Lilian luce molesta, iracunda y hasta un poco rabiosa. Pero no dice ni una sola palabra más, solo se limita a respirar hondo y frotarse el borde de la frente. Ni siquiera mira a Loann o a mí, solo se aparta del lugar y va de vuelta al grupo. Cooper camina tras de ella, y en cuanto lo veo alejarse solo un poco, me atrevo a agradecerle a lo lejos. Mi voz provoca que él gire la cabeza sobre su hombro para mirarme.
—No te acostumbres demasiado a él, tómalo como consejo.
***
Llegar a casa con un cerdo como mascota no era mi idea cuando salí de casa, mi idea era llegar con Loann arrojarlo a mi cama y hacer todo lo que quisiera con él. Pero bueno, el tierno cerdito ha tenido sus ventajas. Por primera vez he conseguido, y sin proponérmelo, que Cooper muestre condescendencia conmigo. Eso es algo muy fructífero para mí y con mis planes de enamorarlo. Si no estamos unidos por amor, al menos lo estaremos por el cerdo. Es eso o nada.
Luego de quitar fango, plumas de gallina de pato, heno de caballo y demás cosas que no quiero ni imaginarme de mi cuerpo, empiezo a dar una limpieza profunda al puerco. Quien hasta ahora no tiene un nombre en particular. Quizás sea buena idea preguntárselo a Loann, después de todo, aunque diga que no, es el padre adoptivo.
Madre mía, qué bien suena eso.
Mamá llega cuando el cerdo está bañado, alimentado y dormido en mi habitación. Cuando oigo sus llaves en la primera planta, corro como una niña a contarle mi aventura de hoy. Mientras bajo las escaleras, la veo desplomarse en el sofá y tirar su bolso en el piso. Luce cansada y muy agobiada. Me quedo dubitativa de romper su silencio o no. Mamá y yo siempre hemos sido muy respetuosas de nuestra privacidad. Sin embargo, cuando ella gira y me da una sonrisa débil, sé que debo bajar.
—Mamá, ¿todo está bien? Parece que has tenido un mal día.
Ella respira profundo y entre tanto gimotea levemente, lo que me hace correr a abrazarla.
—¿Qué ocurre? ¿Por qué lloras?
—Es tu padre.
Su respuesta me sorprende, ellos hace mucho tiempo que no mantienen una relación cercana. Se divorciaron cuando tenía seis años, papá se casó con otra mujer y ahora tiene hijas más pequeñas que yo, de diez y trece años. No las conozco, ni quiero hacerlo. No me interesa mucho la nueva vida que lleva ahora.
—¿Saliste con papá?
—Me llamó al trabajo. Dice que su empresa está en quiebra, que ya no tiene dinero para sustentar tus gastos. Que debe ahorrar dinero para los gastos escolares de sus hijas. Que es momento que yo me encargue de todo. Es un cretino.
—Mamá...
—Defne, yo siempre he querido que lleves una vida perfecta. Hija, yo siempre lo he querido. Pero no sé si el dinero de mi actual trabajo sea suficiente para todo. Tendré que pedir el apoyo de tus abuelos.
—No, no lo hagas.
Los abuelos son gentiles conmigo, pero muy críticos con la vida de mi madre. Ellos detestaban a papá, no querían que se case con él, ni formara una familia. Decían que mi padre era un arribista y sí que lo fue. Cuando él logró iniciar y establecer la empresa de sus sueños, gracias a la inversión de mis abuelos, dejó a mamá. Desde ese entonces, nuestra relación no ha sido estrecha.
—No debí contarte esto.
—Claro que sí —refuto—. Mamá, no te lo había dicho antes, pero me he sentido muy vacía hace un tiempo. Quiero sentirme útil y esta es la oportunidad que necesito. Yo podría trabajar.
—Eso no, hija.
—Como modelo —mama ríe y acaricia mi mejilla. Sé que mi idea no es muy genial que digamos. Para cuando yo consiga ser modelo, papá conseguirá reestablecer su empresa y Loann se enamorará de mí. El tiempo es algo que nos juega en contra a las dos.
—No hablo en serio con lo de ser modelo, pero sí de conseguir un trabajo. Le pediré a Larry que me ayude. No necesitamos a papá para salir adelante.
El rostro de mamá se ilumina. La estrecho en un fuerte abrazo y le doy ánimos para seguir adelante con unas cuantas cosquillas. Cuando estamos muy cansadas de reír, le anuncio la llegada del nuevo integrante a la familia. Al principio recibe la noticia un poco reacia a la idea de tener un cerdo en casa, pero después de explicarle que pueden llegar a ser muy limpios con buenos cuidados, acepta al pequeño.
Entre tanta risa, me llega la preocupación. Conseguir un trabajo es difícil hoy en día, más para alguien con tan poca/ nula experiencia como yo. Quizás podría asesorar en moda o maquillar a mis amigas, o buscar algo acorde a mis habilidades. Aún no lo sé, pero debe ser algo rápido. Estoy segura de que mi madre aún no toma en serio mis propuestas de ayudarla con los gastos y limitarme con el dinero, siempre he utilizado las tarjetas de crédito a mi anchura y gusto. Ahora debo ser más consciente. Esta es mi oportunidad para demostrar que algo se ha encendido dentro de mí. Algo me está haciendo desear ser mejor persona. No quiero dejarla escapar.
El resto de la tarde ayudo a mamá en la edición de sus manuscritos. Quedo tan cansada que cuando llego a mi habitación, lo único que anhelo es dormir.
Antes de cerrar los ojos, tomo mi móvil y reviso mis redes sociales. Mi última foto posteada tiene muchísimos corazones, pero no los suficientes para compensar a mi corazón enamorado. Entro a mi cuenta alterna, una cuenta falsa y sin fotografía con temática de perritos, y abro el perfil de Disney. Ella no sube muchas fotos nuevas, así que termino rápido. Después de eso y, con el corazón en la boca, reviso la de Loann. Acaba de subir una foto con Lilian y, en la descripción, ha puesto en letras cursivas: El amor de mi vida.
Dejo el móvil a un costado y me duermo no solamente cansada, sino con el pecho doliendo y una que otra lágrima boba en mi mejilla.
Séptimo Intento
El almuerzo en el cafetín solía gustarme antes, cuando JC y yo éramos novios y él podía presumirme a todo el grupo diciendo que era el hombre más suertudo del planeta. Pero ahora ver a JC tratando de causarme celos besuqueándose con Trina a escasos metros de distancia, lejos de ser doloroso, es molesto.
Todos en esta mesa “privilegiada” no son más que niñatos que no entienden la diferencia entre universidad pública y universidad de paga. Para ellos estar aquí es un pasatiempo más y dan por su vida resuelta.
Me pregunto qué pensarían ellos si supieran que Defne Prinsloo es ahora una chica del grupo “x”.
Los observo a todos mientras hablan de sus gustos banales. Las gemelas Erika y Jessica son idénticas en todos los sentidos, valga la redundancia. Un par de morenas de piel canela tan materialistas y falsas como los implantes de senos de Trina. Y Trina, una asiática de rostro fino, que no contenta con su delgadez, decidió hacerse unos arreglos en varias zonas del cuerpo, incluso en los labios. Los chicos la comparan con Kylie Jenner, pero Larry dice que ella parece más una muñeca inflable mal hecha.
¿Se nota que nos cae mal?
Y es que Trina Halth siempre ha tratado de retarme en todo. Dice que soy muy cucufata para estar en este grupo y que algún día mis aires de grandeza se estrellarán a la basura. Es por eso que de entre todos, ella es la que menos debe saber mi amor por Loann. Me haría la vida imposible.
Podría ser una filósofa toda la hora libre que tenemos, yo podría, pero me es imposible cuando Loann Cooper decide entrar a la cafetería.
Suspiro profundo desde de mi asiento, apoyo mi mentón en una mano y me dejo hipnotizar por un sexi Loann con camiseta celeste, comprando gentilmente una manzana y un yogurt. Además de hermoso, es saludable y atlético.
Loan bebe el contenido del envase, se limpia los labios con una servilleta que la mujer del cafetín le obsequia y luego arroja el yogurt hacia un tacho de basura que lleva el nombre de “plásticos”. Además de hermoso, saludable, atlético e inteligente, piensa en el futuro del planeta.
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