lugar, trató de ser civilizada sin ser cálida y acogedora.
–¿Hace cuánto saliste? –preguntó ella.
–Hace una semana y media. Tuve que hacerme de coraje para venir a verte.
Ella recordó la llamada telefónica que le había hecho al Director Johnson cuando encontró aquella última prueba hace dos meses, la prueba que aparentemente había sido más que suficiente para liberar a su padre. Y ahora él estaba aquí. Por causa de su esfuerzo. Se preguntó si él sabía lo que ella había hecho por él.
–Y esta es la razón por la que esperé tanto –dijo–. Este… este silencio entre nosotros. Es incómodo e injusto y…
–¿Injusto? Papá, has estado en prisión la mayor parte de mi vida… por un crimen del que ahora sé que no eres culpable, pero del cual no parecía importarte asumir la culpa. Sí, va a ser incómodo. Y dada la razón de tu encarcelamiento y las últimas conversaciones que hemos tenido, espero que entiendas si no me aproximo a ti bailando y llena de dicha.
–Claro que lo entiendo a la perfección. Pero… hemos perdido tanto tiempo. Puede que no puedas sentir eso todavía, siendo tan joven. Pero esos años que perdí en prisión, sabiendo lo que había sacrificado… tiempo contigo y Danielle… mi propia vida…
–Sacrificaste todas esas cosas por Ruthanne Carwile –lanzó Chloe–. Esa fue tu elección.
–Lo fue. Y es un remordimiento con el que he tenido que vivir por durante casi veinticinco años.
–¿Qué es lo que quieres? –preguntó.
Ella se aproximó en su dirección, sólo para abrirse paso a su lado, hacia su puerta. Se necesitaba más fuerza de voluntad de la que ella pensaba para pasar junto a él, para estar tan cerca de él.
–Esperaba que pudiéramos cenar juntos.
–¿Así de fácil?
–Tenemos que empezar por algún lado, Chloe.
–No, en realidad no tenemos que hacerlo –ella abrió la puerta y se volvió hacia él, mirándolo por primera vez a los ojos. Su estómago estaba hecho un nudo y ella estaba haciendo lo posible para no emocionarse frente a él–. Necesito que te vayas. Y por favor, no vuelvas nunca más.
Él parecía genuinamente herido, pero sus ojos nunca se apartaron de los de ella.
–¿Lo dices en serio?
Quería decir que sí, pero lo único que salió de su boca fue:
–No lo sé.
–Hazme saber si cambias de opinión. Tengo un lugar…
–No quiero saber –interrumpió ella –.Si quiero ponerme en contacto contigo, te encontraré.
Él le sonrió ligeramente, pero aún había algo de dolor.
–Ah, es cierto. Trabajas para el FBI ahora.
Y lo qué pasó entre tú y mamá es lo que me llevo por ese camino, pensó.
–Adiós, papá –dijo ella y cruzó la puerta.
Cuando la cerró detrás de ella, no se molestó en mirar hacia atrás. En cambio, fue hacia el elevador tan rápido como le fue posible sin que pareciera que tuviera prisa. Cuando las puertas se cerraron detrás de ella y el elevador comenzó a subir, Chloe apretó sus manos contra su rostro y empezó a llorar.
***
Ella miró fijamente su armario, pensando si debería llamar a Moulton y decirle que no podría salir esta noche después de todo. Ella no le diría la verdadera razón: que su padre había salido de la cárcel después de haber pasado allí veintitrés años y que de repente había aparecido en la puerta de su casa. Ciertamente, él entendería lo traumático de la situación, ¿verdad?
Pero decidió que no iba a dejar que su padre arruinara su vida. Su sombra ya había rondado sobre una parte demasiado grande de su vida. E incluso algo tan pequeño como cancelar una cita debido a su presencia le daba demasiado poder sobre ella.
Llamó al número de Moulton y cuando salió el buzón de voz, dejó su sugerencia de un lugar para cenar. Una vez hecho esto, se dio una ducha rápida y se vistió. Mientras se ponía un pantalón, sonó tu teléfono celular. Vio que era Moulton quien la llamaba y su mente se imaginó primero los peores escenarios.
Ha cambiado de opinión. Me llama para cancelar.
Ella realmente lo creyó hasta que atendió el teléfono.
–¿Hola?
–Entonces, comida japonesa me parece muy bien –dijo Moulton–. Ahora, quizás te des cuenta por mi falta de detalle y seguimiento, pero no hago mucho esto. Así que no sé, ¿voy a recogerte o si nos encontramos allí…?
–Ven a recogerme, si no te molesta –dijo, pensando de nuevo en el estado andrajoso de su coche–. Hay un lugar bueno no muy lejos de aquí.
–Suena bien –dijo–. Nos vemos entonces.
…No hago mucho esto. A pesar de que él lo habría admitido, a Chloe le resultaba difícil de creer.
Terminó de vestirse, se peinó un poco y esperó a que la llamaran a la puerta.
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