Jean Shinoda Bolen - Las brujas no se quejan

Здесь есть возможность читать онлайн «Jean Shinoda Bolen - Las brujas no se quejan» — ознакомительный отрывок электронной книги совершенно бесплатно, а после прочтения отрывка купить полную версию. В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: unrecognised, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Las brujas no se quejan: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Las brujas no se quejan»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

La innovadora obra de
Jean Shinoda Bolen que precede a este libro (en especial
Las diosas de cada mujer) contribuyó a que una generación entera de mujeres tomara conciencia de su potencial y valía. En este nuevo texto,
Las brujas no se quejan, el jocoso sentido del humor y la agudísima introspección de la doctora Bolen se alían para ofrecer a las mujeres trece cualidades que cultivar. Si nos comprometemos a llevar a cabo estos pequeños ejercicios, seremos más felices y, asimismo, aportaremos nuestro granito de arena para lograr que este mundo sea un lugar mejor."Estas cualidades no se cultivan de la noche a la mañana", escribe Bolen. La etapa de la vejez es una época de «maduración» en la que las mujeres pueden consagrar su tiempo, energía y creatividad a lo que en realidad les importa. Jean Bolen nos obsequia con su proyecto: las brujas no se quejan. Al contrario, las ancianas son atrevidas y confían en sus propios instintos. No imploran; en cambio, sí meditan. Eligen su camino con el corazón. Poseen la fiereza del que defiende lo que más le importa. Dicen la verdad con compasión. Escuchan su cuerpo, se reinventan a sí mismas en función de sus necesidades y saborean la parte positiva de sus vidas.No deje usted de recurrir a estos trece capítulos breves, en los buenos y en los malos momentos, sola o con otras personas… porque «las brujas juntas pueden cambiar el mundo».

Las brujas no se quejan — читать онлайн ознакомительный отрывок

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Las brujas no se quejan», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Unas palabras sobre el empleo de la palabra

En las páginas siguientes, a menudo califico a las mujeres como “ancianas”, o bien hablo de una anciana interior o de un arquetipo de anciana. En ocasiones utilizo anciana y sabia como sinónimos. Tanto en la psique femenina como en mis palabras, se percibe una cierta ambigüedad, un punto en el que las distinciones se difuminan. A veces, en ciertas ocasiones, una mujer es una anciana sabia y, en el momento siguiente, ha dejado de serlo.

A veces, arquetipo y mujer se confunden en una misma unidad. Otras, la sabiduría de la anciana nos viene a la mente de un modo fugaz y la ignoramos. Y ello es así porque la anciana interior o arquetípica es una presencia latente en la psique de todo el mundo, en los hombres e incluso los en niños y las niñas. La anciana no grita para imponerse frente al alboroto que arman las distintas partes de la personalidad al competir entre sí. La anciana es un potencial, más parecido a un talento inherente, que precisa ser reconocido y llevado a la práctica para desarrollarse. Esta presencia sabia de la psique madurará cuando confiemos en la existencia de una bruja en nuestro interior y comencemos a escucharla. Es entonces, en el silencio de nuestra propia mente, cuando debemos prestar atención a sus percepciones e intuiciones y actuar en este sentido.

Las cualidades de la bruja son los rasgos distintivos a través de los que una anciana se distingue (como mujer o como arquetipo).

II. LAS TRECE CUALIDADES

1. LAS ANCIANAS NO SE QUEJAN

Para ser una anciana necesitas librarte de los “hubiera o hubiese”. Es preciso silenciar las quejas mentales que no tardarán en escapar por tu boca en cuanto encuentren la ocasión. Lamentándonos no somos capaces de vivir el presente, y tampoco somos una compañía grata (ni siquiera para nosotras mismas). Las quejicas dan por sentado que merecían, y todavía merecen, una vida diferente de la que poseen, y no comprenden que a todos nos ha tocado en suerte nuestra parcela de desgracias, como le ocurre al más común de los mortales. Incapaces de mostrar gratitud por lo que ya poseen, las quejicas no saben disfrutar del presente.

Regla número 1 de las mujeres maduras y atrevidas: Las ancianas no se quejan

«Lo que fue, fue. Lo que es, en cambio, es.» Tal como suena. Quizá pensaste que te casarías y viviríais felices y comeríais perdices, tendrías los hijos ideales y (a partir del Movimiento para la Liberación de la Mujer) ejercerías también la profesión soñada. ¡Ya ves! Y, mira por dónde, pasara lo que pasara, o no pasara, en nuestra juventud, todo eso es “lo que fue”; y no podemos prescindir de ello. El pasado es el pasado. La menopausia marca el fin de los años de procreación. Este hecho, junto con otros acontecimientos también reales, es “lo que es”.

Expresar dolor, sin embargo, no es lamentarse. Incluso lloriquear no es lamentarse. Quizá nuestro organismo no se encuentre en su mejor momento, o sintamos diferentes dolores –aunque nosotras pongamos todo de nuestra parte, desde el punto de vista médico (y otros), para solventarlo–. A lo mejor los problemas son de índole económica. Sea cual sea nuestro caballo de batalla, podremos contárselo a las personas que necesitan y quieren saber lo que nos ocurre, aunque tan sólo sea para poner al día a los amigos con los cuales compartimos la historia cambiante de nuestra vida. Ahora bien, las ancianas no aburren a los demás con toda una letanía de sus síntomas (repaso de todos los órganos o relatos sobre sus propias miserias), lo cual posee un cierto regusto a numerito o fanfarronada. Una anciana sabe que tanto ella como sus problemas no son el centro del universo, y sabe que los demás también atraviesan dificultades. Una anciana no tolera que los niños se quejen, ni siquiera los niños interiores. Sobre todo si son los propios.

Una niña quejica es una niña manipuladora: desea algo que no se le ofrecerá de buen grado. Quizá lo que quiere no le conviene (sea lo que sea lo que la niña quejica del supermercado quiere que le compre su agotada madre, por ejemplo). Cuando la criatura lo consigue, no obstante, la satisfacción es total. En el fondo ha sido un nuevo e insignificante acto de extorsión y consuelo.

Las mujeres de una determinada edad que no son ancianas quizá no se lamenten ni te adulen directamente, o estiren de tus faldas en un sentido físico, como la niña del supermercado. Sin embargo, la extorsión y el consuelo emocionales, las satisfacciones efímeras y la infelicidad general corresponden a los mismos modelos dominantes. Los “estirones” son de tipo emocional: necesidad, derecho, sufrimiento y justificación, en un tono y con una energía que se palpa y transmite a partir de la voz. Las conversaciones con una quejica te van agotando; algunas personas se sienten atrapadas y reaccionan con falsedad, marcando distancias y sintiéndose culpables.

El cambio comienza mediante la introspección. Si te sientes identificada con la anterior descripción, o bien estás considerando la posibilidad de que a lo mejor cuadra contigo, eso es algo que puedes decidir en la intimidad de tu pensamiento. Una valoración honesta no es una acusación; es un diagnóstico que funciona, un punto de partida para ayudarte a resolver la insatisfacción. ¿Te compadeces de ti misma? ¿Has caído en ese estado de resentimiento en el cual vas repitiendo «pobrecita de mí»? ¿Has perdido tu razón de ser? Si es así, ¿cuál podría ser, en tu caso, el equivalente de la frase: «Lloraba porque no tenía zapatos hasta que conocí a un hombre que no tenía pies»?

A medida que envejecemos, sobre todo si tenemos tendencia a manifestar nuestros sentimientos de forma abierta no nos cuesta demasiado encontrar cada vez más motivos de queja, lo cual entraña el riesgo de sufrir una transformación negativa y de terminar asumiendo el papel de la madre-mártir arquetípica (una mujer que en la actualidad es una sola, pero que no siempre lo fue). Con un poco de olfato, humor y sabiduría, no obstante, no nos dominará esa capacidad para la queja que se encuentra en nuestro interior en aquellas ocasiones en las que quizá deseamos algo distinto a lo que tenemos.

Mi amiga Jananne, que me oyó decir que: «las ancianas no se quejan», me comentó entre risas que consiguió vencer la tentación de venir a visitarme para quejarse del reto que le suponía la temible tarea de deshacer su equipaje y comenzar una nueva vida. En lugar de eso, sin embargo, interpretó una versión exagerada de su propia queja, ante un público muy especial, ella, y luego siguió con lo que tenía que hacer. Es la misma amiga que una vez me pilló lamentándome y se inventó una canción: «Protesta, gimotea y refunfuña, protesta, gimotea y refunfuña, protesta, gimotea y gruñe», al ritmo de la melodía de una danza folclórica.

Una variante de las lamentaciones es la que se expresa mediante una ocurrencia o sarcasmo mordaces y dirigidos contra una persona (a menudo un ex) o una institución. Al principio, da la impresión de que no tiene que ver con la queja directa, pero luego las similitudes empiezan a mostrarse. De esta forma, el pasado sigue infiltrándose en las conversaciones. Las amigas intentan cambiar de tema en cuanto pueden, porque prefieren no formar parte de un público secuestrado y obligado a escuchar la última reflexión o la más reciente afrenta. Al igual que la quejica por antonomasia, esta mujer no es capaz de liberarse de lo que fue, ni de aceptar lo que es.

Algunas quejicas se despiertan en mitad de la noche al revivir incidentes pasados en los que las trataron con poca consideración. Ése podría ser un buen momento para intentar “pasar página”, aunque sólo sea para tratar de dormir un poco. Si éste es tu caso, hay algo que puedes hacer hasta que te quedes dormida. También será una manera de escuchar a la anciana. Respira despacio y presta atención a tu respiración. Escucha las palabras que te diría la anciana (mientras al mismo tiempo te las repites a ti misma, o bien las piensas), y luego escucha lo que dice ella de sí misma.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Las brujas no se quejan»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Las brujas no se quejan» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «Las brujas no se quejan»

Обсуждение, отзывы о книге «Las brujas no se quejan» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x