He intentado fundir cada uno de estos tres aspectos: ciencia, libros ilustrados e iconología, porque el momento histórico entre el siglo XVI y XVII así lo exige. Las imágenes usadas por Descartes en las láminas científicas son representaciones de razonamientos y en algunos casos esto es preciso, pero en otros las imágenes son tomadas del universo representativo general, es decir, del mundo figurativo que contiene personas, cosas, animales (como el ejemplo del ciego con el perro, el sol, las estrellas, el viejo matemático frente al modelo del ojo, las nubes, los cristales, el hielo, etc.). En otros pasajes se trata de figuras verbales que hacen referencia a un mundo literario cercano a la cultura humanista de la época, lo que contradice la negación de la tradición clásica que el propio Descartes recomienda y que se manifiesta con claridad en los dichos y lemas tradicionales que entrelaza como sentencias, así como con las metáforas eruditas o parangones que él mismo crea. Es verdad que es posible considerar las imágenes como figuras retóricas, en cierto modo clásicas, pero sobre todo son figuras, imágenes usadas como parte de la argumentación y la demostración científica, a las que podemos buscar un origen, no para limitarlas en su poder ilustrativo, sino precisamente para profundizar en toda su capacidad significativa. Es decir, para volver a Descartes desde sus propias imágenes24.
1Cf. P.-A. Cahné, Un autre Descartes: Le philosophe et son langage. Paris: Vrin, 1980.
2Cf. L. Daston & P. Galison, Objectivité, Bruxelles: La press du réel, 2012, p. 30ss. (Objectivity, publicado por Zone Books, 2007). Agradezco a Juan Manuel Garrido su recomendación. Véase también el libro catálogo editado por Susan Dackerman, que incluye como colaboradora a Lorraine Daston, titulado Prints and the pursuit of knowledge in early modern Europe, Cambridge (Mass.) Harvard Museums, 2011.
3AT VI 113.
4Véase: Meditationes AT VIII 28ss., Le Monde AT XI 3ss., Regulae, AT X 368ss.
5Cf. J.-V. Blanchard, L’optique du Discours au XVII siècle: de la rhétorique des jésuites au style de la raison modern (Descartes, Pascal), Québec, Press Université Laval, 2005, p. 247.
6AT VI 5ss.
7Véase: B. Traxler Brown, “Discours and Essais de la Méthode: an Evaluation within Jan Maire’s Publishing activities, 1636-1639”, en Descartes: il Metodo e i Saggi, Atti del convegno per il 350° anniversario della pubblicazione del Discours de la Méthode e degli Essais, Roma, Enciclopedia Italiana, 1990, pp. 119-135. Para seguir la discusión sobre la decisión de la publicación del Discours véase: AT I 611. Véase también su correspondencia: Huygens a Descartes, 15 de junio de 1636, AT I 607-608; Descartes a Huygens, 13 de julio de 1636, AT I 611-612; Descartes a Huygens, 30 de octubre de 1636, AT I 613-615; Huygens a Descartes, 5 de enero de 1637, AT I 617.
8Véase: Descartes a Mersenne, marzo de 1636, AT I 338-341.
9Cf. F. Saxl, La storia delle immagini, Bari, Laterza, (1959) 1965, p. 1-15.
10R. Klein, La forma e l’intelligibile: scritti sul Rinascimento e l’arte moderna, Torino, Einaudi, (1970) 1975, p. 235.
11J. Burckhardt, “Pitagora” (Basilea, 28 de octubre de 1884) en Letture di Storia e di arte, Torino, Boringhieri, (1918) 1962, p. 373.
12A. Funkenstein, Teologia e Immaginazione scientifica dal Medioevo al Seicento, Torino, Einaudi, (1986) 1996, p. 378. Véase: Aristóteles, Metaph. AI 983 a I 16.
13AT VI 9.
14AT I 641.
15Véase: R. Chartier, L’ordre des livres: lecteurs, auteurs, bibliothèques en Europe entre XIVe et XVIIIe siècle, Aix-en-Provence, Alinea, 1992.
16Véase: A. Manguel, Une histoire de la lecture, Arles, Éditions Actes Sud, 1998.
17M. Bloch, Comparazione, «Revue de synthèse», XLIX (junio de 1930), pp. 31-39, en Storia e Storici, Torino, Einaudi, (1995) 1997, p. 99.
18Cf. B. Baigre, “Descartes and la grande mécanique de la nature” en B. Baigrie, ed., Picturing Knowledge: Historical and Philosophical Problems Concerning the Use of Art in Science. Toronto: The University of Toronto Press, 1996, pp. 87-133.
19Cf. S. Montgomery, “Le illustrazioni scientifiche”, en Storia della Scienza, Roma, Istituto della Enciclopedia Italiana, 2001, IV, pp.1003-1012.
20Cf. E. Cassirer, “Linguaggio e arte I”, en Simbolo mito e cultura, Bari, Laterza, (1942) 1981, p. 151.
21Ídem.
22Ibídem, p. 156.
23Cf. A. Warburg pref. 3ª ed., 1886, citado por G. Didid-Huberman, L’image survivant, Paris, Minuit, 2002, p. 143.
24Véase F. Hallyn, Les structures rhétoriques de la science: de Kepler à Maxwell. Paris, Seuil, 2005; y, La structure poétique du monde: Copernic, Kepler. Paris, Seuil, 1987.
II
Si fuera por mí, grabaría sobre madera
Al inicio de los quince años de correspondencia entre René Descartes y Constantijn Huygens, en el período comprendido entre el mes de abril de 1635 y enero de 1637, encontramos una serie de recomendaciones hechas por Huygens a Descartes, a propósito de la conformación que consideraba idónea para las láminas que habrían de ilustrar la futura edición del Discours. Estos consejos, que podemos llamar biblio-iconológicos, permiten saber más sobre las decisiones tomadas por Descartes en el momento en que trabajaba en la edición de su primer libro, no obstante se trate solo de algunos pasajes, más que de cartas dedicadas íntegramente al problema de las figuras.
Huygens, el 28 de octubre de 1635, sugiere a Descartes que confíe a Willem Janszoon Blaeu la impresión del Discours, y describe a éste último como la persona ideal para recibir el encargo: “Es un hombre trabajador y preciso, bastante versado en las matemáticas, y que será capaz de guiar a los grabadores de vuestras figuras”1. El consejo de Huygens estaba bien fundado. Blaeu había trabajado con Tycho Brahe entre el año 1595 y 1596 en Hveen, antes de regresar a Amsterdam, donde abrió su primera tienda, en la que fabricaba y vendía instrumentos astronómicos y para la navegación, mapas náuticos y guías. Blaeu había contribuido con importantes mejoras en la técnica de la imprenta, y en 1637 contaba con nueve máquinas para la impresión en relieve, seis para grabados en cobre, una fundición para los caracteres móviles y un espacio de trabajo para los grabadores2. No obstante, como sabemos, Descartes finalmente consignará a otro empresario, Jan Maire, la impresión del Discours.
En esta carta de 1635, Huygens no se limita a hacer una recomendación con el propósito de que Descartes elija al mejor impresor, sino que agrega también otro consejo referido a cómo proceder con las láminas, y así, sin quererlo, establece la que se transformará en la principal regla biblio-iconológica de la ilustración científica de las obras de Descartes. Huygens escribe:
Si fuera por mí, grabaría sobre madera; las láminas en cobre dejan huellas en los bordes y vuelven confusa la página, o bien toman, en los libros, más espacio del debido. Presumo, de hecho, que juzgará oportuno ir al encuentro del lector insertando las figuras a lo largo de todo el texto, más que amontonar muchas figuras en una hoja que sería necesario ir a buscar lejos, hojeando cada vez tantas hojas a página entera; que es como el esfuerzo de aquel pájaro que trabaja agujerando los árboles y que da tantas veces vuelta, para ver si lo ha logrado. En fin, Señor, no dejo de pensar en cómo podría contribuir al avance de esta obra y en los medios para facilitar su uso al mundo, que está a tiempo de desengañarse. De hecho, conociendo la honestidad con la que usted intenta hacerse entender por los menos doctos, me parece que también en estas cosas exteriores no se debe encontrar nada que resulte ofensivo a los más extravagantes3.
Así, Huygens no solo describe maneras de presentar las imágenes en los libros, como poner al final una o varias páginas con las figuras —y por esta razón menciona la metáfora del ave que va y viene y que convierte al lector en un “pájaro carpintero”. Adicionalmente, su comentario manifiesta un juicio, más bien ambiguo, respecto al uso de grabados en cobre que, si se compara con la evolución que seguía el libro en aquel tiempo, puede parecer equívoca, pero, como veremos más adelante, está fundamentada por criterios técnicos precisos.
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