Información para que los intérpretes manejen durante la elección del orden por parte de los espectadores.
La obra consta de cinco escenas que pueden representarse en cualquier orden. Para los que son de Letras, recordemos que cada una de las ordenaciones posibles de un conjunto finito se denomina permutación. Y dado un conjunto de 5 elementos, el número de todas las permutaciones es igual a factorial de 5. Es decir, 5 x 4 x 3 x 2 x 1. Esto significa que existen 120 ordenaciones posibles. 120 formas diferentes de presentar la obra. Cada una de las 120 ordenaciones posibles tiene una probabilidad de 1/120, es decir, 0,0083, un poco más de 8 milésimas, un 0,83 %.
Debe ser el azar, por medio de los espectadores, el que determine qué obra se representa cada día. Para ello, se procede a elegir el orden de las escenas. Su identificación se realiza por el espacio en el que suceden (En la casa... En el despacho del Instituto... En la cámara... En el locutorio... En la habitación...).
Dadas las casi nulas probabilidades de que una obra teatral alcance hoy las 120 representaciones, el orden elegido para cada función puede considerarse único.
HIJA:Abuela, ¡te pasas!
MADRE:No le hables así a la abuela.
HIJA:Déjame, mamá, se lo estoy diciendo a ella.
MADRE:No le hables en ese tono.
HIJA:¡Vale!
MADRE:¡Eres una impertinente!
ABUELA:La levanta el notario. Cuatro letras... ¡Acta!
HIJA:En esta casa ya ni siquiera se puede hablar.
ABUELA:Deja que me diga lo que quiera.
MADRE:Mamá, por favor, no te metas.
HIJA:Esta plancha no va bien. Tarda un siglo en calentar.
ABUELA:Es a mí a quien le estaba hablando. La que se ha metido en medio eres tú.
HIJA:Eso.
MADRE:Que diga lo que quiera, pero no en ese tono.
HIJA:Estoy hablando en un tono normal.
ABUELA:La pisa el boxeador... cuatro letras...
HIJA:Parece que ya se calienta.
MADRE:Sí, eso es lo malo, que no te das ni cuenta del tono que empleas.
HIJA:¿Cómo quieres que hable?
MADRE:Vamos a dejarlo o terminaremos gritando. Como todos los días.
ABUELA:La pisa el boxeador ¡Lona!
[Una larga pausa]
ABUELA:Ha pasado un ángel.
HIJA:Abuela…
ABUELA:¿Qué?
HIJA:Abuela, te has pasado un poco.
MADRE:Ese tono está mejor. Cuidado con la manga, se te he quedado doblada...
HIJA:Gracias. Abuela, siempre que alguien te está contando alguna enfermedad o sufrimiento, interrumpes.
ABUELA:¿Yo?
HIJA:Sí, abuela.
ABUELA:Esta es fácil. Ley hipotecaria. LH. Si se callan, será para que yo pueda terciar.
HIJA:No se callan, abuela, respiran y tú aprovechas para hablar. Interrumpes. Te están contando lo mal que lo han pasado y tú cortas para contar tu enfermedad...
MADRE:No hace falta que planches los calcetines.
HIJA:... que siempre es mucho peor. ¿Por qué no? A mí me gusta plancharlos.
ABUELA:Meta del fútbol... Gol. ¿Yo interrumpo?
MADRE:Sí, mamá, tú.
HIJA:Queda fatal.
MADRE:«Este invierno lo estoy pasando fatal, tengo muchos dolores de cabeza».
HIJA:«Yo lo que tengo son migrañas».
MADRE:«Me despierto todas las mañanas con un dolor aquí en el entrecejo. Como si me clavaran un cuchillo. Tengo que pasar el día atiborrándome a pastillas de Hemicraneal».
HIJA:«A mí el Hemicraneal me hace cosquillas. La migraña sí que es dolorosa. Eso no hay nada que te lo quite. Me tengo que quedar en la cama todo el día. A oscuras, claro. No te puedes imaginar lo que es eso. He probado hasta con el Tonopan. Me dijo el médico que eso es lo más fuerte que hay. Pero a mí no me hace nada».
ABUELA:¡Muy graciosas! A quien se burla, el demonio le hurga.
MADRE:«Estoy agotada. Me he pasado toda la mañana de compras y tengo un dolor de rodilla espantoso. Debe ser la artrosis.»
ABUELA:Es que un dolor de rodillas no se puede comparar con el dolor de juanete. ¡En la vida! ¡Qué sabréis vosotras!
HIJA:Es de mala educación abuela.
ABUELA:¡Es la verdad!
HIJA:Esta plancha va mal. Ahora no sale vapor.
MADRE:Tiene razón, mamá. Siempre haces lo mismo.
ABUELA:¡Cállate!
MADRE:Me voy al despacho. Con vosotras hablando es imposible corregir los exámenes.
[Sale]
ABUELA:Mira cómo huye. Es una cobarde.
HIJA:Déjala abuela, tiene mucho trabajo.
ABUELA:En cuanto le plantas cara, huye. Ni gané, ni empaté, cinco letras... perdí.
HIJA:Está estresada.
ABUELA:¿Estresada? Lo que le pasa es que le está llegando la menopausia.
HIJA:También.
ABUELA:¿Te lo has pensado bien?
HIJA:Sí, abuela.
ABUELA:Nena, no te vayas.
HIJA:Ay abuela, no empieces otra vez.
ABUELA:¿Dónde vas a estar mejor que en casa? Lo corean los hinchas. Dos letras.
HIJA:En la mía. En mi propia casa.
ABUELA:Pero si eres una cría. La segunda es E.
HIJA:Abuela, a mi edad tú ya tenías una hija.
ABUELA:Es distinto. Eran otros tiempos.
HIJA:Siempre era otro el tiempo. A mí lo que me importa es el ahora. Necesito salir de aquí. OE , lo que corean los hinchas. OE .
ABUELA:Gracias. ¿Te acordarás de tu abuela?
HIJA:Claro.
ABUELA:¿Vendrás a verme?
HIJA:Sí.
ABUELA:Te olvidarás de mí.
HIJA:No seas pesada, abuela.
ABUELA:Un día te dirán que he muerto, entonces pensarás: debería haber estado más tiempo con mi abuela.
HIJA:¡Por favor!
ABUELA:No me dejes sola con tu madre, por favor. No lo aguantaré.
HIJA:Te acostumbrarás. Alcánzame el suéter.
ABUELA:Nos destrozaremos. Afluente suizo del Rhin. ¡Ya estamos con los afluentes!
HIJA:No seas exagerada.
ABUELA:No me perdona haberla criado sin padre.
HIJA:Y tú no le perdonas que se divorciara del inútil de mi padre.
ABUELA:Es mejor un mal marido que dormir sola en una cama fría. Esta es fácil... ese, a, ele... ¡Sal! Qué soso sería todo sin ella.
HIJA:No estoy de acuerdo.
ABUELA:No tienes más que ver lo amargada que está.
HIJA:También tú dormías sola.
ABUELA:No te confundas. Yo vivía sola, pero por mi cama me he pasado a todo el que me ha caído en gracia. Un poco de diversión y luego puerta. Eso sí, comportándome con mucha discreción. Sin escándalos. Cada uno en su casa y Dios en la de todos.
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