Javier Marías - Vidas Escritas

Здесь есть возможность читать онлайн «Javier Marías - Vidas Escritas» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Vidas Escritas: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Vidas Escritas»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Hasta un total de veinte genios de la literatura resucitan en estas breves e insólitas biografías, que se leen como cuentos gracias a la precisión, amenidad y elegancia de la prosa de Javier Marías. Todos son extranjeros, todos están muertos y todos han sido tratados como personajes de ficción, con un afecto y una ironía no exentos de profundidad.

Vidas Escritas — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Vidas Escritas», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Le interesaban mucho las vidas de los escritores, convencido, como Sainte-Beuve, de que en ellas, o en sus anécdotas más secretas, se hallaban las claves de sus obras. Tal vez por eso, y para dificultar la labor de exégetas, él no dejó demasiadas anécdotas, y si en su vida hubo secretos procuró que lo fueran, es decir, guardarlos de veras. De los aspectos maliciosos que él gustaba saber de sus ídolos, el único que podría comentarse de Lampedusa es su posible impotencia, insinuada por el hecho de que careció de descendencia (pero hay que pensar que cuando se casó su mujer tenía treinta y siete años) y por su aparente falta de pasión hacia Licy, con quien en los primeros años, cuando ella toleraba mal Sicilia y pasaba gran parte del año en su palacio natal de Letonia, mantuvo lo que se ha llamado un matrimonio epistolare . El resto de sus anomalías no le pertenecían a él, sino a sus antepasados, la más próxima el asesinato de una tía suya, apuñalada en un mísero hotel romano por un barón que era su amante.

Lampedusa era exagerado y maniático como todos los escritores, aunque él no supiera que era esto último: detestaba el melodrama y la ópera italiana, que consideraba un arte de zulúes; en realidad detestaba todo lo explícito. Su obra favorita de Shakespeare era Medida por medida , pero sobre ella aún prefería el soneto 129. Padecía de insomnio y de pesadillas, pero sólo al final de su vida se dignó relatarle una a su mujer psicoanalista: en ella recorría pasillos solicitando los datos de su inminente ejecución. Sólo bebía agua, pero comía bien (era grueso) y fumaba mucho, sin reparar jamás en la ceniza que iba lloviznando sobre su chaqueta. Estrechaba la mano de quien le presentaran sin mirarle a la cara, en sociedad era tímido, taciturno, solitario y triste, hasta el punto de que mucha gente creía que, en según qué circunstancias, simplemente se negaba a hablar. En privado, en cambio, con sus pocos íntimos y aún más escasos discípulos, tenía una conversación brillante y precisa, amable y siempre algo sarcástica. Podía ser pedante: a cada uno de sus perros le hablaba en una de las lenguas que conocía. Orlando dijo de él que tenía un aire de «enorme felino absorto».

Poco se sabe de sus ideas políticas, si es que las tuvo claras, pero sí de su odio a Sicilia y a los sicilianos, aunque era un odio superficial, esto es, con buena mezcla de amores. Pero condenaba a todas sus clases sociales. Era anticlerical, a la antigua usanza, y en todo caso creía que todo terminaba «aquí abajo». De maneras suaves, encajó con ironía y dolor los iniciales rechazos de su novela por algunas editoriales, mientras que su mujer anotaba expresivamente en su agenda: «Refus de ce cochon de Mondadori». Según Lampedusa, lo que por fin le hizo decidirse a escribir fue ver que uno de sus primos, Lucio Piccolo, asimismo tardío, obtenía un premio y el aplauso de Montale por un volumen de poesías: «Con la certeza matemática de no ser más tonto, me senté ante mi mesa y escribí una novela», dijo en carta a un amigo. Estaba convencido de que El gatopardo merecía ver la luz, pero le entraban dudas: «Es, me temo, una porquería», le dijo a Francesco Orlando, y, según éste, se lo dijo de buena fe.

Giuseppe Tomasi di Lampedusa murió de cáncer de pulmón en casa de unos parientes en Roma, a donde había ido a tratarse, la madrugada del 23 de julio de 1957, a la edad de sesenta años. Estaba dormido, y fue su cuñada quien lo halló muerto.

Lampedusa creía que a los demás siempre había que dejarlos en sus errores. El, desde luego, quedó en el suyo, y no conoció el éxito que no quiso esperarle. Una de las desgracias de su vida, decía, había sido la dureza de corazón, y contra ella previno una vez a su querido primo Gioacchino, cuarenta años más joven que él y a quien acabó adoptando: «Ten cuidado», le dijo. « Cave obdurationem cordis

Henry James de visita

De Henry James puede decirse que fue desdichado y feliz por el mismo motivo, a saber: era un espectador de la vida, apenas participaba de ella, o al menos no de sus aspectos más llamativos y emocionantes. En cambio llevó durante muchos años una vida social intensísima y de lo más entretenida, hasta el punto de que en una sola temporada, la de 1878-79, fue invitado a cenar (y aceptó) ciento cuarenta veces computadas. Era la época en que no había en Londres estreno ni fiesta que no se viera deslucido sin su asistencia.

Sin embargo, la mayor parte de sus últimos dieciocho años los pasó en Lamb House, su casa provincial de Rye, donde no dejó, no obstante, de privarse de compañía: a sus cuatro criados, jardinero y secretaria se añadían numerosas visitas a lo largo de las estaciones, aunque en orden y sin promiscuidad, ya que nunca tuvo más de dos invitados al mismo tiempo. En las cercanías vivían también algunos colegas escritores, como Joseph Conrad y Ford Madox Ford, que entonces aún se apellidaba Hueffer. Con el primero no tenía mucho trato, pues aunque admiraba sus obras, la persona no acababa de satisfacerle, sobre todo porque «en el fondo» era polaco, católico romano, romántico, y además un pesimista eslavo. Sin embargo, cuando se encontraban, se hablaban con gran pompa y admiración y sólo en francés, y cada treinta segundos James exclamaba « Mon cher confr è re! », a lo que Conrad respondía con la misma frecuencia « Mon cher ma î tre !». En cuanto a Ford o Hueffer, mucho más joven que James, se veían casi incesantemente según aquél, pero tal vez eso era más de lo que James deseaba: hay constancia objetiva de que en una ocasión, yendo con su secretaria, James saltó una zanja para evitar encontrárselo en la carretera de Rye, donde Hueffer solía acechar su paso.

Henry James era grande, casi obeso, completamente calvo y con una terrible mirada, tan penetrante e inteligente que los criados de algunas de las casas que visitaba se estremecían al abrirle la puerta, con la impresión de estar siendo atravesados hasta el espinazo. Por la calva parecía un teólogo y por los ojos un hechicero. Esto no quita para que fuera muy circunspecto y levemente humorístico en su trato con todo el mundo, como si a propósito imitara a Pickwick. Pero si algo lo molestaba podía ser de una crueldad sin tasa y momentáneamente vengativo, aunque sólo con el verbo. Sus allegados recuerdan pocas ocasiones en las que su inglés se tornara brutal y directo, pero esas pocas no han logrado olvidarlas. Por lo general hablaba como escribía, hasta extremos desesperantes, fomentados por el hábito de dictar sus novelas durante sus últimos años. La más simple pregunta a una criada duraba en su formulación un mínimo de tres minutos, tal era su puntillosidad con la lengua y su horror a la inexactitud y al equívoco. Por un afán de claridad, su habla era totalmente indirecta y oscura, y en una ocasión, para referirse a un perro, y a fin de evitar el directo término, recurrió a definirlo como «algo negro, algo canino…». Tampoco se atrevió una vez a afirmar de una actriz que era abiertamente fea, y hubo de contentarse con matizar que «aquella pobre casquivana poseía cierta gracia cadavérica».

Hablaba con tantos incisos y paréntesis que eso le trajo algún contratiempo: una tarde salió a pasear por la carretera de Rye, como solía, en compañía de Hueffer y otro escritor y de su perro Maximilian, que gustaba de corretear ovejas por el camino y al que por tal motivo llevaba atado a una larguísima correa que le diera amplitud de movimientos. En un momento dado, y a fin de coronar con el debido énfasis una interminable frase, James se detuvo y clavó su bastón en el suelo, y en esa postura peroró durante largo rato mientras sus acompañantes le escuchaban en reverencial silencio y el perro Maximilian, corriendo de un lado a otro y dando vueltas a su antojo, enredaba con su correa bastón y piernas de los caballeros, dejándolos aprisionados. Cuando el Maestro concluyó su arenga y quiso proseguir el paseo, se encontró inmovilizado. Tras zafarse con dificultades, se volvió hacia Hueffer con una llamarada en los ojos, alzó su bastón con reproche y le gritó: «¡Hueffer! ¡Es usted dolorosamente joven, pero a la edad que ya ha alcanzado, si es que no antes, jugar a tales jueguecitos es una imbecilidad! ¡Una im-be-ci-li-dad!».

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Vidas Escritas»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Vidas Escritas» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «Vidas Escritas»

Обсуждение, отзывы о книге «Vidas Escritas» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x