De los principados mixtos
IV
Cur Darii regnum quod Alexander occupaverat a successoribus suis post Alexandri mortem non defecit
Por qué razón el reino de Darío, que fue ocupado por Alejandro, no se rebeló contra sus sucesores después que Alejandro murió
V
Quomodo administrandae sunt civitates vel principatus, qui, antequam occuparentur, suis legibus vivebant
De qué modo deben gobernarse las ciudades o los principados que antes de ser ocupados vivían con sus leyes
VI
De principatibus novis qui armis propriis et virtute acquiruntur
De los principados nuevos que se adquieren con armas propias y virtuosamente
VII
De principatibus novis qui alienis armis et fortuna acquiruntur
De los principados nuevos que se adquieren con armas y fortunas de otros
VIII
De his qui per scelera ad principatum pervenere
De los que por medio de maldades legan al principado
IX
De principatu civili
De los principados civiles
X
Quomodo omnium principatuum vires perpendi debeant
De qué modo debe medirse la fuerza de todos los principados
XI
De principatibus ecclesiasticis
De los principados eclesiásticos
XII
Quot sint genera militiae et de mercenariis militibus
Sobre los géneros de la milicia y sobre los soldados mercenarios
XIII
De militibus auxiliariis, mixtis et propriis
Sobre las tropas auxiliares, mixtas y propias
XIV
Quod principem deceat circa militiam
Lo que conviene a un príncipe acerca de la milicia
XV
De his rebus quibus homines et praesertim principes laudantur aut vituperantur
Sobre las cosas por las que los hombres y especialmente los príncipes son alabados o censurados
XVI
De liberalitate et parsimonia
Sobre la liberalidad y la parsimonia
XVII
De crudelitate et pietate; et an sit melius amari quam timeri, vel e contra
Sobre la crueldad y la piedad, y si es mejor ser amado que temido o lo contrario
XVIII
Quomodo fides a principibus sit servanda
De qué modo deben los príncipes observar su palabra
XIX
De contemptu et odio fugiendo
Cómo hay que evitar el desprecio y el odio
XX
An arces et multa alia quae cotidie a principibus fiunt utilia an inutilia sint
Si las fortalezas y otras cosas que los príncipes hacen todos los días son útiles o no
XXI
Quod principem deceat ut egregius habeatur
Lo que conviene a un príncipe para ser estimado
XXII
De his quos a secretis principes habent
De los secretarios que tienen los príncipes
XXIII
Quomodo adulatores sint fugiendi
De qué modo deben ser evitados los aduladores
XXIV
Cur Italiae principes regnum amiserunt
Por qué los príncipes de Italia han perdido sus estados
XXV
Quantum fortuna in rebus humanis possit et quomodo illi sit occurrendum
Cuánto puede la fortuna en las cosas humanas, y de qué modo se debe resistirle
XXVI
Exhortatio ad capessendam Italiam in libertatemque a barbaris vindicandam
Exhortación a tomar a Italia y liberarla de los bárbaros
Conclusión
Notas al texto en español
Posfacio: Luce Fabbri Cressatti (1908-2000), breve historia de una mujer libre
CLAUDIO ALBERTANI
MAQUIAVELO: ENTRE EL SER Y EL “DEBER SER”
Luce Fabbri Cressatti
Sentimos a Maquiavelo como un contemporáneo porque estamos viviendo una crisis en cierto modo homóloga a la del siglo XVI, y porque él nos proporciona los elementos para juzgarla y es el único que lo ha hecho con tan implacable claridad.
Hay un Maquiavelo de leyenda, que tiene mala fama, el del fin que justifica los medios, el político sin escrúpulos, el consejero de los tiranos. Y está el Maquiavelo que nos presentaron nuestros profesores siguiendo a De Sanctis y a Croce, un Maquiavelo creador de la ciencia política, un pensador que, en los umbrales del Renacimiento, descubrió que la política es independiente de la moral, pertenece a otra esfera, la esfera de lo útil, como la economía. Y nos ha enseñado que en la historia lo que cuenta es el ser, no el “deber ser”: la realidad, no la justicia.
Dice De Sanctis que en la obra de Maquiavelo “están los derechos del Estado; faltan los derechos del hombre”. 1“Por la patria todo es lícito y las acciones, que en la vida privada son delitos, se vuelven magnánimas en la vida pública. Razón de Estado y salud pública eran las fórmulas vulgares en las cuales se expresaba ese derecho de la patria superior a todo derecho.” 2Y Croce se hace en esto, como en casi todo lo demás, el continuador de De Sanctis, incorporando el pensamiento de Maquiavelo a su definición de lo útil, diferenciado netamente de lo ético. Y remacha este concepto, respaldando esta visión del pensamiento de Maquiavelo, con negar que haya medios inmorales. La acusación que se levanta contra Maquiavelo, de recomendar medios inmorales para fines morales, medios que se justificarían con la moralidad de los fines, carece, para Croce, de todo fundamento, pues sólo los fines son morales o inmorales; los medios son adecuados o inadecuados. 3Y aplica el mismo criterio al pensamiento de Marx, en quien veía —dice Boulay 4— “el Maquiavelo del proletariado”.
Ahora bien: si nos acercamos a Maquiavelo directamente, olvidando las instrucciones académicas a las distintas ediciones de sus escritos, leyendo estos últimos en orden cronológico, teniendo en cuenta a cada paso quién y cómo era el autor, qué sucedía en ese momento, qué otras cosas escribía contemporáneamente y, además, la reciente herencia medieval y el entorno humanístico y renacentista, nuestra visión del escritor cambia, no radicalmente, pero lo suficiente para sostener que:
Maquiavelo no excluye la moralidad de la política y no es en ese sentido que hay que considerarlo el fundador de la política como ciencia, sino en el sentido de haber estudiado el deseo de poder en su eterno choque con la exigencia humana de libertad, reconociendo en este choque el principal factor de la historia. 5
Él no recomienda nunca a los pueblos el absolutismo, que él considera una degeneración de la monarquía, 6no sostiene los derechos del Estado, no hace primar la razón de Estado por sobre los derechos de los ciudadanos, excepto en el caso del “estado popular”, que responde a los intereses del mayor número y que degenera cuando el pueblo se corrompe, es decir, cuando los ciudadanos aprovechan la libertad para su interés particular. 7
Consideró la libertad republicana como el valor político supremo. 8
Su pensamiento no es monolítico y hay en él contradicciones que, todas, tienen su explicación en un plano psicológico o histórico.
Él mismo se nos presenta en toda su complicación en una célebre carta a F. Vettori 9y en una octava autobiográfica, con la que me parece oportuno entrar en el tema del “hombre” Maquiavelo como clave de su pensamiento:
Yo espero
y mi esperanza agranda mi tormento ,
yo lloro
y el llanto me alimenta el corazón ,
yo río
y esa mi risa no penetra adentro ,
yo ardo
y no pasa ese fuego al exterior .
Yo temo lo que veo y lo que siento ,
cada objeto renueva mi dolor .
Así, esperando, lloro, río y ardo:
lo que oigo y veo me llena de pavor .
Aun haciendo pesar en el juicio la moda literaria de la contraposición, característica de la época, ese autorretrato nos habla de un ser tan polifacético como su pensamiento político.
Este pensamiento suyo no se podría empezar a estudiar sin tener cuenta, de entrada, su cualidad de florentino. Florencia había conservado tempestuosamente sus instituciones republicanas hasta el siglo XV, cuando la familia de los Médici, banqueros, había establecido en ella su dominio señorial, muy resistido sin embargo, tanto que fue interrumpido dos veces por revoluciones que dieron lugar a dos paréntesis de sobrevivencia republicana. Maquiavelo vivió justamente ese período conflictual.
Читать дальше