Tracy Chevalier - El azul de la Virgen

Здесь есть возможность читать онлайн «Tracy Chevalier - El azul de la Virgen» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

El azul de la Virgen: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «El azul de la Virgen»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

En esta obra Chevalier fundió la existencia de una norteamericana que comienza a residir en la Francia actual con la de una joven que padeció las consecuencias de la Noche de San Bartolomé.
La primera de estas historias comienza en el último tercio del siglo XVI. El mismo día en que, en un pequeño pueblo francés, pintan el nicho de la Virgen de un azul intenso, a Isabelle se le enrojece el pelo. Desde aquel día es llamada La Rousse, como la Virgen María (ya que se decía que también tenía el pelo rojo). Pero ese apodo deja de ser cariñoso cuando los hugonotes proclaman que la Virgen se interpone entre los creyentes y Dios.
La segunda historia transcurre a finales del siglo XX. Mientras busca un pueblo interesante para establecerse con Rick, su marido, un arquitecto también norteamericano aunque sin raíces francesas, Ella Turner piensa que Francia es un banquete del que está dispuesta a probar todos los platos. Todo parece ir bien… hasta que empieza a tener pesadillas cada vez que hace el amor con su marido con la intención de concebir un hijo. Ella Turner sueña en azul, se siente arrastrada hacia un lugar lleno de azul.

El azul de la Virgen — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «El azul de la Virgen», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Por encima de las esquilas, Isabelle oía los silbidos y los gritos de los hombres, los ladridos imperiosos de los perros. El pastor que iba delante alzó la vista, mirándola directamente al parecer, y silbó de manera estridente. De inmediato un joven salió de detrás de una roca a su derecha, no más allá de un tiro de piedra. Era pequeño y nervudo, sudaba mucho y estaba muy tostado por el sol. Llevaba un bastón y el zurrón de cuero de los pastores y se cubría con una gorra muy ajustada, con rizos negros que se le escapaban por debajo del borde. Al sentir sus ojos oscuros, Isabelle supo que la había visto en el río. El joven le sonrió, amistoso, cómplice, y por un momento la muchacha sintió la caricia del río sobre su cuerpo. Bajó la vista, se apretó los pechos con los codos y no pudo devolverle la sonrisa.

El pastor inició con un salto el descenso colina abajo. Isabelle lo estuvo mirando hasta que se reunió con el rebaño, y acto seguido huyó.

– Hay un niño aquí -Isabelle se puso una mano sobre el vientre y miró desafiante a Etienne.

Al instante los ojos pálidos del otro se oscurecieron como si la sombra de una nube cruzase un campo. La miró con dureza, calculador.

– Se lo voy a contar a mi padre, luego tenemos que decírselo a los tuyos -Isabelle tragó saliva-. ¿Qué dirán?

– Ahora nos dejarán casarnos. Empeoraría las cosas que dijeran no, contigo embarazada.

– Creerán que lo he hecho adrede.

– ¿Y no es cierto? -sus ojos buscaron los de Isabelle. Había frialdad en ellos.

– Fuiste tú quien quiso el Pecado, Etienne.

– Ah, y tú también, La Rousse.

– Ojalá estuviera aquí mi madre -dijo ella en voz baja-. Y Marie.

Su padre hizo como si no la hubiese oído. Se sentó en el banco junto a la puerta y raspó una rama con la navaja; estaba haciendo un mango nuevo para la azada que había roto aquel mismo día. Isabelle se detuvo delante del cabeza de familia. Había hablado en voz tan baja que empezó a pensar que tendría que repetir lo que había dicho. Tenía ya la boca abierta para hablar cuando Henri du Moulin dijo:

– Todos me habéis dejado.

– Lo siento, papá. Etienne dice que no quiere vivir aquí.

– Tampoco tendría yo a un Tournier en mi casa. Esta granja no será tuya cuando me muera. Te daré la dote, pero dejaré la granja a mis sobrinos de l'Hôpital. Ningún Tournier se quedará con mi tierra.

– Los gemelos volverán de las guerras -sugirió Isabelle, conteniendo las lágrimas.

– No. Morirán. Son agricultores, no soldados. Lo sabes bien. Dos años y ni una palabra. Son muchos los que han pasado por aquí procedentes del norte y seguimos sin noticias suyas.

Isabelle dejó a su padre delante de la casa, cruzó los campos y siguió junto al río hasta llegar a la granja de los Tournier. Era tarde, pesaba más la oscuridad que la luz, las sombras se alargaban sobre las colinas y sobre los campos aterrazados llenos de centeno a medio crecer. Una bandada de estorninos cantaba en los árboles. El camino entre las dos granjas parecía largo ahora, con la madre de Etienne al final. Los pasos de Isabelle se hicieron más lentos.

Había llegado a la cleda de los Tournier -que estaba vacía porque las castañas de la temporada se habían secado tiempo atrás-, cuando vio la sombra gris salir tímidamente de entre los árboles para situarse en el camino.

– Sainte Vierge, aide-moi -rezó maquinalmente. Contempló al lobo que la vigilaba, sus ojos amarillos brillantes a pesar de la penumbra. Cuando el animal empezó a moverse hacia ella, Isabelle oyó una voz interior: «No dejes que te pase también a ti».

Se agachó para recoger una rama grande. El lobo se detuvo. Isabelle se incorporó y avanzó, agitando la rama y gritando. El lobo empezó a retroceder y, cuando Isabelle fingió arrojarle la rama, se dio la vuelta y se alejó de lado, desapareciendo entre los árboles.

Isabelle corrió hasta salir del bosque y atravesó un campo cultivado, el centeno cortándole las pantorrillas. Llegó pronto a la roca con forma de seta que marcaba el límite de la huerta de los Tournier y se detuvo a recobrar el aliento. Había perdido el miedo a la madre de Etienne.

– Gracias, mamá-dijo en voz muy baja-. No lo olvidaré.

Jean, Hannah y Etienne estaban sentados junto al fuego mientras Susanne retiraba de la mesa la última de sus bajanas, la misma sopa de castañas que Isabelle había servido poco antes a su padre, junto con pan moreno, de olor dulce. Los cuatro se quedaron quietos cuando entró Isabelle.

– ¿Qué sucede, La Rousse? -le preguntó Jean Tournier cuando se detuvo en el centro de la habitación, la mano una vez más sobre la mesa, como para asegurarse un sitio entre ellos.

Isabelle no dijo nada y se limitó a mirar fijamente a Etienne. El joven terminó por ponerse en pie y fue a colocarse a su lado. Ella hizo un gesto de asentimiento y él se volvió hacia sus padres.

El silencio era total. El rostro de Hannah parecía hecho de granito.

– Isabelle va a tener un hijo -explicó Etienne en voz baja-. Con el permiso de ustedes, quisiéramos casarnos.

Era la primera vez que usaba el nombre de pila de la hija de Henri du Moulin.

La voz de Hannah se alzó penetrante.

– ¿De quién es el hijo que llevas en el vientre, La Rousse? No de Etienne.

– Sí que es de Etienne.

– ¡No!

Jean Tournier colocó las manos sobre la mesa y se puso en pie. Los cabellos plateados, muy lisos sobre el rostro descarnado, se le pegaban al cráneo como una gorra. No dijo nada, pero su mujer guardó silencio y se recostó. Jean miró a Etienne. Hubo una larga pausa antes de que el joven hablara.

– Es hijo mío. Nos casaremos de todas formas cuando cumpla los veinticinco. Pronto.

Jean y Hannah se miraron.

– ¿Qué dice tu padre? -le preguntó Jean a Isabelle.

– Ha consentido y me dará la dote -no mencionó lo mucho que aborrecía a los Tournier.

– Sal y espera fuera, La Rousse -dijo Jean sin levantar la voz-. Ve con ella, Susanne.

Las muchachas se sentaron en el banco junto a la puerta. No se trataban apenas desde niñas. Muchos años atrás, antes incluso de que los cabellos de Isabelle se volvieran rojos, Susanne jugaba con Marie y ayudaba a las hermanas con el heno y con las cabras, además de chapotear en el río.

Durante un rato miraron en silencio hacia el valle.

– He visto a un lobo junto a la cleda -dijo Isabelle de repente.

Susanne se la quedó mirando, los ojos muy abiertos. Tenía la cara larga y la nariz puntiaguda de su padre.

– ¿Qué has hecho?

– Espantarlo con un palo -sonrió, satisfecha consigo misma.

– Isabelle…

– ¿Qué?

– Sé que mamá está disgustada, pero me alegro de que vengas a vivir con nosotros. Nunca he creído lo que decían de ti, sobre tu pelo y… -guardó silencio.

Isabelle no le preguntó nada.

– Y aquí vivirás tranquila. Esta casa es segura, protegida por…

Se detuvo de nuevo, miró hacia la puerta e inclinó la cabeza. Isabelle descansó la vista sobre el relieve en sombra de las colinas distantes.

Será siempre así, pensó. Silencio en esta casa.

La puerta se abrió para dar paso a Jean y a Etienne con una antorcha chisporroteante y un hacha.

– Volveremos contigo, La Rousse -dijo el cabeza de familia-. He de hablar con tu padre.

Dio un trozo de pan a Etienne.

– Comedlo juntos y daos la mano.

Etienne partió el pan en dos y dio a Isabelle la parte más pequeña. La muchacha se la metió en la boca y le dio la mano. Los dedos de Etienne estaban fríos. A ella el pan se le pegó a la garganta como un susurro.

Petit Jean nació ensangrentado y se convirtió en un niño intrépido.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «El azul de la Virgen»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «El azul de la Virgen» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «El azul de la Virgen»

Обсуждение, отзывы о книге «El azul de la Virgen» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x