Vladimir Obruchev - Plutonia

Здесь есть возможность читать онлайн «Vladimir Obruchev - Plutonia» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Фантастика и фэнтези. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Plutonia: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Plutonia»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Plutonia — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Plutonia», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Capítulo LVII

CHARLA CIENTIFICA

Unos días después del regreso de 1a expedición al Estrella Polar se desencadenó una de esas terribles tempestades de nieve habituales en aquellas latitudes, suspendiendo todos los paseos y los trabajos al aire libre. Los hombres mataban el tiempo en la sala de oficiales, contándose sus impresiones acerca de la invernada entre los hielos y el viaje a Plutonia. Interesaban particularmente a Trujánov los detalles del descenso al mundo subterráneo, acompañado de diversos fenómenos incomprensibles para la expedición.

— Le advierto a usted, Trujánov — dijo Kashtánov —, que su carta, abierta el día que descubrimos mamuts en la tundra que había venido a sustituir los hielos, nos explicó dónde estábamos, pero no nos satisfizo plenamente, Quisiéramos saber en qué se fundaba su hipótesis, tan brillantemente confirmada, de que el globo terrestre era hueco.

— A decir verdad — contestó Trujánov —, la idea no es mía ni siquiera nueva. Fué expuesta hace más de cien años por ciertos sabios de Europa Occidental. Enterado de ella hojeando viejas revistas, me interesó y me dediqué a hacer comprobaciones que me demostraron su verosimilitud.

— ¿No podría usted comunicárnoslas?

— Con mucho gusto. Si quieren ustedes, les haré hoy mismo un informe detallado.

Aquella tarde tuvo lugar en la sala de oficiales una interesantísima charla científica.

Después de haberse referido a las ideas de los pueblos antiguos de que la Tierra era una superficie lisa en medio del océano primitivo y a la teoría de Aristóteles acerca de la forma esférica de la Tierra, Trujánov se detuvo con más detalle en las concepciones modernas.

— A fines del siglo XVIII, el sabio Leslie afirmaba que el interior de la Tierra estaba lleno de aire, luminoso a consecuencia de la presión, y que en él flotaban dos planetas: Proserpina y Plutón…

— ¿Plutón? — exclamó Borovói-. ¡De manera que no hemos inventado nada nuevo para el astro subterráneo!

— No. El nombre había sido ya anticipado — prosiguió Trujánov-. Algunos sabios habían calculado incluso la órbita de estos planetas que, al aproximarse a la corteza terrestre, provocarían las tempestades magnéticas y los terremotos. Según Leslie, en la superficie interior de la Tierra, que ilumina una suave luz eléctrica, reina una primavera eterna y por ello existe allí una vegetación maravillosa y un mundo muy — original…

— ¡Tenía perfecta razón! — lanzó Pápochkin pasmado.

— La entrada a la cavidad interna, siempre según la teoría de Leslie, debe hallarse alrededor de los 82 de latitud Norte.

— ¡Es increíble! — exclamó Makshéiev-. ¿Cómo pudo señalarlo con tanta precisión? Nosotros encontramos el extremo meridional de ese orificio a poco más de 81 .

— Leslie lo determinó según el sitio donde más intensidad tienen las auroras boreales porque suponía que emanaban de las entrañas de la Tierra y eran los rayos eléctricos que iluminaban la cavidad interna del globo. La teoría de Leslie halló numerosos partidarios y se habló incluso con toda seriedad de organizar una expedición al interior de la Tierra.

— ¡Ah, vamos! — sonrió Gromeko-. También en ese aspecto hemos estado a punto de tener precursores.

— Pero la expedición no tuvo lugar porque las eminencias de aquella época — Buffon, Leibniz, Kircher— se burlaron de la hipótesis de Leslie, tildándola de fantasía. Ellos sostenían la idea del núcleo en fusión de la Tierra, uno único o con numerosos focos secundarios llamados pirofiliaciones. A fines del siglo XVIII, la armoniosa hipótesis de Kant y Laplace acerca del origen de todo nuestro sistema planetario de una nebulosa incandescente se enseñoreó de casi todas las mentes y desplazó a las demás a segundo plano.

Pero en 1816, Kormuls afirmaba que el interior de la Tierra estaba hueco y su corteza no tenía más de 300 millas inglesas de espesor.

Halley, Franklin, Lichtenberg y Kormuls intentaron explicar los fenómenos del magnetismo terrestre y sus transformaciones seculares por la existencia de un hipotético planeta interior. El profesor alemán Steinhauser consideraba casi indudable en 1817 la existencia de ese planeta, al que dió el nombre de Minerva.

Surgieron nuevos proyectos de expediciones al interior de la Tierra. Simmes, un capitán retirado de infantería que habitaba en San Luis, Estado de Missouri, publicó en los periódicos, en abril de 1818, una carta que envió simultáneamente a muchos establecimientos de América y Europa. Estaba dirigida al «mundo entero» y llevaba esta divisa: «La luz engendra la luz para descubrir la luz hasta el infinito».

Decía lo siguiente:

La Tierra está hueca y habitada en su interior. Contiene una serie de esferas concéntricas una dentro de la otra y tiene en los polos orificios de 12 a 16 de anchura. Estoy dispuesto a responder con mi vida de la exactitud de lo que digo y me ofrezco a explorar esa cavidad si el mundo me ayuda en esta empresa. He escrito para su publicación un tratado a este respecto donde doy pruebas que apoyan estas tesis, la explicación de diversos fenómenos y del «misterio del oro» del doctor Darwin. Pongo como condición el derecho de patronato sobre este mundo y otros nuevos que se pudiesen descubrir. Lo lego a mi esposa y sus diez hijos. Nombro protectores al doctor Mitchel, a sir Davies y al barón Alejandro von Humboldt. Sólo necesito cien compañeros intrépidos para salir de Siberia a fines del verano por los hielos del mar del Norte en trineos tirados por renos.

Prometo que descubriremos, en cuanto pasemos el 82 de latitud Norte, regiones cálidas y ricas con plantas útiles, animales y quizá también hombres. Estaremos de vuelta a la primavera siguiente.

— ¿Y tuvo lugar la expedición? — preguntó Kashtánov.

— No, desgraciadamente; o felizmente para nosotros. La carta de Simmes llamó la atención, y los lectores interesados abrumaron a preguntas las redacciones de periódicos y revistas, así como a los sabios. La propuesta del valeroso capitán, que no temía dejar a una viuda y diez huérfanos, fué discutida en la prensa, pero no se obtuvieron ni los cien bravas que pedía ni el dinero necesario. Los sabios que había designado protectores debieron considerar al pobre Simmes como un soñador o un loco. Porque muchos estaban persuadidos de que existía una cavidad con un planeta dentro de la Tierra, pero no daban crédito a la existencia de un orificio que permitiese llegar a ella.

— Por ejemplo, contestando a la carta de Simmes, el físico Chladni negaba, en un artículo publicado en una revista científica acerca del interior de la Tierra, la posibilidad de tal orificio. En caso de haber existido alguna vez, se habría llenado inevitablemente de agua. En cuanto al movimiento, sumamente pausado según Steinhauser, del planeta interior, se debe, como explica Chladni, a que tiene lugar en un medio muy denso de aire comprimido, quizá bajo el influjo del Sol y de la Luna. Cliladni hace también algunas otras interesantes hipótesis, aunque sin darlas por irrefutables: en vista de que el aire muy comprimido despide calor y que un cuerpo recalentado ha de ser luminoso, en el centro de la cavidad terrestre, donde la presión es máxima por todas partes, el aire terriblemente comprimido debe formar una masa que despide luz y calor, una especie de sol central.

— Los Habitantes del interior de la Tierra, si es que existen, ven ese sol siempre en el cenit y, a su alrededor, toda la superficie interna iluminada por él, lo que debe ofrecer un panorama muy bello.

— Las hipótesis de la existencia de un planeta interior subsistieron algún tiempo. En la década del treinta del siglo pasado también Bertrand pensaba que el globo terrestre estaba hueco y que en su cavidad se encontraba un núcleo magnético que se desplazaba de un polo a otro de la Tierra bajo la influencia de los cometas.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Plutonia»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Plutonia» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «Plutonia»

Обсуждение, отзывы о книге «Plutonia» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x