1 ...6 7 8 10 11 12 ...19 En la arbitrariedad caritativa, durante mucho tiempo se distinguió entre «vagabundos delincuentes» y «pobres merecedores de ayuda». En la temprana modernidad inglesa, entre 1700 y 1828, se aprobaron 28 leyes sobre vagabundeo. En sus comienzos, el Estado moderno era draconiano y solo los pobres más dóciles recibían caridad. El vagabundeo —relacionado etimológicamente con walcrer, en francés antiguo, «vagar»—, una de las escasas vías por las que una persona pobre podía ejercer una pizca de libertad, era un delito intolerable para una sociedad en que los valores cristianos de trabajo y orden eran fundamentales para los jefes supremos. Cuando los pobres abrazaban esos valores eran recompensados, con un poco de suerte, con unas migajas de caridad. El vagabundeo o la itinerancia significaban ausencia de control —semilla de masas indisciplinadas y peligrosas y de sus marchas del hambre y, en el fondo, de los efectos potencialmente incendiarios de la falta de tierra— y desgobierno social en el campo. Un vagabundo era un hombre sin amo, una anomalía terrible, por lo que podía ser esclavizado, ahorcado, encarcelado o deportado. La cuestión aquí es que las leyes de vagabundeo, en sus comienzos, eran parte del enfoque oficial sobre la caridad en tiempos cambiantes. Es difícil hallar un ejemplo más claro del hecho de que la caridad significa control y dominación.
Cuando los mercados «libres» quiebran la estructura social de las sociedades basadas en el don y el grado de igualdad que permiten la reciprocidad o la «solidaridad humana» de Mauss desaparece, cuando la riqueza y el poder se concentran en manos de unos pocos, entra en escena la caridad, vestida de regalo. En los últimos años se ha convertido en un sigiloso y muy lucrativo negocio conocido como filantropocapitalismo. La caridad, con sus rasgos utilitaristas estáticos y su concepción mezquina del ser humano, como un individuo aislado y alienado, es solo un pilar más de los sistemas capitalistas y neoliberales. Soslayando los cambios en el modo de producción (y, especialmente, aquellos relacionados con la destrucción ambiental, engendradora de desastres, y el calentamiento global), este sistema produce ahora formas oligárquicas de caridad, como, por ejemplo, la Fundación Bill Gates, en su particular versión del utilitarismo. Pero hoy en día los bienes comunes están resurgiendo, como unidades políticas más pequeñas, como, por ejemplo, las administraciones locales, que son mucho más visibles. Existe un nuevo énfasis en la «horizontalidad»,34 descrita por la antropóloga cultural Marianne Maeckelberg a propósito de la página web de noticias Global Uprising como «una toma de decisiones apasionadamente igualitaria, descentralizada y en red», que rechaza «la representación fija como estructura política» y dice no al espacio geográficamente demarcado del Estado nacional y a la uniformidad como principio rector de la deliberación democrática. En lugar de ello, cada miembro del gobierno en red «debe responsabilizarse activamente», lo que significa que «los participantes lidian continuamente (con grados de éxito variables) con desigualdades y discriminaciones, en la medida en que estas surgen en el seno de sus propias estructuras de gobierno».
Este tipo de estructura requiere reciprocidad. Aquí no hay lugar para la caridad. Al menos en algunas partes, la cultura del don está renaciendo.
17. Thomas Browne, Religio Medici, 1645, p. 130, < http://penelope.uchicago.edu/relmed/relmed1645.pdf> (última consulta: mayo de 2017). [Hay traducción castellana: La religión de un médico. El enterramiento en urnas, Barcelona: Penguin Random House, 2017, a cargo de Javier Marías, de la que procede el fragmento citado. (N. del tr.).]
18. M. Mauss, op. cit., n. 10, cap. 1.
19. «Top Ten Charities That Should Raise a Red Flag for Donors», < http://give.org/news-updates/news/2016/08/top-10-charities-that-should-raise-a-red-flag-for-donors/> (última consulta: enero de 2016).
20. Entidades sin ánimo de lucro surgidas en Estados Unidos a finales del siglo xix para la conservación de zonas naturales, mediante su adquisición o protección en régimen de usufructo. Actualmente, hay más de 1.200 entidades de este tipo en todo el país, así como también existen en el Canadá, México y otros países del entorno. (N. del tr.)
21. Véase Jonathan Parry, «The Gift, the Indian Gift and the ‘Indian Gift’», Man, 21 (3), 1986, pp. 453-473.
22. Peter Singer, «Best Charities for 2015», 2014, < http://www.thelifeyoucansave.org/Blog/ID/139/Best-Charities-for-2015> (última consulta: 2016).
23. «Where Is All the Money Going: The Humanitarian Economy», Irin News, 1 de julio de 2015, < http://newirin.irinnews.org/the-humanitarian-economy/> (última consulta: agosto de 2017).
24. Chris Gregory, «The Competing Theories», Gifts and Commodities, Londres: Academic Press, 1982, capítulo 1, < http://haubooks.org/viewbook/gifts-and-commodities/08_ch01> (última consulta: agosto de 2016).
25. Bronislaw Malinowski, Argonauts of the Western Pacific, Londres: Routledge, 2014 [1922]. [Hay traducción castellana: Los argonautas del Pacífico occidental, Barcelona: Planeta Agostini, 1986 (n. del tr.).]
26. Annette Weiner, Inalienable Possessions: The Paradox of Keeping-while-Giving, Berkeley: University of California Press, 1992.
27. Chris Gregory, op. cit., capítulo primero, nota 22.
28. Karl Marx, «The Commodity», Critique of Political Economy, parte I, 1859, < https://www.marxists.org/archive/marx/works/1859/critique-pol-economy/ch01.htm> (última consulta: agosto de 2016). [Hay traducción castellana: Contribución a la crítica de la economía política, Madrid: Alberto Corazón Editor, 1970 (n. del tr.).]
29. Karl Marx, «Exchange», Capital, volumen 1, capítulo segundo, < https://www.marxists.org/archive/marx/works/1867-c1/ch02.htm> (última consulta: agosto de 2016). [Hay traducción castellana: «El capital», Karl Marx y Friedrich Engels, Obras, Barcelona / Buenos Aires / México, DF: Grijalbo, 1976, vols. 40-44 (n. del tr.).]
30. Eric Curren, «Charles Eisenstein Wants to Devalue Your Money to Save the Economy», Transition Voice, agosto de 2012, < http://transitionvoice.com/2012/08/charles-eisenstein-wants-to-devalue-your-money-to-save-the-economy/> (última consulta: 23 de agosto de 2016).
31. Raymond Williams, The Country and the City, Nueva York: Oxford University Press, 1975, p. 30. [Hay traducción castellana: El campo y la ciudad, Barcelona: Paidós, 2001 (n. del tr.).]
32. John Locke, Two Treatises on Government, 2, 1689, capítulo 5, «Property», parágrafos 26 y 27. [Hay traducción castellana: Segundo tratado sobre el gobierno civil: un ensayo acerca del verdadero origen, alcance y fin del gobierno civil, Madrid: Alianza, 2000 (n. del tr.).]
33. Los autores hacen un juego de palabras con la doble interpretación que puede tener en este contexto deserving poor: pobres que merecen ayuda y pobres que se merecen su propia condición de pobres (n. del tr.).
34. Carlos Delclós, Rosemary Bechler y Alex Sakalis, «What Kind of Hope Is a Promise?», openDemocracy, febrero de 2016, < https://www.opendemocracy.net/can-europe-make-it/carlos-delcl-s-rosemary-bechler-alex-sakalis/what-kind-of-hope-is-promise> (última consulta: agosto de 2016).
III. Religión: amor y propiedad
El paso de economías del don —de la relación entre donantes y receptores aproximadamente iguales y, fundamentalmente, cambistas en una economía circular que era conservacionista y respetaba el tiempo cíclico— a nociones de caridad en civilizaciones antiguas implica la adoptación de otro marco temporal: uno que contiene una conjetura sobre el pasado (que ya se ha ido), el presente (escasamente comprendido) y el futuro (imaginado y en el que se tienen esperanzas), ejemplificado por la metáfora de la «flecha» destructiva y la idea de «progreso» construida sobre ella, que implica la obliteración constante de lo que pertenece al pasado, para dejar paso a un futuro aun más abundante, basado en el comercio explotador y en el consumo de bienes alienados. Actualmente, las cosas han llegado a un punto en que, en un sistema neoliberal antihumano, prácticamente todo, incluyendo a los seres humanos, está mercantilizado. Y, si los seres humanos son convertidos en mercancías, las viejas ideas religiosas de amor por el prójimo mediante la caridad son cada vez más ideológicas y justifican, por ejemplo, que tantas fundaciones caritativas obtengan tanto dinero de los apuros de los condenados de la Tierra.
Читать дальше