Orhan Pamuk - Me Llamo Rojo

Здесь есть возможность читать онлайн «Orhan Pamuk - Me Llamo Rojo» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Me Llamo Rojo: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Me Llamo Rojo»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Me llamo Rojo nos introduce en el esplendor y la decadencia del Imperio Turco, una potencia que llegó hasta las puertas de Viena. Viajamos hasta el siglo XVI, el sultán desea inmortalizar su figura en un lienzo, pero la ley islámica lo prohíbe. La tentación vence y cuatro artistas trabajarán en secreto, elaborando un libro lleno de imágenes nunca antes pintadas. Hasta que uno de ellos desaparece.

Me Llamo Rojo — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Me Llamo Rojo», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

después de haberme creado a mí de fuego y a él de un material mucho menos valioso? Contestadme con la mano en el corazón, hermanos. Muy bien, ya lo sé, tenéis miedo porque pensáis que nada de lo que hablamos aquí quedará entre nosotros, que El lo oirá todo y que algún día os pedirá cuentas. No os pregunto para qué os dio la conciencia entonces, reconozco que tenéis razón al tener miedo y olvido mi pregunta y la cuestión de la diferencia entre el fuego y el barro. Pero hay algo que no olvido, sí, algo que siempre recordaré orgulloso:

YO NO ME POSTRÉ ANTE EL HOMBRE.

En cambio, eso es exactamente lo que hacen ahora los nuevos maestros francos. No se limitan a mostrar hasta el más mínimo detalle de caballeros, sacerdotes, ricos comerciantes e incluso mujeres, el color de los ojos, la textura de la piel, la curva incomparable de los labios, la hermosa sombra entre los pechos, las arrugas de la frente y los anillos de los dedos, hasta los repugnantes pelos que brotan de las orejas, pintándolo todo tal cual es, sino que además colocan al hombre justo en el centro de sus pinturas como si se tratara de una criatura ante la que hay que postrarse y las cuelgan de las paredes como si fueran ídolos que hay que adorar. ¿Es el hombre una criatura tan importante como para pintar hasta su sombra con todo detalle? Si se pintan las casas de una calle cada vez más pequeñas como las ven erróneamente los ojos de los hombres, ¿no se colocará en el centro del Universo al hombre en lugar de a Dios? En fin, eso lo sabe mejor el Todopoderoso. Pero supongo que es fácil comprender lo ridículo que resulta afirmar que he sido yo quien ha sugerido esas pinturas, yo, que me negué a postrarme ante el hombre y que por esa razón he penado, he sufrido soledad, he sido privado de la gracia divina y he sido insultado. Pero resulta más lógico creer, como escriben algunos religiosos y dicen algunos predicadores, que todos los muchachos se masturban por mi causa y que provoco que todos se ventoseen.

A este respecto quiero decir una última cosa, ¡pero mis palabras no son para aquellos que tienen la mente continuamente confusa por su deseo de presumir, por su pasión por el dinero, o por la lujuria, o por sus absurdos apetitos! Sólo el Altísimo, con su infinita inteligencia, me entiende: ¿No fuiste Tú quien enseñó al hombre a ser soberbio obligando a los ángeles a que se postraran ante él? Y ahora se dan el trato que aprendieron de tus ángeles, se postran ante ellos mismos y se colocan en el centro del Universo. Todos, incluso tus siervos más fieles, quieren ser pintados a la manera de los maestros francos. El resultado de esta admiración por sí mismos será que pronto Te olvidarán, lo sé tan bien como me conozco a mí mismo. Y además me volverán a echar toda la culpa por haberte olvidado.

¿Cómo podría convenceros de que nada de esto me importa tanto como se cree? Por supuesto, mostrándoos que aún sigo en pie a pesar de siglos de despiadadas lapidaciones, insultos, maldiciones e imprecaciones. Si mis airados y superficiales enemigos, que me insultan a la menor oportunidad, recordaran que fue el Altísimo Dios quien me permitió vivir hasta el Día del Juicio, todo nos resultaría más fácil. En cambio sus vidas apenas pasan de los sesenta o setenta años que consiguen de Dios. Si les dijera que intentaran prolongarlas tomando café, sé que algunos no lo tomarían por hacer lo contrario de lo que dice el Diablo o, aún peor, se pondrían cabeza abajo e intentarían metérselo por el trasero.

No os riáis. Lo importante no es el contenido de las ideas, sino su forma. Lo importante no es lo que pinta el ilustrador, sino su estilo. Pero nada de esto debe ser evidente. Como final iba a contaros una historia de amor, pero se ha hecho tarde. El maestro narrador que me ha dado voz esta noche ha prometido que la noche del miércoles, mañana no, pasado, contará esa historia de amor con su voz más dulce colgando de la pared la imagen de una mujer.

48. Yo, Seküre

Soñé con mi padre, me decía algo que yo no podía comprender, fue horrible; me desperté. Tenía a ambos lados a Sevket y a Orhan fuertemente abrazados a mí y su calor me había hecho sudar. Sevket me había puesto la mano en el regazo. Orhan había apoyado su cabeza sudorosa en mi pecho. A pesar de todo pude salir de la cama y de la habitación sin despertarlos.

Crucé la antesala y abrí silenciosamente la puerta de Negro. A la luz del candelabro que llevaba en la mano no lo vi a él sino la cama blanca que se extendía como un cadáver amortajado en medio de la fría y oscura habitación. Era como si la luz del candelabro fuera incapaz de alcanzar la cama.

Al acercar un poco más la mano, la luz anaranjada de la vela iluminó la cara cansada y sin afeitar de Negro y sus hombros desnudos. Me acerqué bastante a él, dormía como Orhan, acurrucado como una cochinilla, y su rostro tenía la expresión de una muchacha dormida.

«Éste es mi marido», me dije. Me resultaba algo tan lejano y extraño que me envolvió una sensación de arrepentimiento. Si hubiera tenido una daga en la mano, lo habría matado. No porque quisiera hacerlo realmente, sino porque sólo pensaba cómo sería matarlo, como nos ocurre a todos cuando somos niños. No creía que hubiera vivido años pensando en mí ni en la expresión de niño inocente de su rostro.

Le di un golpecito en el hombro con un lado de mi pie descalzo y lo desperté. Al verme, más que quedarse hechizado o emocionarse, tuvo miedo por un momento, como yo quería. Antes de que se despertara del todo le pregunté:

– He soñado con mi padre. Me dijo algo terrible: que tu lo habías matado…

– ¿No estábamos juntos cuando lo asesinaron?

– Eso también lo sé yo -le respondí-. Pero tú sabías que mi padre estaría solo en casa.

– No, no lo sabía. Fuiste tú quien envió a los niños con Hayriye. Sólo lo sabían Hayriye y quizá Ester. Y tú sabes mejor que yo quién más podría saberlo.

– A veces me da la impresión de que una voz en mi interior está a punto de decirme por qué todo va a peor, que me va a descubrir el secreto de toda esta mala fortuna. Abro la boca para que salga esa voz pero, como pasa en los sueños, no me sale el menor sonido de la garganta. Y tú ya no eres aquel Negro bueno e inocente que conocía de niña.

– Tu padre y tú expulsasteis a ese Negro inocente.

– Si te has casado conmigo para vengarte de mi padre, ya te has vengado. Pero quizá sea por eso por lo que los niños no te quieren.

– Lo sé -me contestó, pero lo dijo con tristeza-. Esta noche, antes de acostarse, cuando tú estabas abajo, estuvieron cantando «Negro, Negro, culo de perro» de manera que yo lo oyera.

– Pues haberles pegado, entonces -le dije queriendo en un primer momento que les hubiera pegado realmente-. Si les levantas la mano, te mato -añadí luego preocupada.

– Métete en la cama. Te vas a quedar helada.

– Quizá nunca me meta en esa cama tuya. Quizá ambos nos equivocáramos casándonos. Dicen que la boda no es válida. Esta noche, antes de dormirme, oí los pasos de Hasan. No lo olvides, mientras viví con mi difunto marido, me pasé años oyendo sus pasos. Los niños lo quieren. Y además es despiadado. Tiene una espada roja, cuídate de él.

Vi algo tan cansado y tan duro en la mirada de Negro que me di cuenta de que no podría asustarlo.

– De nosotros dos eres tú quien tiene más esperanzas y más tristeza -le dije-. Yo sólo trato de no ser infeliz y de proteger a mis hijos, en cambio tú te obstinas en probarte a ti mismo. Y no es porque me quieras.

Estuvo largo rato explicándome cuánto me quería, cómo siempre había pensado en mí en las noches nevadas que había pasado en caravasares desiertos y en montañas desnudas. De no haberme contado todo eso, habría despertado a los niños y me habría marchado de vuelta a la casa de mi antiguo marido. De repente le dije lo siguiente porque me salió de dentro hacerlo:

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Me Llamo Rojo»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Me Llamo Rojo» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «Me Llamo Rojo»

Обсуждение, отзывы о книге «Me Llamo Rojo» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.