Kate Morton - La Casa De Riverton

Здесь есть возможность читать онлайн «Kate Morton - La Casa De Riverton» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

La Casa De Riverton: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «La Casa De Riverton»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Un suicidio inesperado marcará para siempre a los habitantes de Riverton Manor
En el verano de 1924 todo es felicidad en la mansión de Riverton Manor… hasta la noche de la fiesta. Toda la alta sociedad se está divirtiendo entre el glamour y la elegancia del paraje. Pero en medio de la noche se escucha un disparo. El joven poeta Robbie Hunter se ha quitado la vida a orillas del lago de la mansión. Las hermanas Hartford, Hannah y Emmeline, serán las únicas testigos y se convertirán además en las protagonistas de toda la prensa del momento.
Unas cuantas décadas después, en 1999, Grace Bradley, la que fuera en su día doncella en Riverton Manor, recibe la visita de una joven directora de cine que está preparando una película sobre el suicidio del poeta. Tras años de silencio y olvido, los fantasmas del pasado empiezan a aflorar; y un terrible secreto intenta abrirse paso, un secreto que Grace no ha podido borrar jamás de su memoria. Los recuerdos siguen vivos en esta novela llena de amor, celos, odios y rivalidades, recuerdos que se gestaron en un verano de los decadentes años veinte.

La Casa De Riverton — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «La Casa De Riverton», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Comienza a cavar. Es difícil al principio, porque la orilla del lago está cubierta de cantos rodados, pero poco después llega hasta la tierra que está debajo y puede trabajar más rápido. No interrumpe su tarea hasta que el montículo de tierra que se ha formado a su lado tiene unos treinta centímetros de altura.

Entonces saca de la bolsa el arcón chino y lo introduce en el agujero. Está a punto de cubrirlo con tierra pero duda. Recupera el arcón, lo abre, saca uno de los pequeños libros que guarda en su interior. Abre el relicario que lleva colgado al cuello y oculta el libro. Luego vuelve a poner la caja en el agujero y la entierra.

La dejo a solas a la orilla del lago. El señor Hamilton se preguntará dónde estoy y no está de humor para tolerar faltas. La cocina de Riverton bulle de excitación con los preparativos para la primera celebración desde que comenzara la guerra, y el mayordomo nos ha recalcado que los invitados de esta noche, empresarios e inversionistas, son «Muy Importantes para el Futuro de la Familia».

Y lo eran. Jamás habríamos imaginado cuan importantes.

12. Nuevo

– Dinero fresco -declaró la señora Townsend dirigiéndonos una mirada cómplice a Myra, al señor Hamilton, y por último a mí. Estaba inclinada sobre la mesa de pino venciendo la resistencia de una bola de masa con su rodillo de mármol. Se detuvo y se secó la frente, dejando una estela de harina sobre sus cejas-. Los norteamericanos son expertos en hacer eso -sentenció, con un tono neutro.

– Sí, señora Townsend -aseveró el señor Hamilton, observando el salero y el pimentero de plata que debían ser lustrados-, pero aunque es cierto que la señora Luxton es miembro de la familia Stevenson de Nueva York, creo que estará de acuerdo conmigo en que el señor Luxton es tan inglés como usted o yo. Según The Times, es del norte del país. -El señor Hamilton miró a la cocinera por encima de la media montura de sus gafas-. Un hombre que se ha hecho a sí mismo.

– Hecho a sí mismo, no me cabe duda -resopló la señora Townsend-. Y supongo que su casamiento con una joven de familia rica no ha tenido nada que ver, claro.

– Si bien el señor Luxton se casó con la heredera de una familia adinerada -respondió remilgadamente el señor Hamilton-, ciertamente ha hecho su parte para acrecentar su fortuna. Nadie puede negar que es un empresario brillante. Son pocas las ramas de la industria que no haya abarcado: textil, manufacturas, productos farmacéuticos. Especialmente desde la guerra.

– No me importa que sea dueño de media Inglaterra -protestó la señora Townsend-. Eso no cambia el hecho de que sea un nuevo rico -advirtió, señalándonos sucesivamente con el rodillo-. Un nuevo rico que anda a la caza de aristócratas.

– Al menos ellos tienen dinero -replicó Myra-. Creo que por aquí agradeceremos el cambio.

El señor Hamilton se irguió y me dirigió una mirada adusta, aun cuando no había sido yo quien pronunció la frase. Durante la guerra, Myra había pasado la mayor parte del tiempo trabajando fuera de casa y eso la había cambiado. Seguía tan eficiente como siempre, pero cuando nos sentábamos en torno a la mesa de los sirvientes y hablábamos de nuestro mundo, ella expresaba su crítica, era más propensa a cuestionar el modo en que se hacían las cosas. Yo, por el contrario, aún no había sido corrompida por fuerzas externas. Y como buen pastor, el señor Hamilton había decidido que era mejor renunciar a una oveja descarriada que descuidar el rebaño. Por lo tanto, no me quitaba los ojos de encima.

– Me sorprendes, Myra -objetó, mirándome-, sabes que los negocios del amo no son asunto nuestro.

– Lo siento, señor Hamilton -contestó Myra, aunque en su voz no había indicios de arrepentimiento-. Todo lo que sé es que desde que el señor Frederick heredó Riverton ha estado clausurando salones sin cesar. Por no hablar de que ha vendido todos los muebles del ala oeste. El escritorio de caoba, la cama danesa con dosel de lady Ashbury. Dudley dice que pronto venderá los caballos -agregó echándome un vistazo por encima del paño que usaba para lustrar.

– Su Señoría es, sencillamente, prudente -afirmó el señor Hamilton, dirigiéndose a Myra para fundamentar su defensa-. Las habitaciones del ala oeste fueron clausuradas porque tú estabas ocupada con el trabajo en la estación y Alfred en el extranjero. Era demasiado trabajo para que la joven Grace pudiera hacerlo sin ayuda. En cuanto a los caballos, ¿para qué los necesita, si tiene sus excelentes automóviles?

Las preguntas quedaron flotando en la fría atmósfera invernal. El mayordomo se quitó las gafas, buscó un paño y las limpió con gesto triunfal. Luego volvió a ponérselas y prosiguió.

– Para tu información, los establos serán convertidos en unas flamantes cocheras. Las más grandes de todo Essex.

Myra no se sorprendió.

– Sin embargo -apuntó en voz más baja- en el pueblo hay rumores…

– Infundados.

– ¿Qué clase de rumores? -preguntó la señora Townsend, mientras sus generosos pechos se balanceaban con cada movimiento de su rodillo-. ¿Acerca de los negocios del amo?

Vimos sombras que se movían en la escalera. Apareció ante nosotros una mujer delgada de mediana edad.

– Señorita Starling… -balbuceó el señor Hamilton-. No la había visto. Venga, Grace le preparará una taza de té -y me miró, con la boca tan prieta como un monedero-. Una taza de té para la señorita Starling, Grace -ordenó, dirigiéndose a la cocina.

La señorita Starling carraspeó antes de salir del descansillo de la escalera y dirigirse de puntillas con una pequeña máquina de escribir bajo su pecoso brazo hasta la silla más cercana.

Lucy Starling era la secretaria del señor Frederick. En un principio había sido contratada para la fábrica de Ipswich. Cuando la guerra terminó y la familia se estableció de forma permanente en Riverton, ella comenzó a acudir dos veces por semana a la finca para trabajar en el estudio del señor Frederick. Su aspecto era totalmente anodino. Cabello castaño claro oculto bajo un modesto sombrero de paja, falda de colores sobrios, marrón o verde oliva, una sencilla blusa blanca. Su único adorno, un pequeño camafeo blanco, parecía resaltar su vulgaridad dejando tristemente a la vista el sencillo pasador de plata.

Había perdido a su novio en el Saliente de Ypres y su duelo no era más digno de mención que su vestimenta. Su dolor, por excesivamente razonable, no despertaba sentimientos de solidaridad. Myra, que sabía de esas cosas, dijo que era una verdadera lástima que hubiera perdido a un hombre que estaba dispuesto a casarse con ella, porque un rayo no cae dos veces en el mismo lugar, y con su aspecto y su edad, lo más probable era que terminara sus días como una solterona. Más aún, agregó sabiamente, teníamos que estar especialmente atentos a que no faltara nada arriba, dado que era probable que a la señorita Starling el futuro le resultara indiferente.

Myra no era la única que sospechaba de la señorita Starling. La llegada de esa mujer silenciosa, apocada y, sin duda, escrupulosa creó entre el servicio un revuelo que ahora resultaría inimaginable.

Su actitud nos desorientaba. No era correcto, según decía la señora Townsend, que una jovencita de la clase media se tomara ciertas libertades en la casa, como sentarse en el estudio del amo, y que anduviera por ahí con una actitud engreída que no condecía con su posición. Y aunque con su débil y pálido cabello castaño, sus vestidos hechos en casa y su tímida sonrisa dudosamente podía acusarse a la señorita Starling de ser engreída, yo comprendía la incomodidad de la señora Townsend. Los límites entre los de arriba y los de abajo, que habían estado claramente delineados, habían comenzado a desdibujarse con la llegada de la señorita Starling. Porque si bien no podíamos considerarla una de Ellos, tampoco era una de los Nuestros.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «La Casa De Riverton»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «La Casa De Riverton» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «La Casa De Riverton»

Обсуждение, отзывы о книге «La Casa De Riverton» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.