• Пожаловаться

Ursula Le Guin: La mano izquierda de la oscuridad

Здесь есть возможность читать онлайн «Ursula Le Guin: La mano izquierda de la oscuridad» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию). В некоторых случаях присутствует краткое содержание. Город: Buenos Aires, год выпуска: 1973, категория: Фантастика и фэнтези / на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале. Библиотека «Либ Кат» — LibCat.ru создана для любителей полистать хорошую книжку и предлагает широкий выбор жанров:

любовные романы фантастика и фэнтези приключения детективы и триллеры эротика документальные научные юмористические анекдоты о бизнесе проза детские сказки о религиии новинки православные старинные про компьютеры программирование на английском домоводство поэзия

Выбрав категорию по душе Вы сможете найти действительно стоящие книги и насладиться погружением в мир воображения, прочувствовать переживания героев или узнать для себя что-то новое, совершить внутреннее открытие. Подробная информация для ознакомления по текущему запросу представлена ниже:

Ursula Le Guin La mano izquierda de la oscuridad

La mano izquierda de la oscuridad: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «La mano izquierda de la oscuridad»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

La trama gira en torno a la estancia de Genly Ai, un enviado terrestre del Ekumen, al planeta Gueden, también conocido como Invierno por atravesar una edad glaciar. El Ekumen podría definirse como una liga interplanetaria compuesta por los “mundos inhabitados” (es decir, por aquellos que no son ni los planetas conocidos ni sus colonias) cuyo propósito, en este caso, es que Gueden se una a la alianza. Por ello, Genly Ai lleva dos años en Karhide (uno de los dos reinos más importantes de Gueden) esperando una audiencia con el rey. Cuando llega el momento, todo apunta a que el rey no goza de un juicio sano, ve al Enviado como una amenaza y a su primer ministro, Estraven, como ejemplo de traición. En un intento por conseguir en otra ciudad lo que ha resultado imposible en Karhide, Genly Ai viaja a Orgoreyn, donde Estraven cumple su exilio. El rechazo de los orgotas hacia Genly provoca el reencuentro entre éste y Estraven que, a partir de este punto, deberán convivir en duras condiciones.

Ursula Le Guin: другие книги автора


Кто написал La mano izquierda de la oscuridad? Узнайте фамилию, как зовут автора книги и список всех его произведений по сериям.

La mano izquierda de la oscuridad — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «La mano izquierda de la oscuridad», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема

Шрифт:

Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Ursula K. Le Guin

La mano izquierda de la oscuridad

Para Charles, sine qua non

1. Parada en Erhenrang

De los archivos de Hain. Transcripción del documento Gueden-01-01101-934-2. Al estable en Ollul: Informe de Genly Ai, primer móvil en Invierno/Gueden. Ciclo haini 93. Año ecuménico 1490-97.

Escribiré mi informe como si contara una historia, pues me enseñaron siendo niño que la verdad nace de la imaginación. El más cierto de los episodios puede perderse en el estilo del relato, o quizá dominarlo; como esas extrañas joyas orgánicas de nuestros océanos, que si las usa una determinada mujer brillan cada día más, y en otras en cambio se empañan y deshacen en polvo. Los hechos no son más sólidos, coherentes, categóricos y reales que esas mismas perlas; pero tanto los hechos como las perlas son de naturaleza sensible.

No soy siempre el protagonista de la historia, ni el único narrador. No sé en verdad quién es el protagonista: el lector podrá juzgar con mayor imparcialidad. Pero es siempre la misma historia, y si en algunos momentos los hechos parecen alterarse junto con una voz alterada, no hay razón que nos impida preferir un hecho a otro; sin embargo, no hay tampoco en estas páginas ninguna falsedad, y todo es parte del relato.

La historia se inicia en el diurno 44 del año 1491, que en el país llamado Karhide del planeta Invierno era odharhahad tuva, o el día vigésimo segundo del tercer mes de primavera, en el año uno. Aquí es siempre año uno. El día de año nuevo sólo cambia la fecha de los años pasados o futuros, ya se cuente hacia atrás o hacia adelante a partir de la unidad Ahora. De modo que era la primavera del año uno en Erhenrang, ciudad capital de Karhide, y mi vida estaba en peligro, y no lo sabia.

Yo asistía a un desfile. Caminé y me puse detrás de los gosivoses, y delante del rey. Llovía.

Nubes de lluvia sobre torres oscuras, lluvia en calles de paredes altas. La tormenta sombría golpea la ciudad de piedra, por donde discurre lentamente una vena de oro. Primero llegan los mercaderes, potentados y artesanos de la ciudad de Erhenrang, en hileras ordenadas, magníficamente vestidos, avanzando en la lluvia como peces en el agua. Los rostros son perspicaces y severos. Nadie marca el paso. No hay soldados en este desfile, ni siquiera soldados de imitación.

Luego siguen los señores y alcaldes y representantes, una persona, o cinco, o cuarenta y cinco, o cuatrocientos, de todos los dominios y codominios de Karhide, una vasta y ordenada procesión que desfila a la música de los cornos de metal y las tablas huecas de madera o de hueso, y la animada y rica melodía de las flautas eléctricas. Los varios estandartes de los dominios se confunden a la luz de la lluvia en un movimiento de color, con los banderines amarillos que bordean la calle, y los músicos de los distintos grupos baten y entretejen numerosos ritmos, que resuenan en la profunda calle de piedra.

Ahora pasa una tropa de juglares, y lanzan al aire unas pulidas esferas de oro, que recogen luego, y arrojan otra vez en surtidores de brillante juglaría. De pronto, parece que todas las esferas juntas hubieran apresado literalmente la luz, y centellean como el cristal: el sol asoma entre las nubes.

Luego siguen cuarenta hombres vestidos de amarillo, tocando gosivoses. El gosivós, que no se oye sino en presencia del rey, emite un bramido insensato y desconsolado. Cuarenta gosivoses tocando juntos y la tierra se tambalea, y las torres de Erhenrang se tambalean, y las nubes dejan caer una última llovizna. Si esta la música de palacio no es raro entonces que los reyes de Karhide sean todos locos.

Luego, la compañía real, guardias y funcionarios y dignatarios de la ciudad y la costa, diputados, senadores, cancilleres, embajadores, señores del reino; no guardan el paso ni el orden de las filas, y sin embargo caminan muy dignamente, y el rey Argaven XV va también entre ellos, de túnica, camisa y pantalones blancos, polainas de cuero azafranado y puntiagudo gorro amarillo. No tiene otro adorno ni signo de jerarquía que un anillo de oro. Detrás, ocho robustas criaturas sostienen la litera del rey, tosca, con zafiros amarillos, que no ha llevado a ningún rey desde siglos atrás, una reliquia ceremonial de hace mucho tiempo. Junto a la litera marchan ocho guardias armados con «armas de saqueo», reliquias también de un pasado más bárbaro, pero cargadas con balas de hierro dulce. La muerte marcha detrás del rey. Detrás de la muerte vienen los estudiantes de las escuelas de artesanía, los colegios, los oficios, los servidores del rey, largas hileras de niños y jóvenes vestidos de rojo, verde y oro; y al fin unos pocos vehículos, lentos, oscuros, silenciosos, que cierran el desfile.

La compañía real, y yo entre ellos, se aprieta en una plataforma de troncos junto al arco inconcluso de las Puertas del Río. El desfile celebra la próxima conclusión de los trabajos, que completarán la carretera nueva y el puerto ribereño de Erhenrang, una vasta operación de dragado y construcción de edificios y caminos que ya ha llevado cinco años e inscribirá el reino de Argaven XV en los anales de Karhide. Estamos bastante apretados sobre la plataforma, en nuestros ropajes empapados. La lluvia ha cesado; brilla el sol: el sol de Invierno, espléndido, radiante, traicionero. Le digo a la persona que está a mi izquierda:

—Hace calor. Hace de veras calor.

La persona de mi izquierda —un karhíder rechoncho y moreno, de melena espesa y bruñida, que viste una sobretúnica pesada de cuero verde trabajada con oro, y una abrigada camisa blanca, y unos abrigados pantalones, y un collar de pesados eslabones de plata del ancho de una mano —, ésta persona, transpirando profusamente, replica. —Si, así es.

Todo alrededor de nuestra plataforma se extienden los rostros de los ciudadanos, vueltos hacia arriba como una playa de guijarros, redondos, de color castaño, y un brillo de mica en los miles de ojos atentos.

Ahora el rey asciende por una plancha de troncos que lleva de la plataforma a la cima del arco: los pilares todavía no unidos se alzan sobre la multitud; los muelles y las aguas. Mientras sube, la multitud se agita y dice en un vasto murmullo: —¡Argaven!

El rey no responde. Nadie espera una respuesta. Los gosivoses emiten un sonido atronador, discordante, y callan. Silencio. El sol brilla sobre la ciudad, el río, la multitud, y el rey. Los albañiles han puesto en marcha un montacargas eléctrico, y a medida que el rey asciende, el cabrestillo que sostiene la clave del arco se eleva pasando junto a él, y se detiene en el aire, y baja hasta posarse casi en silencio —un bloque que pesa toneladas —sobre los dos apoyos, transformándolos en una sola fábrica: un arco. En los andamios, un albañil con paleta y balde espera al rey. Todos los otros trabajadores ascienden por escalas de cuerda, como un enjambre de moscas. El rey y el albañil se arrodillan en una tabla estrecha, arriba, entre el río y el sol. Tomando la paleta, el rey echa cemento en las junturas del arco. No se contenta con unos pocos golpes; no le devuelve la paleta al albañil y trabaja ahora metódicamente. El cemento es de color rosado, distinto del resto, y luego de observar el trabajo de abeja del rey le pregunté a la persona de mi izquierda: —¿Es siempre rojo el cemento de los arcos? —Pues ese mismo color es visible en todos los arcos del Puente Viejo, que se cierne maravillosamente sobre el río, aguas arriba.

Enjugándose la frente oscura, transpirada, el hombre —y he de decir hombre pues ya he dicho un karhíder —, el hombre responde: —Hace mucho tiempo el cemento de los arcos era siempre una amalgama de huesas y sangre. Huesos humanos, sangre humana, pues sin el ligamento de la sangre el arco se vendría abajo. Ahora usamos sangre de animales.

Читать дальше
Тёмная тема

Шрифт:

Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «La mano izquierda de la oscuridad»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «La mano izquierda de la oscuridad» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё не прочитанные произведения.


Отзывы о книге «La mano izquierda de la oscuridad»

Обсуждение, отзывы о книге «La mano izquierda de la oscuridad» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.