Kate Furnivall - La Concubina Rusa

Здесь есть возможность читать онлайн «Kate Furnivall - La Concubina Rusa» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

La Concubina Rusa: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «La Concubina Rusa»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Año 1928. Exiliadas de Rusia tras la revolución bolchevique, Lydia Ivannova y su madre hallan refugio en Junchow, China.
La situación de los rusos, expulsados de su país sin pasaporte ni patria a la que regresar, es muy difícil. La ruina económica las acecha y Lydia, consciente de que tiene que exprimir su ingenio para sobrevivir, recurre al robo.
Cuando un valioso collar de rubíes (regalo de Stalin) desaparece, Chang An Lo, amenazado por las tropas nacionalistas a la caza de comunistas, interviene en la vida de Lydia y la salva de una muerte segura.
Atrapados en las peligrosas disputas que enfrentan a las violentas Triadas (organizaciones criminales de origen chino) de Junchow, y prisioneros de las estrictas normas vigentes en el asentamiento colonial, Lydia y Chang se enamoran y se implican en una lucha atroz que les obliga a enfrentarse a las peligrosas mafias que controlan el comercio de opio, al tiempo que su atracción sin fin se verá puesta a prueba hasta límites insospechados.

La Concubina Rusa — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «La Concubina Rusa», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Si quieres conocer tu futuro,

mírate en el presente,

pues éste es la causa del futuro.

Se empapó de esa máxima.

Su futuro se decidiría el miércoles.

Porque ese día Christopher Mason se había citado con sir Edward para revelarle la implicación de Theo en el tráfico de opio. De modo que tenía veinticuatro horas para decidir.

Vacía tu barca, buscador,

y viajarás más velozmente.

Aligera tu carga de anhelos y opiniones

y alcanzarás antes el nirvana.

A Theo le pareció que eso era precisamente lo que anhelaba, viajar ligero, pero estaba llegando a la conclusión de que no se conocía muy bien. El joven chino que se alojaba en la planta superior sí lo conocía. Conocía sus debilidades. Se las veía en los ojos. Chang An Lo estaba preparado para lo que pudiera suceder. Él ya había aligerado su carga. La cárcel era un sendero que tal vez estuviera esperándolos a los dos, pero ¿podría Theo soportar ese infierno de celdas apestosas, ese encierro de pájaro en una jaula de bambú?

Si quieres librarte de tu enemigo,

el verdadero modo de lograrlo es darte cuenta

de que tu enemigo es una ilusión.

Pero ni Feng Tu Hong ni Christopher Mason le parecían ilusiones. La verdad era que Feng podía impedirle a Mason salirse con la suya. Pero a cambio le pediría al joven, a pesar de sus disputas con Po Chu. O tal vez precisamente a causa de ellas.

¿Entonces? ¿Y si Theo cerrara el trato? ¿Qué pensaría de él Li Mei?

¿Qué pensaría él de sí mismo?

Se echó hacia delante y acarició la cabeza del gato, que ronroneó un segundo antes de clavarle los dientes amarillos en la mano.

Capítulo 50

Lydia oyó el chasquido en la puerta de su dormitorio. Pasos amortiguados. Abrió los ojos, pero la oscuridad no le permitía ver nada. Con todo, no le hacía falta ver.

– ¿Qué sucede, mamá?

– No puedo dormir, niña.

– Pues ve a molestar a Alfred.

– Él necesita dormir.

– Yo también.

– Tú puedes dormir mañana, en clase.

– ¡Mamá!

– Cállate. Te contaré cosas del club Flamingo. Había una mujer muy afortunada que llevaba un broche de Fabergé, pero la ropa era bastante espantosa.

Lydia se cambió de posición en la cama y Valentina se tendió en ella, tapándose con el edredón, pero no con las mantas, lo mismo que había hecho Lydia al principio con Chang An Lo.

– ¿Lo has pasado bien esta noche?

– Ha sido tolerable. Poco más.

– ¿Has bailado?

– Sí, claro. Eso ha sido lo mejor. Cuando seas lo bastante mayor te llevaré a bailar, y descubrirás lo divertido que es. La banda ha tocado música de jazz con…

Pero Lydia no la escuchaba. Tenía la mejilla apoyada en el hombro de su madre, y su perfume intenso lo impregnaba todo. Se preguntaba si Chang An Lo estaría despierto. ¿En qué estaría pensando? Ella temía que escapara. Que se levantara y se fuera, así, sin más. Sin ella. Pero los dos sabían que en el estado en que se encontraba, le darían alcance. Y sabían que él la necesitaba. Lo mismo que ella a él. Iba a ser difícil, claro. Lydia no ignoraba ese hecho, ni la incertidumbre que les aguardaba en el futuro, pero estar juntos los meses que tardara él en recuperarse les daría tiempo. Un espacio para respirar, mientras planeaban su siguiente paso.

– ¿Y entonces?

Lydia fue consciente de que Valentina había dejado de hablar.

– ¿Y entonces?

– ¿Y entonces qué, mamá?

– Te he preguntado quién es ese bolchevique chino tuyo.

– Se llama Chang An Lo, y es comunista. Pero -se apresuró a añadir- viene de una familia que ya era rica con el último emperador, y ha sido bien educado. Un poco parecido a ti en cierto modo…

– Yo no soy comunista, y nunca lo seré -masculló su madre-. Los comunistas toman un país que es grande y noble y lo destrozan con sus hoces y sus martillos hasta que alcanza el nivel más bajo de un campesino. Mira mi pobre y desolada Rusia, Rusmatushka.

– Mamá -apuntó Lydia en voz muy baja-, los comunistas no han hecho más que empezar. Dales tiempo. Primero tenían que liberarnos de la tiranía, de la brutalidad que llevaba cientos de años existiendo. Eso es lo que están haciendo ahora mismo en Rusia. Y eso es lo que China también necesita. Ellos son los que construirán una sociedad justa en la que todos tengamos voz. Espera, ya verás que se convierten en uno de los mejores países del mundo.

– Estás loca, querida. Ese muchacho bolchevique te ha envenenado la mente y te la ha llenado de porquería de las cloacas, y ahora ya no piensas bien.

– No, estás equivocada. Ahora lo veo todo claro.

– ¡Bah! Será un capricho que te durará dos minutos.

– No, mamá, le quiero.

Valentina suspiró con fuerza.

– No seas ridícula. Eres demasiado joven para saber qué es el amor.

– Tú tenías sólo diecisiete años cuando te escapaste y te casaste con papá. Lo amabas, y lo sabes muy bien. Así que no te atrevas a decirme que yo no quiero a Chang An Lo.

Se hizo el silencio. La oscuridad se hizo más espesa a su alrededor, y Lydia sentía su peso en los ojos, pero se negó a permitirle la entrada en su mente. Con ella se acercó a Chang An Lo, y le costó tan poco encontrarlo que resultaba raro aceptar que no estuviera en el dormitorio con ella. La conexión era instantánea. Y estaba segura de que él estaba despierto en casa del señor Theo, buscándola a ella. Sonrió y sintió que el interior de su cabeza llegaba a una habitación espaciosa, llena de luz, en la que sonaba el agua de la Quebrada del Lagarto. Un lugar en el que se podía respirar.

– Escúchame, mamá.

Fue fácil. Hablarle de él al fin. Se lo contó todo sobre Chang An Lo. Que la había salvado en el callejón, que ella le había cosido el pie en la Quebrada del Lagarto. Que había asistido a un funeral chino, que lo había buscado. Le habló incluso de la casa quemada, y la discusión sobre algunos de los métodos salvajes que los comunistas usaban para alcanzar sus fines. Le salió todo de un tirón. Todo. Bueno, casi todo. Se guardó para ella dos cosas. Lo del collar de rubíes y que habían hecho el amor. No era tan tonta.

Cuando terminó, se sintió como si estuviera flotando.

– Oh, mi niña, mi querida niña. -Valentina se volvió y la besó en la mejilla-. Qué alocada eres.

– Le quiero, mamá. Y él me quiere.

– Esto tiene que terminar, dochenka.

– No.

– Sí.

– No.

Valentina agarró a Lydia por encima del edredón y la abrazó con cierta maldad.

– Lo siento, amor, se te va a romper el corazón, pero hay cosas peores. Sobrevivirás, créeme, sobrevivirás. Tú y yo hemos llegado hasta aquí. No pienso dejar que lo eches todo por la borda ahora que he conseguido que dispongas de dinero para tu educación, para que vayas a la universidad. Podrías ser médica, o abogada, o profesora, algo importante, algo grande, algo por lo que te paguen bien. Estarás orgullosa de ti misma y podrás caminar con la cabeza bien alta. No tendrás que depender nunca más de un hombre que lleve el pan a tu mesa, o que te ponga un anillo en el dedo. No lo eches todo a perder. Ahora no.

– Mamá, ¿hiciste caso a tus padres cuando te dijeron lo mismo?

– No, pero…

– Pues yo tampoco voy a hacértelo a ti.

– Lydia. -Valentina se incorporó bruscamente-. Tú harás lo que yo te diga. Y te digo que esta historia con el bolchevique chino se ha terminado, aunque tenga que encadenarte a la cama y alimentarte a base de pan y agua el resto de tu vida. ¿Me oyes bien?

Lydia no tenía intención de decir lo que dijo a continuación. Pero estaba enfadada y dolida, de modo que contraatacó.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «La Concubina Rusa»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «La Concubina Rusa» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «La Concubina Rusa»

Обсуждение, отзывы о книге «La Concubina Rusa» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.