[7]G. W. F. Hegel, Werke in zwanzig Bänden. Grundlinien der Philosophie des Rechts, Bd. 7, Fráncfort, 1970, p. 496 [ed. cast.: Fundamentos de la Filosofía del Derecho, trad. Joaquín Abellán, Madrid, Tecnos, 2017].
[8]Traducción de Alfredo Brotons Muñoz, Madrid, Akal, 1996. [N. del T.]
[9]Cómo el opticismo occidental va quedando atrás y abandonando, junto con su autorreflexión, su autolimitación, se describe en publicaciones como las siguientes: Jürgen Manthey, Wenn Blicke zeugen könnten. Eine psychohistorische Studie über das Sehen in Literatur und Philosophie, Múnich-Viena, 1983; Jonathan Crary, Techniques of the Observer. On Vision and Modernity in Nineteenth Century, Cambridge, Mass., 1990; Thomas Kleinspehn, Der flüchtige Blick. Sehen und Identität in der Kultur der Neuzeit, Reinbek, 1991.
[10]Partes de él se desarrollaron en trabajos del autor de este libro; en el titulado Crítica de la razón cínica hay una metafísica implícita de lo banal, y en las conferencias de Fráncfort, así como en los ensayos de cinética política y en ulteriores estudios sobre la acosmología discreta, aparecen esbozos de una antropología de la ausencia.
[11]E. Kästner, Die Stundentrommel vom heiligen Berg Athos, Fráncfort, 1974, p. 83.
[12]E. Cioran, Von Tränen und von Heiligen, Fráncort, 1988, p. 23 [ed. cast.: Lágrimas y santos, trad. Christian Santacroce, Madrid, Hermida editores, 2017].
[13]Localidad del suroeste de Alemania donde se celebran desde 1921 festivales de música contemporánea. [N. del T.]
[14]La teoría contemporánea más importante de los oídos desdichados, que es la filosofía de la música de Adorno, se basa sin excepción en un double bind: según ella, la regresión siempre está a la vez prohibida (porque la técnica musical ha de orientarse a las últimas modalidades de lo históricamente posible) y permitida (porque la gran música siempre es testimonio del anhelo de lo imposible en el mundo).
[15]Cf. del autor: «Die wahre Irrlehre. Über die Weltreligion der Weltlosigkeit», en P. Sl. y Thomas H. Macho (eds.), Weltrevolution der Seele. Ein Lese- und Arbeitsbuch zur Gnosis von der Spätantike bis zur Gegenwart, Zúrich y Múnich, 1991, tomo I, pp. 38-46.
René Descartes, Meditationen über die Grundlagen der Philosophie, ed. A. Buchenau, Hamburgo, 1954, pp. 16-20 [ed. cast.: Meditaciones metafísicas, trad. Vidal Peña, Madrid, Alfaguara, 1977, pp. 21, 24-26].
[16]No acaba de entenderse que a las «filosofías reales», los materialismos o heterologías emergentes desde el siglo XIX, aún se las considere filosóficas en un sentido tradicionalmente aceptable. Tal vez la reintroducción del pensamiento del pasado conserve la filosofía como tal. El gesto poshegeliano de pensar-en-la-realidad, es decir, del antiplatonismo de la conciencia de los hechos duros, las máquinas, los códigos y los sistemas, produce ipso facto un efecto antifilosófico. Lo que queda es la pregunta: ¿cómo es posible una sabiduría posfilosófica? ¿Como un bíos theoretikós no orientado a la redención? ¿Como un comportamiento no fundacionalista en temas macroproblemáticos?
[17]El hábito de asegurar, mediante la abstracción de un exterior prescindible, un interior cierto de sí mismo llega hasta Immanuel Kant, en cuya Lección de metafísica se encuentra esta fantasía de amputación: «Un hombre al que se le ha abierto el cuerpo puede ver sus entrañas y todas sus partes interiores; ese interior es un mero ser corporal completamente diferente del ser que piensa. Un hombre puede perder muchos de sus miembros y, sin embargo, sigue existiendo y puede decir: yo soy. El pie le pertenece, pero, si se le corta, lo ve exactamente igual que cualquier otra cosa que ya no puede usar, como una bota vieja que tiene que tirar. Pero él permanece inalterado y nada pierde su yo pensante. Cualquiera entiende fácilmente, incluso el de inteligencia más vulgar, que tiene un alma que es diferente del cuerpo» (I. Kant, Vorlesung über Metaphysik, Darmstadt, 1964, p. 132).
Que el yo-pienso pueda certificar sin más la existencia del alma es una ingenuidad que Kant revisó en su obra crítica.
[18]G. W. F. Hegel, Werke in zwanzig Bänden, Enzyklopädie der philosophischen Wissenschaften III, vol. 10, Fráncfort, 1986, pp. 122-124 [ed. cast.: Enciclopedia de las ciencias filosóficas, trad. Ramón Valls Plana, Madrid, Alianza, 1999, aquí citada con una modificación].
[19]Cf. del autor, Der Zauberbaum. Die Entstehung der Psychoanalyse im Jahr 1785, Fráncfort, 1985 [ed. cast.: El árbol mágico, trad. Ana María de la Fuente, Barcelona, Seix Barral, 2002]. Con Mesmer se anuncia un posible fin del mediumnismo monoteísta (apostólico) de la cultura superior; de hecho, desde el siglo XIX flota en el ambiente de la civilización occidental un neomediumnismo posmonoteísta y «posmoderno».
[20]En la novela de Thomas Mann Mario y el mago alcanza este estremecimiento su apogeo: el abuso del rapport aparece como condición psicológica de posibilidad del fascismo.
[21]Martin Heidegger, «Was ist Metaphysik?», en Wegmarken, Pfullingen, 21978, p. 110 [ed. cast.: ¿Qué es metafísica?, trad. Xavier Zubiri, Sevilla, Renacimiento, 2003, pp. 33-34].
[22]Sugiero aquí que, en analogía con la diferencia filosófica entre natura naturans y natura naturata, hay una profunda diferencia musicológica entre musica musicans y musica musicata.
[23]Heidegger, «Was ist Metaphysik?», cit., p. 116.
[24]Ibid., pp. 111, 113 y 112.
II
EN LA LUZ
El claro y la iluminación. Notas sobre metafísica, mística y política de la luz
Omnia quae sunt lumina sunt.
Metafísica como metaóptica
El ser humano, el animal pensativo, puede dar razón de su existencia en la luz y el sonido del mundo porque se halla al frente de una evolución cósmica que puede interpretarse, de acuerdo con su nota esencial predominante, como un «ojo» audiovisual abierto al ser. El complejo de inteligencia que opera en la especie Homo sapiens, encarna el resultado de una evolución biológico-cognitiva improbable por aventurada. Esta culmina en la creación de seres vivos, cuya relación con el mundo circundante se materializa en una integración compleja, cerebralmente coordinada, de ojo, oído, mano y lenguaje. La posición especial del hombre en el cosmos es así un hecho que ya no sólo salta a la vista de los teólogos, sino más aún a la de los biólogos que indagan en las incógnitas de la apertura sensorial en los humanos al mundo. La primacía cognitiva del género humano en el conjunto de las especies naturales parece guardar relación, de una manera aún no del todo comprendida, con la primacía sensorial de lo audiovisual en el ser humano.
El ecólogo de Harvard Edward O. Wilson ilustra estas consideraciones imaginándose que nos encontráramos en plena noche en medio de la selva tropical brasileña:
De noche, la selva, oscura y silenciosa como la zona más interior de una cueva, es todo un experimento de deprivación sensorial durante la mayor parte del tiempo. La vida sigue allí en toda su abundancia. La jungla rebosa de ella, pero generalmente de una manera que queda fuera del alcance de los sentidos humanos. El noventa y nueve por ciento de los animales encuentra su camino por los rastros químicos que dejan en la superficie, nubes de olores que se esparcen por el aire o el agua, de olores emitidos por pequeñas glándulas ocultas que el viento difunde. Los animales son maestros en estos canales químicos, mientras que, en esto, nosotros somos perfectos idiotas. Pero somos genios del canal audiovisual, sólo igualados en esta modalidad por unos pocos y excéntricos grupos (ballenas, monos, aves). Nosotros esperamos a que amanezca, mientras que ellos esperan la caída de la noche; y como la visión y el sonido son prerrequisitos para la evolución de la inteligencia, sólo nosotros hemos conseguido reflexionar sobre cosas como las noches amazónicas y las modalidades sensoriales [1].
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