Todo lo anterior lo realizo siempre en equipo con mi ángel, le hablo de mis inquietudes, le pido que me esté alimentando del amor a Dios; todos los días visito en la iglesia a mi amigo Jesús, le hablo como a un amigo, que sé que lo es y lo mismo a mi amiga la Virgen María. En las noches, con mis nietos, donde quiera que estén, vía WhatsApp rezamos el Ángel de mi Guarda, y ellos lo hacen con una devoción preciosa, al terminar la oración vuelven a sus juegos o tareas escolares.
En mis conferencias, cuando inicio, me suelen preguntar: “¿Cuáles son sus valores fundamentales?” y sin dudarlo les contesto que son tres: Dios, la familia y el trabajo. Esta triada me hace feliz, amo al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; a mi amada familia: hijos, nietos, nueras y yerno y, por supuesto, a Maru, mi hermosa esposa, que me ha enseñado a crecer como persona, a tener disciplina, a estar siempre alegre a pesar de las circunstancias.
Mi relación con mi ángel es algo cotidiano. Por ejemplo, cuando viajo en avión, al cerrarse la puerta antes del despegue, invoco a mi ángel y le digo: ángel mío, en nombre de nuestro señor Jesús, saluda al ángel del comandante, del primer oficial, de la tripulación de todos los que vamos en este vuelo, de los controladores aéreos, para que nos lleven con bien.
En este libro podrán conocer un poco más de mi relación con los ángeles, la espiritualidad y, sobre todo, cómo lograr ser un ángel en la tierra para ayudar a los demás.
PRIMERA PARTE
¿Quieres ser un ángel?
Esta pregunta es el eje central de este libro. Tenemos latente el deseo de conocer a un ángel, pero no siempre nos preguntamos si nosotros quisiéramos o si podemos ser uno. Pareciera que el tema de los ángeles es algo lejano, inalcanzable, esotérico, mágico. Sin embargo, puedo decirles, sin temor a equivocarme, que el tema de los ángeles es algo cercano, cotidiano, alegre y de acción.
Los ángeles son seres maravillosos de acción al servicio de las criaturas de Dios. Existen porque su misión es estar siempre al lado de Dios y nosotros los seres humanos tenemos alma, y el alma es Dios, luego los ángeles custodian la parte de Dios que está en nosotros. Nos cuidan en el camino hacia la energía total, nos ayudan a no irnos lejos de Dios.
Los ángeles se pueden comunicar con nosotros a través de un diálogo profundo. Sin embargo, se alejan cuando nos cubrimos de ego y nos creemos poderosos por lo que poseemos. Es aquí cuando los ángeles no pueden actuar, porque el egoísmo es la falta de amor al servicio de los demás. Jesús dijo: “Yo vine a servir, no a que me sirvan”, es ahí en esta frase fantástica donde se encierra el poder de los ángeles que se basa en el servicio. Los ángeles son seres al servicio.
Los ángeles no pueden actuar si no se lo pedimos. Los ángeles actúan, igual que Dios, a través de nosotros. Este es el punto más importante de la acción de Dios. Por eso el poder de interceder por los demás es algo divino, porque nosotros podemos pedir por los demás y Dios y sus ángeles van a escuchar, porque es un acto de amor y Dios es amor.
Convertirse en misionero de los ángeles es aceptar su presencia en el servicio y es aceptar que seamos instrumentos de fuerza espiritual. Cuando uno decide ser un ángel, decide actuar, servir, amar y estar siempre listos a los pedidos de las personas que nos solicitan ayuda en misión. Cuando oramos podemos decir, “Señor mío, dame misiones con tus santos ángeles, que mi trabajo se convierta siempre en una misión a los demás, que mi trabajo inspire a los demás a lograr esa fuerza del amor”.
Cuando voy a dictar una conferencia siempre pido a Dios que mi mensaje sea un mensaje energizado para las personas que lo van a recibir, y que mis palabras sean lo suficientemente claras para que las personas puedan tocar la energía que les llega y actuar en sus vidas. Deben despertar al mundo positivo, a sentirse que son seres que transforman, que innovan y, por lo tanto, trascienden.
“Milagro de oírte”. Esta es una frase muy frecuente en el mundo de hoy: “milagro de oírte”, eso decimos cuando una persona nos llama y hace tiempo no hablamos con ella. Igualmente pasa con los ángeles, no nos detenemos a hablar con ellos, a sentir que el ángel es un amigo que siempre está junto a mí y que solo puede actuar si yo pido su presencia. Los ángeles hablan de una forma increíble y sorprendente.
Hasta aquí me he entusiasmado mucho escribiendo de mis amigos los ángeles. Yo los amo, los siento permanentemente cerca y cuando no los siento, es que yo no estoy sintonizado con la misión. El día a día, la rutina, las preocupaciones nos alejan de ese conectarnos con la energía de los ángeles. Pero téngalo por seguro que ellos se encargarán de hacernos reaccionar utilizando otros seres que sí están sintonizados con los ángeles y nos hablaran claro y directo. Los ángeles hablan a través de los ángeles de carne y hueso que han asumido el papel de ángeles sin querer, son las circunstancias que te hacen actuar como ángel.
Ve a tomar un café y conversa contigo, aprovecha ese momento íntimo entre tu cerebro y tu espíritu y háblate y pregúntate cuándo has actuado como ángel o cuándo alguien ha actuado como un ángel en tu vida. En nuestras vidas siempre aparecen seres maravillosos que nos dan la mano en un momento que nos sentimos solos, que no encontramos respuestas, siempre alguien actúa como un ángel y a veces nos preguntamos: ¿ese que me ayudó fue un ángel? Claro que lo fue, impulsó a alguien o a las circunstancias a actuar como tal, para dar ese elemento que transforma la vida de los demás.
Los ángeles también actúan en tu cerebro y te mandan mensajes claros, sobre todo cuando no estás tensionado o triste; de golpe caminando se ilumina tu pensamiento y encuentras la respuesta perfecta a tus necesidades. Tú mismo te sorprendes de la idea y hay una fuerza interior que te dice “Actúa, lleva a la realidad la idea”. A veces te da miedo, pena o vergüenza el llevar la idea a la realidad, a la acción, pero si lo haces, te vas a sorprender de la fuerza de los ángeles en los acontecimientos donde tu vida entra al servicio de los demás.
Servicio es la palabra que define nuestra relación del ángel con nosotros. Esta idea de servicio, cuando la llevas a la acción, a la realidad, es cuando los ángeles del cielo cantan felices.
Este es el “milagro de oírte”, de oír el susurro de los ángeles, de ver más allá de lo cotidiano, de ver una nueva dimensión, donde todo lo que te sucede es porque está en el círculo virtuoso en el camino a Dios, todo es una oportunidad divina que hay que tomar, y tus amigos los ángeles son los mensajeros de esos pensamientos innovadores, transformadores de vidas que convierten esta vida en algo maravilloso.
El ángel, mi amigo del alma
Acércate al ángel, utiliza este libro y date la oportunidad de hablar con él, cierra los ojos, piensa en un sitio hermoso, lleno de música fantástica, de perfumes deliciosos y de seres alegres; ahí está tu ángel: háblale, platica con él de tus pensamientos más profundos o de tus pensamientos más sencillos. Él te va a comprender, recuerda que tu ángel es un traductor de tus oraciones hacia Dios.
El ángel es un amigo que siempre está dispuesto a conversar, a analizar, a entender, a tomar café contigo. Deja que seres reales puedan actuar como ángeles en tu vida, permite que la circunstancia hable, que pasen cosas que parecen sencillas y que de repente se convierten en eventos. Deja que tu amigo el ángel pueda realizar su labor a través de ti.
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