Pero, ¿quién te dijo eso? ¿Quién te dijo que estabas acabado? ¿Quién te dijo que eres feo? ¿Quién te dijo que eres menos que los demás? ¿Quién te dijo que no eres inteligente? ¿Quién te dijo que no eres capaz? ¿Quién te dijo que eres un inútil?
¡La única mentira que puede afectarte es aquella que tú recibes como si fuera verdad!
La tercera pregunta que Dios le hizo a Adán fue: ¿has comido del árbol que yo te mandé que no comieses?
Las consecuencias de esta acción las vivimos a diario en este mundo lleno de maldad e injusticia.
Frente a la libertad que Dios les dio, ellos escogieron tomar la decisión equivocada y esto dio origen a una humanidad que no sabe cómo manejar esa libertad y finalmente se destruye por sus malas decisiones.
Una sola acción de desobediencia causó que este mundo viva en medio del caos, de crímenes, de guerras, de odios entre hermanos, de racismo, de luchas de poderes, de rebeldía, de toda clase de cosas malas. Por causa de la desobediencia vino la muerte.
Antes de cometer cualquier pecado, tu corazón ya ha recibido algo equivocado.
Antes de que Adán y Eva comieran de ese árbol prohibido, la mentira ya había entrado en ellos a partir de las palabras del enemigo encarnado en una serpiente.
No van a morir, les dijo el enemigo. Dios sabe que si comen de ese árbol, serán como Dios, sabiendo el bien y el mal.
Cuando la mentira entró en el corazón de ellos, el pecado fue solamente la consecuencia.
El enemigo les está diciendo directamente: ustedes no pueden creer en lo que Dios les está diciendo, les está mintiendo. Créanme a mí.
Esto es impactante porque ellos le creyeron a la serpiente.
Siglos más tarde vino desde los cielos el Hijo de Dios encarnado y a Él no le creyeron. A lo suyo vino y los suyos no le recibieron.
Le creyeron a un demonio encarnado en una serpiente y no le creyeron a Dios encarnado en un hombre.
¿No es eso lo que sigue sucediendo hoy en día?
¿No es que acaso la humanidad le sigue creyendo más al padre de mentira que al Padre de los cielos?
Las mentiras del enemigo hacen que la gente se crea todo eso, porque sabe que si no le creen al enemigo, le creerán al Dios Altísimo y le adorarán sin cesar, porque Él sí merece toda la adoración y la gloria.
Así que escucha bien, entonces:
La primera pregunta: ¿Dónde estás tú?, tiene que ver con tu estado espiritual.
¿Dónde te encuentras espiritualmente hablando? ¿Aun estás perdido?
La segunda pregunta: ¿quién te dijo?, tiene que ver con las mentiras que recibes.
La tercera pregunta: ¿Comiste del árbol?, tiene que ver con la forma en que has usado tu libertad para hacer lo que no deberías.
Así que estamos perdidos, escuchamos las mentiras y usamos mal la libertad. ¡Alguien tiene que darnos una respuesta para todo esto, alguien tiene que hacerlo!
La respuesta vendría siglos después a través de Jesucristo, Él es la respuesta para cada una de las preguntas que surgieron desde el paraíso.
¿Dónde estás tú, Adán? ¿Estás perdido? Déjame decirte: Yo soy el camino.
¿Quién te dijo? ¿Has escuchado esas mentiras? Déjame decirte: Yo soy la verdad.
¿Comiste de ese árbol? ¿El pecado te ha traído a la muerte? Déjame decirte: Yo soy la vida.
¡Yo soy la respuesta para cada pregunta!
Solo Jesús es la respuesta que necesitamos, solo Él es quien puede llevarnos de muerte a vida.
Solo Él puede llevarnos por el camino de salvación. Solo Él puede darnos vida eterna.
¿Has encontrado la respuesta? ¿Ahora sí sabes quién es Aquel que encarna toda verdad?
Él es el camino, la verdad y la vida y nadie va de regreso a la casa del Padre, si no es a través de Él.
Estábamos completamente perdidos; es más, la Biblia nos dice que estábamos muertos, pero Jesús nos halló, nos tomó de su mano y nos llevó de nuevo al camino que se había perdido desde la caída.
¡Sí hay un camino, y ese camino se llama Jesucristo!
Tú no te puedes encontrar a ti mismo, tú no te puedes salvar a ti mismo, tú no puedes hallar el camino, a no ser que el mismo camino te encuentre a ti.
Y yo que pensé que teníamos que buscar ese camino, sin saber que fue el camino el que me encontró a mí.
Jesús es la respuesta a cada pregunta que la humanidad ha tenido desde la caída.
¡Sí, la humanidad tiene ahora una respuesta!
El Señor dijo: Yo soy el camino. El único camino. Nadie viene al Padre si no es por mí.
Hay muchos caminos diferentes. Unos cómodos y otros no muy cómodos, pero el único camino verdadero es Jesucristo.
Hay una sola voz que viene del cielo. Ningún fundador de otra religión se sentará en el Trono de Dios para juzgar. Solamente Jesucristo está sentado a la diestra de Dios Padre y desde allí se escucha su voz.
Hay agua viva que calma tu sed para siempre, hay pan de vida que sacia tu hambre para siempre, hay siempre algo del cielo que cambia tu vida, no vivas solo en lo pasajero, aprende desde ahora a meterte en la eternidad del Único y verdadero Dios.
Sí, este es el evangelio, estas son las buenas nuevas que transforman el alma humana. La iglesia proclama estas verdades. Para eso estamos aquí, para ser transformados por ese poder.
“En ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” (Hechos 4.12).
Solo el evangelio de Cristo es poder de Dios para salvación.
Ese es el evangelio, esa es la buena noticia de Dios para su pueblo, que puedan ser abiertos sus ojos para que vean a Cristo, que encuentren perdón de pecados en Cristo, y vida totalmente nueva en Él. Que puedan ver claramente la obra de Dios en sus vidas, que sepan cuán terrible es el pecado, y experimenten en sus propias vidas cuán grande es el amor de Dios, que los trae al arrepentimiento y les otorga perdón en Cristo.
Ahora sí tenemos una respuesta. No la tiene el gobierno, no la tiene la sociedad, no la busques en la tienda de la esquina, no la busques en tu matrimonio, en tus amigos o en cualquier otro lugar.
Hay una sola respuesta: Se llama Jesucristo.
Y su iglesia no es la víctima en este mundo. Su iglesia es la representante del Dios encarnado.
“¿En dónde encontramos paz en medio de una pandemia? Solamente en Jesús. La cuestión para todos nosotros es esta: ¿vamos a confiar en Él?
Ningún decreto humano podrá impedir que la tierra se llene de la gloria de Dios.
Para eso fuimos escogidos.
Capítulo 4.
Una respuesta para tiempos de crisis
“No temas, porque yo estoy contigo, no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.” (Isaías 41:10)
Con seguridad que si hace solo un tiempo atrás te hubieran dicho que en el 2020 estaríamos pasando una crisis mundial, con personas encerradas en sus casas, con muertos que se cuentan por miles y los transportan en camiones, con virus extendiéndose por toda la tierra, con una crisis impresionante a nivel económico, con ciudades cerradas, aeropuertos cerrados, hoteles cerrados, negocios cerrados, restaurantes cerrados, discotecas, casinos, empresas, etc., con un gran temor en todos los países del mundo. Con seguridad si te hubieran dicho algo así, no lo hubieras creído.
Pensarías que esta versión apocalíptica sería solo para un futuro incierto, pero no en momentos en los que todo parece bien, en los que la gente vive a sus anchas, viajando por todas partes, haciendo derroche de dinero, con casinos llenos, bares y discotecas a reventar, con estilos de vida en los que cada cual decide cómo quiere vivir, con personas pensando solo en cuál será mi siguiente auto, en cual será mi siguiente vestido, mi siguiente televisor, computador, teléfono celular, en tiempos en que la tecnología parece absorber a todo el mundo y la gente solo vive para darse gusto completamente. En momentos así, quién pensaría en algo como lo que estamos viviendo.
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